Hoy, este desnudo provoca suspiros – GENTE Online
 

Hoy, este desnudo provoca suspiros

Dijo Mario Vargas Llosa de su pieza La señorita de Tacna: "La escribí con la
sangre, la piel y los huesos"
. Su señorita -famosa ya en muchos escenarios del
mundo- es Carlota, una joven dama peruana de fines del siglo XIX hecha a imagen
y semejanza de la sociedad en la que vive: una sociedad cerrada, represora,
plagada de prohibiciones, que ella no se atreve a enfrentar. Es más: exigente
consigo misma hasta la crueldad y generosa con los demás hasta la inmolación,
decide ser una solterona, cría a los hijos de otra mujer, ama al hombre de otra,
y vive su larga existencia entre la realidad y el sueño, como mirándose a un
espejo deformado por la memoria y la imaginación. Así, una Carlota de 20 años y
una Carlota de 90 urden un constante contrapunto presente-pasado, y en ese
juego, y en un fugaz instante, Vargas Llosa la muestra a los 20 con toda la
fuerza y el esplendor de su cuerpo desnudo.

En 1981, cuando La señorita… se estrenó en el teatro Blanca Podestá bajo la
dirección de Emilio Alfaro y la memorable actuación (hoy en su tercera versión)
de Norma Aleandro, no fue fácil elegir a la actriz que debía aparecer desnuda.
Tras varias pruebas, el ojo del director decidió que fuera Camila Perissé,
jaqueada en dos flancos: la responsabilidad y el petit escándalo de un desnudo
al que el público no estaba acostumbrado. Durante semanas, lo que menos importó
fue la historia de Vargas Llosa, opacada por el desnudo, sus dimes y sus diretes.
Muy poco después, Perissé tuvo que abandonar el papel, y la reemplazó Katja
Alemann. Doble polémica: por el desnudo, y por su parentesco directo con los
economistas Roberto y Juan Alemann, entonces Ministro de Economía y Secretario
de Hacienda, en ese orden. Perissé primero y Alemann después, generaron decenas
de notas y de reportajes donde el tema era siempre el mismo: el desnudo, sus
razones, sus riesgos, el qué dirán, etcétera.

Siempre (en el siglo XX y también en el XXI), aparecer desnuda en escena es un salto sin red. Pero la belleza y la serenidad de Carolina Peleritti resisten el desafío y no necesitan la red protectora. Aplausos, por favor…

Siempre (en el siglo XX y también en el XXI), aparecer desnuda en escena es un salto sin red. Pero la belleza y la serenidad de Carolina Peleritti resisten el desafío y no necesitan la red protectora. Aplausos, por favor…

Carolina Peleritti hoy.

Carolina Peleritti hoy.

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