Juntas en el cumple de Ambar – GENTE Online
 

Juntas en el cumple de Ambar

En octubre pasado, Juana decidió dejar su departamento de Palermo para seguir a su novio, Gonzalo Valenzuela, a Santiago de Chile, donde él tenía que grabar Montecristo. Juana no dudó y armó su valija y la de su pequeña hija, Ambar. Tenía ofertas para trabajar en Argentina, pero voló detrás de su amor. Hasta se llevó el perro, como señal de que se mudaba por un largo tiempo. Tal vez sienta nostalgia de sus amigos y familiares, pero todo se compensa con la relación que tiene desde hace dos años con Gon, –como ella llama a Gonzalo Valenzuela– aunque sus amigos le dicen Manguera. Son inseparables, tanto que el último verano ella no fue a Punta del Este, como acostumbra, sino que viajó a Nueva York, porque él estaba filmando la película Pérfida.

La casa de la pareja queda en el barrio Santa María de Manquehue, al pie de un cerro. Son vecinos del jugador de fútbol Marcelo Salas, El Matador.
La historia de amor de Juana y Gonzalo comenzó en mayo del 2005, cuando un amigo de Valenzuela se casó en Isla de Pascua. Entonces Gonzalo grababa Doble vida junto a Juana, y toda su relación se limitaba a un coqueteo mutuo. Ella contó en una entrevista que concedió al diario El Mercurio de Chile cómo fue el comienzo del noviazgo: “Gonzalo hizo todo. Nos llevábamos muy bien, hablábamos mucho, empezamos a confiar el uno en el otro sin saber por qué, ni cuándo. De repente me di cuenta de que sí, estaba saliendo con él, sin saber cómo. Un día estábamos almorzando con la chica que armaba los planes de grabación. El le decía que necesitaba que de tal a tal fecha no le pusieran grabación, porque tenía que ir al casamiento de un amigo. Me miró y me dijo ‘¿Querés venir?’ y yo acepté. Hasta ese momento no había pasado nada, sólo buena onda. Ahí empezó nuestro amor”. En estos dos años se afianzaron como pareja. Van a fiestas, viajan en casa rodante, y Gonzalo tiene una relación muy buena con Ambar.

Otra Juana. Aunque a la hija de Marcela Tinayre e Ignacio Viale no le gusta dar notas en Argentina, en Chile parece que es menos reticente con la prensa. Se despierta temprano y recorre la ciudad tranquila, porque pasa inadvertida. Aunque le ofrecieron hacer novelas, no aceptó, porque quería primero adaptarse a la ciudad junto a su hija. En enero filmó la película Chacotero sentimental 2007 y tiene ganas de hacer teatro en Santiago. Sus proyectos más inmediatos son un capítulo de Mujeres asesinas y una película. Cuando la periodista de El Mercurio le preguntó si se había casado en Las Vegas, se rió y dijo: “Me encantaría casarme. No sé si de la forma más tradicional. Si me caso no será en una iglesia, eso lo tengo tan claro como que me llamo Juana. El día que me case me voy a divertir como chancho. Creo en la unión, en el compañerismo, en estar de a dos. Una persona siempre está mejor acompañada que sola, eso es ley para mí. Ya tengo mi raíz echada: Ambar, mi hija, es mi raíz... y me proyecto mucho con Gonzalo”.

El cumple de Ambar. Juana y Gonzalo planearon festejar el cumpleaños número cuatro de Ambar en los jardines de su casa el sábado 31. Sabían que vendría toda la familia de Buenos Aires. El primero en llegar al país fue Marcos Gastaldi, marido de Marcela Tinayre, pero para encontrarse con Luciano Benetton. Mirtha Legrand llegó el 28 con cinco maletas (dos Louis Vuitton), y se alojó en el hotel Hyatt. Confesó sus deseos de que la pareja se case: “Gonzalo le pidió a Juana que se case con él; seguro lo van hacer antes de fin de año. Ellos son el uno para el otro: ella se lleva un bomboncito y él una alhajita”. La noticia revolucionó a Chile y fue tapa de los diarios. “Desde que están juntos ella se volvió más hogareña, y él pasó a ser parte de mi familia. A mí me conmueve cómo se quieren, y Ambar lo ama”.

El viernes 30 Marcela aterrizó con su hijo Rocco, y se alojó en el mismo hotel que Mirtha. Esa noche Gonzalo –que es huérfano, ya que sus padres murieron en un accidente– dio una comida de presentación en su restaurante Amorío (que tiene en sociedad con Benjamín Vicuña, la pareja de Pampita). La idea era que su suegra conociera a su familia. Mirtha pidió tira de asado y Marcela, risotto.

El sábado todo estaba preparado para el gran festejo. A la mañana Juana fue a buscar la torta, y empezó a ultimar los detalles en la casa, porque los invitados estaban citados a las 15.30, según decía la tarjeta ilustrada con motivos de princesas. Antes de ir a la fiestita, Mirtha almorzó en el restaurante tailandés del Hyatt. La primera en partir fue Marcela, quien quería ayudar a su hija, y llevó un juguete para su nieta. Después llegó Mirtha, con un escritorio y pizarra como regalo. Marcos Gastaldi fue con Rocco, e Ignacio Viale, el padre de Juana, también se sumó a la celebración. Mirtha dijo: “Este cumpleaños fue mágico; creo que Ambar no se lo va a olvidar nunca”.

El domingo descansaron. El lunes al mediodía la familia entera –incluidas Juanita y Ambar– volvió a Buenos Aires. Juana tenía compromisos de trabajo, y Ambar quería festejar su cumpleaños con su padre, Juan De Benedictis, hijo del músico Piero.

Juana y Ambar compraron la torta y otras cosas dulces, en compañía de la niñera.

Juana y Ambar compraron la torta y otras cosas dulces, en compañía de la niñera.

Marcela Tinayre ayudó a su hija en la organización de la fiesta.

Marcela Tinayre ayudó a su hija en la organización de la fiesta.

Mirtha, radiante como siempre, no descansó un minuto y recorrió la ciudad.

Mirtha, radiante como siempre, no descansó un minuto y recorrió la ciudad.

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