«Juro que yo no maté a Schennone» – GENTE Online
 

"Juro que yo no maté a Schennone"

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Las agujas del reloj se clavan en un número fatídico: las 13. Es sábado.
Muchos detenidos reciben visitas. Mientras recorremos el túnel antimotines de la
unidad 21 de Campana, que aloja a 800 internos, se escuchan cánticos. "Es el
pabellón de evangelistas
", aclara un guardia. Pasamos la tercera puerta de rejas
y quedamos frente a la biblioteca. Minutos después, un agente penitenciario
llega con Horacio Conzi (44), el único imputado por el crimen de Marcos
Schennone, y preso desde hace ocho meses.

(Schennone murió en la madrugada del 16 de enero, cuando iba en un remise por
avenida Del Libertador (en San Isidro) junto a un amigo y dos chicas, entre
ellas, Paula Alonso, quien se dijo habría tenido una relación con Horacio Conzi.
Una camioneta se puso a la par del remise y alguien efectuó 14 disparos con una
pistola 9 milímetros. Tres impactaron en Marcos, quien murió en el acto. El
remisero y las chicas fueron más afortunados porque sólo sufrieron heridas
leves. En su testimonio ante la Justicia, Paula dice que, para ella, el agresor
habría sido Conzi).
Conzi luce bronceado. Viste jean, remera y zapatos negros. De su brazo derecho
cuelga un saco del mismo color.

-Este no es el mejor lugar para la entrevista. Muchos creen que soy un preso de
lujo. ¿No podemos ir a la celda, para que vean dónde y cómo vivo?
-le pregunta
al guardia.

Mientras esperamos la respuesta le doy un sachet de Lord Cheseline que me pidió
su abogado el día antes. "Gracias. Se me había terminado el fijador, y si no me
pongo esto cada mañana, se me hacen muchos rulos..."

Su celda está en el Sector Sanitario. Es una sala de 2,80 por 3 metros. Tiene
una camilla, un inodoro, un pequeño lavatorio, una mesa y una silla. Se comunica
con el exterior a través de una puerta de seguridad y una pequeña ventana. Tiene
una docena de libros, papeles, lapiceras, bolsos con efectos personales, una
pesa de 12 kilos improvisada con un palo de escoba, y ocho botellas de agua
mineral.

-
¡Y pensar que en mi gimnasio invertí más de quinientos mil dólares en
máquinas!

Es la una y cuarto. Comienza una entrevista de tres horas.

-Conzi, ¿usted mató a Marcos Schennone?
-No, no tuve nada que ver. Esa noche estuve en mi restaurante. Hay veinte
personas que lo atestiguaron.

-¿Pero usted no salió de Dallas alrededor de las tres de la mañana?
-No. Salí cuando nos fuimos todos, y supuestamente ya había ocurridos el hecho.
Si me señalaron como culpable, ¿por qué la policía no fue a buscarme al
restaurante? Creemos que todo fue armado. Que había una consigna de vincularnos
con algún hecho para jodernos…

-Centrémonos en esa noche. ¿Recuerda a Marcos Schennone?
-No. Yo no lo conocía y a Paula (Alonso) la había visto sólo una vez, la semana
anterior. Me armaron un cama… Fijate que Carrascosa llegó diez minutos después
de que le metieron cinco tiros en la cabeza a su mujer -María Marta García
Belsunce-, y está libre…

-¿Le ofreció trabajo a Paula Alonso?
-Nada que ver. En el juzgado denunciamos que cambiaron el testimonio sin que los
chicos se dieran cuenta, y que otros fueron forzados a declarar cosas distintas.
Eso es un delito.

-Pero, ¿recuerda haber hablado con Paula, o al menos recuerda su cara?
-No. Esa noche hablé como con veinte chicas, con amigos, matrimonios, clientes.
Vagamente recuerdo sus rasgos, pero… Además, su testimonio es contradictorio.
Tal vez declaró así por inducción, o por otro motivo que ignoro.

-Si es, como dice, inocente, ¿por qué lo involucraron?
-Hubo un complot. Mi nombre lo mencionó la policía, no los chicos. Apenas si era
conocido el nombre de mi hermano, y que éramos los dueños del negocio. Se decía
que era de Alberto Kohan, de los Sabatini, de unos políticos...

-Pero, al leer la causa, uno advierte que cuando usted vio a Paula con Marcos
sufrió un ataque de celos.
-Eso es tan ridículo como creer que el dueño de un restaurante salió a los tiros
a perseguir a un cliente que se fue sin pagar la cuenta. ¿Cómo voy a celar a
alguien que no conozco? Llevo ocho años de novio -para preservarla, no doy su
nombre-, me estaba por casar, y mi mujer perdió un embarazo por culpa de todo
esto.

-¿Por qué ordenó que los echaran del restaurante?
-Nunca ordené eso. Las órdenes las da mi hermano Hugo. Yo estoy ahí como un
invitado. Hago sociales.

-Pero hay una filmación que lo compromete...
-¿El video que aportó Carlos Demirdjian?

-Sí: el dueño del restaurante Kansas, su competidor.
-Esa gente tenía una empresa de expertos en manipular videos. La cinta se ve
borrosa, cortada. No sirve como prueba. Nos difamaron porque estamos enfrentados
comercialmente.

-¿Entonces, qué pasó?
-No sé… Fue un altercado callejero, un ajuste de cuentas, o se la quisieron
agarrar con el remisero... No sé…

-¿Cómo se enteró del hecho?
-A la mañana, por los empleados. Después recibimos un llamado de gente conocida
que le avisó a mi hermano que me estaban haciendo una cama.

-¿Qué hizo en ese momento?
-Tenía una reserva para jugar al golf en Pinamar al otro día, pero me
aconsejaron no ir. Mi hermano, con total inocencia, entregó la camioneta y el
arma. Cuando dijeron que la camioneta era la misma porque la pintura era igual a
la que había en el remise, y que la pistola era el arma homicida, confirmamos
que todo era una trampa.

-Se habló de sus relaciones con el poder...
-Sí. También se dijo que lavábamos dinero. Si fuera así, yo estaría en un yate
en los Estados Unidos. También se dijo que éramos menemistas, y yo fui afiliado
radical toda mi vida, hasta que me convencí de que los radicales no saben
gobernar.

-Pero los peritajes lo comprometen muy seriamente…
-El de la camioneta fue fraguado. En cuanto al del arma, pensamos en un cambio
de balas, porque de mi arma no salió ni un solo un tiro. En lugar de cotejar la
bala de la pierna del remisero con mi arma, la compararon con las otras balas. Y
el fiscal se negó tres veces al peritaje…

-¿Usted portaba armas?
-No. Tenía una cuando manejábamos una estación de servicio, porque nos asaltaban
seguido. Esa arma estaba en mi casa y es la que entregó mi hermano a la policía.

(Conzi pide una tregua para tomarse la presión: algo que hace diez veces por
día. Tiene 17-10).

-Si es inocente, ¿por qué se fugó y se escondió?
-Eso me perjudicó, sí. Ante la opinión pública, me mató.

-¿Cómo fueron esos días?
-De terror. Me sentía perseguido, estaba solo, no podía salir, me ponía loco si
sonaba el timbre o escuchaba las noticias…

-Se habló de protección de la SIDE...
-¡Otra mentira! También dijeron que me escapé en helicóptero, y yo estuve
siempre en el mismo lugar, en Mar del Plata.

-Pero usando pelucas...
-Por culpa de la revista GENTE. Hicieron un identikit tan similar, pelado, que
sentí que me miraba todo el mundo.

-¿Cómo lo detuvieron?
-Fue una provocación. Como no se identificaron, creí que era un robo. Me
agarraron en una esquina oscura y me dijeron "Quedáte quieto". Creo que si me
defendía, me mataban.

-¿Por qué vive en este sector del penal?
-Porque tuve picos de presión. Tengo antecedentes de hipertensión. Salgo dos
horas al patio, me tiro agua para tostarme mejor, y corro un poco. Además, leo,
escribo y escucho mi walkman.

-¿Recibe visitas?
-Sí. Mi novia, que me trae comida sin sal y agua mineral, y mi hermano. Dos
veces por semana. También me traen ropa limpia. Mi padre vino sólo una vez, pero
porque tiene 87 años…

-¿Qué dice el libro que está escribiendo?
-Hace diez años que trabajo en el tema porque no creo en el mensaje de los
sacerdotes. En esta Biblia, cada subrayado en color representa una página en mi
libro. Mi libro será una revelación. En él cuento que Jesús vivió por lo menos
87 años y tuvo que asumir una misión que no era la suya. Descubrí que se
identificó dos veces, y sé ante quiénes.

-¿Por qué declaró que usted es un iluminado?
-Porque veo lo que los demás no ven. Estoy a la altura de Galileo Galilei (sic).
Voy a mostrar el cadáver de Jesús, y causaré una revolución en todas las
religiones.

-Perdóneme, pero con estas afirmaciones puede alimentar aún más la teoría de los
que ponen en duda su cordura…
-No estoy loco, ni me hago el loco para zafar de la cárcel. Lo que pasa es que
sufrí accidentes automovilísticos, y no tomé las pastillas que me recetaron. Tal
vez por eso tengo cambios de carácter. Me van a hacer una tomografía para ver la
gravedad de las lesiones. Pero, insisto, no estoy loco…

-¿Sintió ganas de suicidarse?
-No, porque la vida es una sola.

-¿Quiénes son los Conzi?
-Unos tanos cabeza dura, insobornables, que nos ganamos el dinero con el sudor
de la frente, administramos la plata de nuestro padre e invertimos todo lo que
tenemos. No somos ni mafiosos ni poderosos. Ni siquiera tengo casa propia.

-¿Qué le dice a la familia Schennone?
-(Con lágrimas) No quiero hacerme el sentimental. Les digo que lamento lo que le
pasó a Marcos, y que soy inocente.

Horacio Conzi en el momento de empezar su casi increíble diálogo con GENTE. Usar peluca mientras estuve prófugo fue un error. Ante la opinión pública, eso me mató".">

Horacio Conzi en el momento de empezar su casi increíble diálogo con GENTE. "Usar peluca mientras estuve prófugo fue un error. Ante la opinión pública, eso me mató".

Conzi hace ejercicio con una pesa de 12 kilos que improvisó con un palo de escoba y botellas de agua mineral, y dice: Pensar que gasté medio palo verde en máquinas para el gimnasio de Dallas". ">

Conzi hace ejercicio con una pesa de 12 kilos que improvisó con un palo de escoba y botellas de agua mineral, y dice: "Pensar que gasté medio palo verde en máquinas para el gimnasio de Dallas".

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