«Hago películas para emocionar al público, no para ganar premios» – GENTE Online
 

"Hago películas para emocionar al público, no para ganar premios"

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"Llegó un telegrama del productor Defilippis: Parece que la Fox está
interesada"
(de Arturo -Ulises Dumont-, cerrando La película del Rey, de Carlos
Sorín. 1986) "…Y sí, la Fox reflejaba un delirio de sudamericano soñador
-rasguea lento su despoblada barba-. Tanto que a partir de allí, la frase se
convirtió en caballito de batalla interno. Lógico, mis iniciales contactos con
el cine, en las funciones barriales, venían deslumbrados por la imagen de
aquellos grandes sellos: los ases de luz de la Twentieth, el león de la Metro,
la dama de Columbia, el globo de Universal, lo inalcanzable. De ahí que cuando
mi socio Oscar Kramer (OK Films) me envió el mail titulado 'Parece que la Fox
está interesada', respiré y pensé
: 'Que la 20th Century Fox Argentina haya
elegido mi última película de 96 minutos para distribuirla, para publicitarla
acá, cosa que nunca había hecho con ninguna nacional, significa que ya llegué, y
puedo morirme tranquilo'", dice Carlos Alberto Sorín (59), el responsable de El
perro
(Le chien), y ni él se lo cree.

-¿No intentará meternos "el perro" con semejante declaración apocalíptica,
verdad?
-Admito que sí (ríe). Lo recibo como un grato halago, obvio, pero también sé que
todavía me quedan demasiadas historias por narrar.

O tanta revancha por dar, puesto que aunque recuerda un primer proyector
Cinegraf a los 8 años y su primera cámara a los 12, y que arrancó asistiendo a
Alberto Fisherman en 1967 mientras cursaba la Escuela de Cine de La Plata, fue
camarógrafo de Canal 2, derivó en director de fotografía de cuatro filmes y
realizó documentales durante el 75 en Colombia, sabe que su fuerte siempre fue
la publicidad. ¿Dos de las 1.400 que concretó? La de Paty te quiero y la de
Telefonica, en la que el inolvidable patagónico preguntaba ante el tubo: '¡Hola,
vieja!, ¿a qué no sabés de dónde te llamo?'. "Los comerciales eran mi oficio, y
el cine, mi hobby -apunta el marido de Patricia (44) y padre de Carolina (29),
Nicolás (24), Sebastián (21) y Estefanía (11)-. Ganaba bien pero no me
apasionaba", concede.

-¿La publicidad le enseñó qué no debía llevar al cine?
-Exacto. Es formalista, barroca. Debí largar luego de La película del Rey, y lo
dilaté. Con Historias mínimas (2002) y su inesperado suceso (lo recalca tres
veces), no perdí la oportunidad.

"Y acerté", apunta. Seguro. Se trató de 51 reconocimientos entre La película…
(16, incluyendo el León de Plata del Festival de Venecia y el Goya al Mejor
Filme Extranjero de Habla Hispana) e Historias… (35, contando el Gran Premio del
Jurado de San Sebastián y el Goya), que convierten al porteño nacido el 21 de
octubre de 1944 en el director local más premiado. "Tengo los galardones sobre
una estantería de mi casa en Capilla del Señor. Algunos son importantes, ofrecen
una vidriera piola. No obstante, ninguno garantiza público. A mí, por suerte, me
ayudaron bastante. A Historias mínimas la vieron 200 mil compatriotas y llegó a
35 países"
, detalla Carlos, propietario de Guacamole Films.

-Después del Festival de Toronto, donde productores de Japón, Suiza, Francia,
Inglaterra, Australia, etcétera pulsearon por comprar El perro, y tras la
competencia oficial del de San Sebastián, donde según las críticas brilló,
¿usted, en lo íntimo, fantasea con un nuevo premio? Y ¿con un Oscar?
-Por sanidad mental, procuro evitar pensar. De llegar, el ego agradecido. Yo
trabajo para emocionar al público, no para ganar premios.

En procura de tal desafío retomó los caminos con El Perro, su cuarto
largometraje, al margen del corto La memoria, que integra parte de 18-J (2004).
"Mi cine es de ruta, minimalista. Soy medio León Gieco -informa-. Me subo a mi
camioneta Hummer, meto música de jazz, Brams, la Negra Sosa u ópera barroca
francesa y salgo a gastar kilómetros y sumar experiencias. Me siento un
documentalista vestido de cineasta. Y apunto a perdedores. Los perdedores te
permiten descubrir en mayor profundidad la condición humana. Ganadores muestran
Hollywood y Europa. Ojo, y me apasionan
El señor de los anillos, me impactan las
Star Wars. Pasa que nuestra opción es conquistar los campos que las potencias
dejan, enfocándonos en lo menos espectacular, en lo recursivo. El perro me costó
550.000 dólares."

-¿Qué haría si mañana le ofrecieran diez millones?
-Veinte películas... No sé, componer películas de diez millones. Me manejo bien
con presupuestos y equipos chicos, y con actores no-actores.

"Igual, no se trata de una regla inmodificable", advierte quien acudió a
anónimos en Historias mínimas y con El perro, repite. "Al público lo sorprende
la cara ignota... Tampoco es un dogma, ni depende del factor económico. Ocurre
que el actor interpreta a otro, no es, y el Juan y el Walter que elegí ahora,
son Juan y Walter afuera y adentro de la cinta. Yo miro videos del casting, me
arriesgo y confío. Para hallar al propio Juan, salí por provincias y pueblos, y
resulta que estacionaba mi auto a cuarenta metros de la oficina. Y aplicaré el
procedimiento para El camino de San Diego, que dirigiré en abril, mayo de 2005.
Mi protagonista será un correntino. No quiero a un porteño que imite su acento
",
pregona el fanático de Boca y admirador de Carlos Bianchi.

-¿Le avisaron que un rato atrás llamó el mismísimo Daniel Day-Lewis que
interviniera en su Eterna sonrisa de New Jersey (1989), rogando la chance de
recrear al correntino?
-(Larga una carcajada) Jamás volvería a filmar en un idioma ajeno. Eterna
sonrisa… supo demostrarme que el éxito de La película del Rey me hizo mirar las
cosas desde lo alto, cuando mi especialidad es mirar desde abajo.

por Leonardo Ibáñez
fotos: Diego García, 20th Century Fox Argentina y álbumes personales
de Juan Villegas y Walter Donado

En El perro ni los hechos ni los personajes son ficticios. Cualquier semejanza con la realidad no es mera coincidencia", afirma entusiasmado Sorín,
delante de Juan Villegas y Walter Donado, los anónimos intérpretes de su nuevo filme.
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"En El perro ni los hechos ni los personajes son ficticios. Cualquier semejanza con la realidad no es mera coincidencia", afirma entusiasmado Sorín,
delante de Juan Villegas y Walter Donado, los anónimos intérpretes de su nuevo filme.

…Porque anda siempre bañado", aclara Sorín respecto a Gregorio, el dogo que le da título a El Perro, personifica a Bombón o Lechien, pertenece al cordobés Ariel Muñiz y al Estuque de Santa Isabel y Pacha, ha obtenido muchísimos trofeos en exposiciones caninas internacionales y debuta en cine.">

"…Porque anda siempre bañado", aclara Sorín respecto a Gregorio, el dogo que le da título a El Perro, personifica a Bombón o Lechien, pertenece al cordobés Ariel Muñiz y al Estuque de Santa Isabel y Pacha, ha obtenido muchísimos trofeos en exposiciones caninas internacionales y debuta en cine.

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