“La gente no sólo está feliz con la ley que prohíbe fumar en lugares públicos… ¡También la cumple!” – GENTE Online
 

“La gente no sólo está feliz con la ley que prohíbe fumar en lugares públicos… ¡También la cumple!”

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Por la campaña antitabaco que despliega el ministro de Salud de la Nación, Ginés González García (61, separado, dos hijas), ya está absolutamente prohibido fumar en lugares públicos. En su despacho, el sanitarista –autor también del concurso Abandone y gane, con premios para aquellos que dejen el cigarrillo– le explicó a GENTE que “la faz crítica de esta cruzada recién empieza”.

–¿Le sorprende que un piquete de fumadores no proteste frente a su ministerio por la prohibición de fumar?
–Sí. Soy el primer sorprendido. No creí que la gente lo aceptara sin protestar. Sobre todo porque, cuando hace tres años iniciamos la campaña, el porcentaje de rechazo era enorme. Pero los números se revirtieron totalmente. La gente está de acuerdo con la ley… ¡y la cumple!

–¿Nos volvimos suizos o suecos de la noche a la mañana?
–No. Sucede que, en materia de bien común, confiamos poco en la conducta de los argentinos. Por lo general tienen la información, pero no la actitud de acatar. Ahora, lo que intentamos es que cambien de actitud.

–Esta prohibición no arrima votos… ¿Por qué se metió en camisa de once varas?
–Porque hay que crear el futuro. Antes yo no podía hablar de estas cosas, porque provocaba un incendio feroz. Pero la responsabilidad social cambió: hoy tiende a proteger el capital humano. El más importante.

–¿Alguna vez lo agredieron por cargar contra el cigarrillo?
–Nunca. Al contrario: me estimulan y me felicitan. Además, no quiero ser un gendarme. No quiero sacarle el cigarrillo de la boca a la gente. Pero hay una situación que me preocupa… Las chicas, las adolescentes, están empezando a fumar antes que los varones, y cuando lo hacen, fuman más que ellos. Un peligro para el embarazo…

–¿Cuál es la clave para que se acepte la prohibición?

–Que comprendan la injusticia que significa dañar a los que no fuman, y tomen conciencia de que es imprescindible proteger los espacios libres de humo.

–¿Lo comprenden?
–Las encuestas dicen que sí. En realidad, esa toma de conciencia empezó antes de la ley, porque muchas empresas se declararon libres de humo. También ayudaron los medios, tratando de que los jóvenes se dieran cuenta de los daños que causa el tabaquismo.

–¿Es realmente tan grave?
–Es la peor enfermedad de nuestra civilización. Una cultura, una industria y una adicción que aniquilan al ser humano…

–¿Qué lo decidió a encarar una cruzada tan antipática para mucha gente?
–Mi formación en materia de salud pública. Manejo indicadores que prueban las ganancias y las pérdidas sociales que dependen de fumar o no fumar. Ya lo hice en 1978, desde LALCEC, con el lema “Chau pucho, los argentinos luchamos contra el cigarrillo”. Fui uno de los creadores de la campaña. No podía trabajar en el Estado, porque me echaron en el 76. Fumaba, y tuve que dejar...

–¿Nunca retomó el vicio?
–No… Cigarrillos no. De vez en cuando, un habano… Pero cuando veo a Racing… ¡tengo miedo de volver a fumar! Cuando Julio Grondona les prohibió fumar a los técnicos en el banco de suplentes, ¡mi amigo, el Coco Basile, me quería matar! Pero al final cambió el faso por el chupetín…

–¿Usted todavía sufre? ¿Todavía tiene ganas de fumar?
–Sí. Porque soy ministro, pero también persona. Sufro como loco, pero tengo que cuidarme, para que se cuiden todos. Pero la verdad… ¡nunca me elijo una fácil!

–¿Y por casa cómo andamos? ¿Sus hijas fuman?
–Tengo dos: Lorena y Maia. La mayor fumaba, pero ahora me dio un alegrón: dejó. El efecto imitación empieza a dar resultado. Y los más sorprendidos son los extranjeros…

–¿En qué sentido?
–Muchos expertos mundiales en salud me pronosticaron que la Argentina sufriría una crisis sin precedentes por la variación del tipo de cambio. Que habría un efecto rebote que no ayudaría al sistema de salud. Pero hice fracasar esa postura agorera: no hubo deterioro, y muchos más argentinos tuvieron atención médica y remedios. Fue mi mayor éxito.

–Se dice que en las provincias tabacaleras, por la prohibición, se van a perder muchos puestos de trabajo
–Occidente está dejando de fumar… pero Asia empieza a fumar muchísimo. China es impresionante: casi el 80 por ciento de la producción de tabaco argentino va para allá. Ese dato refuta la teoría de la pérdida de empleos. De todos modos, nosotros decidimos combatir el tabaquismo con herramientas efectivas, como la veda de fumar en lugares públicos, la supresión de la publicidad y el aumento del precio de los cigarrillos. Sobre todo el precio, que afecta en especial el bolsillo de los adolescentes.

–Y por el gabinete presidencial, ¿cómo andamos?
–Kirchner no fuma y es enemigo del cigarrillo. Sin embargo, entre mis colegas tenemos a una que fuma como una chimenea, la ministra de Economía, Felisa Miceli… Y antes, el que nos mataba con el humo era el canciller Rafael Bielsa. Igual, el Presidente tiene una espina clavada: la provincia con mayor porcentaje de fumadores es Santa Cruz…

–¿Hay o hubo empleados rebeldes aquí, en su ministerio?
–No muchos... Algunos dijeron que se iban a encerrar en los baños. Por supuesto, no entré, y menos en los baños de mujeres... En realidad, los fumadores deberían darse cuenta de que se les presenta una oportunidad extraordinaria de cuidar su cuerpo y el de millones de fumadores pasivos, que son las verdaderas víctimas silenciosas. Al no poder fumar en sus lugares de trabajo, deberían preguntarse: “Si estoy tantas horas sin fumar y aguanto, ¿por qué no dejo el pucho para siempre?”.

–¿Cómo es su día habitual?
–Bueno, me levanto y me fumo un pucho… (se ríe ampulosamente). Dos o tres días por semana hago gimnasia. Esa es la próxima batalla que pienso dar desde el Ministerio de Salud: la lucha contra la obesidad… y yo debo dar el ejemplo. Trabajo de nueve de la mañana a diez de la noche. Dos veces por semana viajo a las provincias. Eso es todo, o más o menos todo…

–Y con un alto grado de popularidad, ¿no pensó en la posibilidad de ser candidato para las elecciones del 2007?
–No. Mi verdadero amor es la vida universitaria. Soy el creador de la fundación ISALUD, que ya tiene quince años, y ocho años con un sector universitario que enseña control sanitario y social. Tengo muchos alumnos, más de mil egresados, y ocho mil médicos comunitarios que trabajan en los barrios y en todas las provincias del país. Algún día no estaré aquí, pero las obras seguirán.

El ministro es padre de dos hijas, Lorena y Maia. “<i>La más grande fumaba, pero me acaba de dar una alegría: dejó el faso</i>”, se enorgullece Ginés.

El ministro es padre de dos hijas, Lorena y Maia. “La más grande fumaba, pero me acaba de dar una alegría: dejó el faso”, se enorgullece Ginés.

El presidente Kirchner y el ministro González García en la cancha de Racing, al borde de un ataque de nervios… Kirchner no fuma. El ministro es un ex fumador, pero jugadas como ésta casi lo hacen reincidir. En cambio, Felisa Miceli (Economía) es la más fumadora del Gabinete. El único que la igualaba era el ex canciller Rafael Bielsa.

El presidente Kirchner y el ministro González García en la cancha de Racing, al borde de un ataque de nervios… Kirchner no fuma. El ministro es un ex fumador, pero jugadas como ésta casi lo hacen reincidir. En cambio, Felisa Miceli (Economía) es la más fumadora del Gabinete. El único que la igualaba era el ex canciller Rafael Bielsa.

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