God bless you, Maradona…! – GENTE Online
 

God bless you, Maradona…!

God bless you, Maradona...! Apenas Diego le tocó el hombro, Bono se dio vuelta y gritó. Se abrazaron como viejos amigos. Eran pasadas las dos de la madrugada del viernes 24 de febrero. Hacía dos horas que había terminado el último recital de U2 en la Argentina y el encuentro cumbre se había arreglado con un simple llamado de teléfono. Un asistente del grupo irlandés ubicó a Maradona en Santino, donde cenaba con Dalma después de haber presenciado el concierto: “Bono wants to meet you” (“Bono te quiere conocer”), dijo. Y eso fue todo.

Quince minutos después, el Diez llegó al salón principal de la planta baja de la Mansión del Four Seasons vistiendo una remera negra con un gigantesco signo de la paz en plateado. Al verlo, Bono le propuso inmediatamente intercambiar camisetas: Diego se puso la remera negra que lucía el líder de U2 y Bono se calzó la del signo de la paz. “Le encantó y se la cambié. Me la había puesto porque quería llevarla al recital, ya que era perfecta para U2, que siempre promueve la paz en el mundo. Es de la última campaña de Ona Saez y de casualidad me había llegado a casa. Como yapa, Bono también me regaló su sombrero de cowboy … y eso que dijeron que no se lo había querido dar a nadie”, cuenta hoy Diego.

La traductora oficial del encuentro fue Dalma, quien quedó fascinada por el carisma de Bono: “Es increíblemente simpático, cálido y amable”, confiesa. Después, la noche siguió con un diálogo imperdible entre el mejor futbolista del siglo y el increíble líder de U2.

–Tenía muchas ganas de conocerte. Te admiro desde hace tantos años…
–Sí, pero estoy un poco celoso, porque fuiste a visitar a Kirchner y a mí no me viniste a ver.
–¡Pero me moría de ganas de estar con vos! Hasta le pregunté a Kirchner si él sabía si ibas a asistir al último concierto o no…
–¿Y qué te dijo el presi?
–Me dijo que no tenía ni idea de si ibas a estar en el recital, pero que eras la persona más querida de toda la Argentina. Y me habló muy bien de vos.
–Hoy estuve en el show. Te vi desde bastante lejos, pero igual me encantó. Cantás con una fuerza tremenda y la gente se vuelve loca.
–¿Desde dónde viste el recital?
–Desde uno de los palcos. Y me hubiese encantado que me saludaras desde el escenario con un: “Hola Diego, sé que estás por ahí…
–¡Es que no tenía idea de que estabas en el concierto! ¡De haberme enterado te hubiese halagado tanto que te habrías muerto de vergüenza! ¡Te admiro de toda la vida! La última vez que vine a la Argentina te llamé desde el escenario con la esperanza de que aparecieras. “I’m looking for Maradona”, grité. Después supe que no estabas en tu país…
–Pero acá me tenés, porque yo también me moría por conocerte.

Diego hace una pausa y le pide a Dalma con fingida seriedad: “Esto que te digo traducílo textual, no me cambies ni una coma. Quiero decirle: ‘No es para chuparte el c… pero me siento muy identificado con vos’. No cambies ni una palabra…, porque te conozco: cuando yo digo algo así, vos después lo hacés más suave”. Dalma sugiere: “¿No es mejor decirle: ‘No es para chuparte las medias…’?”. Diego se ríe: “No, las medias no, el c…”. Dalma, traduce sic. Y entonces es Bono quien lanza una carcajada.

–Yo también me siento muy identificado con vos. Porque la fama, que es algo bueno y lindo, nos sirve para ayudar y hacer el bien. Por eso quiero proponerte que hagamos algo juntos.
–Sería lindo mezclar el fútbol y la solidaridad. Para este Mundial yo ya tengo compromisos, pero si me necesitás no tenés más que llamarme. –¡Eso es fantástico! Podríamos trabajar juntos en una campaña solidaria aprovechando el próximo Mundial, que será en Africa. Yo vengo haciendo distintas cosas por la gente y la lucha contra el sida. Tu ayuda sería algo increíble.
–Contá conmigo. Igual que vos, creo que la fama tiene que servir para ayudar a la gente...
Diego enciende un habano. Bono pide agua mineral. Hablan un rato de fútbol, de las nuevas figuras, del Mundial de Alemania. De pronto Bono cambia de tema y con una sonrisa lanza: “¿Qué recital te gustó más: el de los Stones o el de U2?”. Diego se ríe, pero no contesta. El irlandés, medio en broma y medio en serio, repetiría esa pregunta varias veces en la noche.

–Cuando te veo con Dalma pienso en mi hija de 16 años. ¿Cómo es tu relación con ella?
–Dalma es uno de mis dos amores. El otro es Gianinna, la pequeña. Tengo una relación de total confianza: hablamos mucho, sabe todo de mí y sé todo de ella. Me acompaña y yo estoy cuando me necesita. La aconsejo pero también la escucho, porque tiene una madurez increíble.
–A mí me pasa algo similar con mi hija: soy padre y amigo. Cuando miro la relación que tenés con ella, siento que en eso también nos parecemos. Y vos, Dalma, ahora que terminaste el colegio, ¿qué hacés?
–Yo soy actriz –le responde la mayor de las Maradona–. Estudio teatro y trabajo en la tele. –¡Ay, ay, ay! ¡No hagas eso! Para ser actriz tenés que meterte en el peor medio de todos, en el más difícil, en el más duro.
–Pero es mi vocación –insiste Dal.
–Entonces lanzáte de cabeza, pero cuidáte mucho, porque es un mundo muy competitivo y tremendo… ¿Y vos, Diego, estás contento con esta elección?
–Yo quiero que mi hija sea feliz y siempre la voy a apoyar en su vocación. Me siento orgulloso de ella. Supongo que todos los papás tenemos miedo, pero debemos confiar en nuestros hijos.
–Coincido con vos: como papá siento que debo apoyar y acompañar a mis chicos. La relación con ellos nos hace crecer como padres, pero sobre todo como personas…

Son casi las cinco de la madrugada. Llega la hora de la despedida. Posan juntos para una foto. Levantan los brazos. Dalma hace de fotógrafa. El irlandés saca una lapicera y le pide todos los teléfonos de su papá: “Voy a llamarlo pronto, para ir armando lo de Africa”. Se abrazan. Diego saluda con la mano en alto y el sombrero de cowboy en la cabeza. Antes de salir, Maradona escucha el último grito de Bono:

–¡Diego, Diego! ¡No me contestaste! Finalmente, ¿qué concierto te gustó más: el de los Stones o el de U2?

“<i>¡Dios te bendiga, Maradona!</i>”, le dijo el carismático líder de U2 cuando se encontraron. Se abrazaron para la foto y coincidieron: “<i>Ser populares nos tiene que servir para hacer algo bueno por los demás</i>”.

¡Dios te bendiga, Maradona!”, le dijo el carismático líder de U2 cuando se encontraron. Se abrazaron para la foto y coincidieron: “Ser populares nos tiene que servir para hacer algo bueno por los demás”.

Dalma fue la traductora y sacó algunas fotos a pedido del irlandés. Durante toda la noche, medio en broma y medio en serio, Bono le preguntó a Diego: “<i>¿Qué concierto te gustó más, el de los Stones o el de U2?</i>”.

Dalma fue la traductora y sacó algunas fotos a pedido del irlandés. Durante toda la noche, medio en broma y medio en serio, Bono le preguntó a Diego: “¿Qué concierto te gustó más, el de los Stones o el de U2?”.

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