“Hoy vivo de mi arte y del amor” – GENTE Online
 

“Hoy vivo de mi arte y del amor”

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Hace tres meses que el interés de Karina El Azem (36) no pasa sólo por la arquitectura y la geometría de los objetos. Porque desde que conoció a Roberto Pettinato (50), el 19 de julio en el exclusivo Club 647, su vida cambió. De pronto, su nombre trascendió el circuito del arte y se imprimió en tapas de revistas. La presentaron como “la nueva novia de Petti”. Sin embargo, ella jamás descuidó sus obras: mientras conocía a su nuevo amor, continuó preparando su muestra para el Alvear Fashion & Art.

Finalmente, el martes 24, Karina expuso su trabajo en el local de Ermenegildo Zegna. Y, en su hábitat natural, entre cuadros y esculturas, rompió el silencio. La charla con GENTE, exclusiva, comenzó en el terreno del arte. “Cuando me ofrecieron participar en esta fiesta, me pareció muy divertido. Entonces me puse a ver mis obras y elegí algunas que hice años atrás, porque coincidían con la estética del local”, confesaría la artista plástica que enamoró al conductor de Duro de domar.

–¿Cuándo nació tu pasión por el arte, Karina?
–Desde siempre. Pero cuando me gradué en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, en 1992, me centré cada vez más en la idea de superficie, patrón y repetición. Mi obra comienza con un motivo decorativo único, que repito en formas de dos y tres dimensiones. Principalmente grillas, franjas y objetos.

–¿Qué materiales utilizás en tus obras?
–Mostacillas y cápsulas de balas. Me sirvo de ellas para producir un prototipo táctil, muy trabajado, que resulta el soporte de la composición de una pieza más grande. En la mayoría de los casos, creo un azulejo de mostacillas y balas, y éste actúa como punto de referencia, y está incrustado en la obra terminada o bien ubicado junto a ella. Después escaneo todo, y gracias a la tecnología digital termino de construir la obra.

–Veo que hacés tanto retratos como obras abstractas. ¿Aún no se te ocurrió hacer un retrato de Pettinato?
–(Se ríe) No, aún no lo retraté. Por ahora sólo tengo imágenes de Ceferino y de El Gauchito Gil, de quien soy muy devota. Pero la mayoría de mis obras son abstractas, con poca o ninguna referencia a la figura humana. Mi trabajo se parece más al popart de los años 60 y 70.

–¿Se puede vivir sólo del arte en la Argentina?
–Sí. Por suerte, yo vendo muy bien mis obras. En estos momentos me siento muy feliz, por eso creo que se puede vivir del arte... y del amor.

–Su amor, como su arte, ahora parece también en exposición…
–(Ríe) Sí, con Roberto estamos muy bien. Me da mucho pudor hablar de él, pero lo único que te digo es que me siento muy bien a su lado, que estamos teniendo una linda y buena relación. Aún no vivimos juntos, pero intentamos compartir el mayor tiempo que tenemos libres.

–¿Qué opina Petti de tus obras?
–Le gustan y me apoya. Por eso después de grabar Duro de domar, seguro va a venir a ver mi instalación. (N. del R.: Efectivamente, así lo hizo.) Porque Roberto sabe el impulso biológico que le pongo a las cosas. Por eso cuando creo siento que acomodo un elemento. Me satisface desarrollar un cierto sentido del orden inherente, porque en la vida muchas veces me cuesta mantener ese orden. Por eso, para mí, el arte ordena mi condición humana.

–¿Tienen planes de convivencia?
–El único que tenemos es seguir juntos y tan bien como hasta ahora. En estos momentos Roberto está concentrado en arreglar los trámites de su divorcio. No podemos ni queremos acelerar ningún proceso. Nosotros estamos muy bien juntos y es la primera vez que él va a ver una muestra mía. El es mi gran invitado.

Karina posa delante de Falsa puerta de la tumba de Ptahhotep, obra hecha con mostacillas. Con Petti se conocieron hace tres meses en un bar en San Telmo. Y se enamoraron, claro. Ella es soltera, mientras que Roberto está resolviendo su divorcio de Gabriela Blondeau.

Karina posa delante de Falsa puerta de la tumba de Ptahhotep, obra hecha con mostacillas. Con Petti se conocieron hace tres meses en un bar en San Telmo. Y se enamoraron, claro. Ella es soltera, mientras que Roberto está resolviendo su divorcio de Gabriela Blondeau.

Karina, junto a su Pirámide de Mayo, hecha de plástico y municiones, y con su novio. “<i>Aún no retraté a Roberto. Por ahora sólo tengo imágenes de Ceferino y de El Gauchito Gil, de quien soy muy devota</i>”, confiesa.

Karina, junto a su Pirámide de Mayo, hecha de plástico y municiones, y con su novio. “Aún no retraté a Roberto. Por ahora sólo tengo imágenes de Ceferino y de El Gauchito Gil, de quien soy muy devota”, confiesa.

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