«Fue sólo un lamentable accidente» – GENTE Online
 

"Fue sólo un lamentable accidente"

Eran las 19:20 del domingo 27 de octubre cuando la ambulancia de Emernort
partió de su base rumbo al Country Club Carmel, en el kilómetro 54 del ramal Pilar. Poco antes, el operador había recibido un código amarillo, que es como se definen las emergencias de gravedad relativa.
Según contaría luego el esposo de María Marta García Belsunce, la desafortunada cadena de eventos de ese día se inició cuando él se fue de la casa de su concuñado Guillermo Bártoli, también situada en aquel exclusivo country. Al llegar a la suya, Carlos Carrascosa encontró un vigilador que buscaba a María Marta para que autorizara la entrada de una masajista al country. Ya en la casa, su esposa no respondió a sus llamados, y él empezó a buscarla. Así fue como se encaminó hacia la suite de la planta alta. Hasta ese instante, siempre según su relato, "no había ningún otro signo intranquilizador". Pero en el umbral del dormitorio advirtió que la puerta del baño estaba abierta y, detrás de ella, su mujer tumbada sobre la bañera.

Un mes y medio después, cuando el hecho saltó a la luz pública, el abogado de la familia, Jorge Scelzi, diría: "María Marta tenía la cabeza sumergida en la bañera llena de agua. Había sangre adentro y en el piso. Pero en ningún otro lado. El marido la puso en el piso".


RAPSODIA EN ROJO
. El médico de Emernort, Santiago Biasi, enarcó las cejas cuando uno de los custodios del country le impidió el ingreso con el argumento de que ya había llegado otra ambulancia. Pero su insistencia obligó al uniformado a dejarlo pasar.

Al llegar al chalet de la víctima, Biasi enarcó nuevamente las cejas; en sus 46 años jamás se había topado con una escena tan escalofriante. Secundado por su chofer, Daniel Cachi, subió corriendo las escaleras. Ambos vieron el cuerpo de María Marta tirado en el piso del baño.
En su declaración testimonial, efectuada ente el fiscal Diego Molina Pico, Biasi aseguró: "Había manchas de sangre por toda la casa; lo que más me llamó la atención fue que la masajista agarró un balde con lavandina y se puso a limpiar esas manchas. Cuando vi eso le dije al otro médico, al de
Paramedic
: 'Flaco, te estás metiendo en un despelote'. El muchacho no me contestó".

El otro médico era Juan Gauvry Gordon, de 34 años. Según declaró Cachi a la Justicia, cuando vio que la masajista limpiaba la sangre por orden de Gordon, le dijo a éste: "¿Qué hacés, pibe? Vos estás loco".

-Voy a llamar a la policía -anunció Biasi, antes de retirarse del lugar.
Fue entonces cuando el marido de la difunta se acercó para decirle:
-Nadie la mató. Fue solo un lamentable accidente. Nada más.
En ese instante también apareció en escena el hermano de María Marta, Horacio García Belsunce, quien, mientras llevaba al médico del brazo hacia la salida, le habría dicho:
-De la policía nos encargamos nosotros. Gracias por todo.

Ahora se sabe que en cierto modo él cumplió; unos minutos después se comunicaría con el jefe de la División de Delitos Complejos de la Bonaerense, comisario Angel Casafuz, a quien le diría: "Te pido un favor: sacame a la policía de acá".


LA SANGRE DERRAMADA.
"Tenía la voz quebrada por el llanto. Me dijo que su hermana había tenido un accidente casero, pero fatal. Y, efectivamente, me pidió que le sacara la policía de encima", aseguró el comisario Casafuz a GENTE. También dijo no haber sabido nada del caso hasta el 11 de diciembre, cuando el periodista volvió a comunicarse con él, pero esta vez para informarle que en realidad María Marta había sido asesinada.

Casafuz, sin embargo, omitió un encuentro que tuvo con García Belsunce al día siguiente del hecho, en el que también participaron los fiscales Diego Molina Pico y Juan Martín Romero Victorica, según aseguró este último.

Gracias a un proceso químico, los investigadores de la Procuración de la Suprema Corte bonaerense lograron poner en relieve la trayectoria de las manchas de sangre que habían sido lavadas y que, por otra parte, ningún miembro de la familia reconoce haber visto.

La primera mancha de sangre se encontró en la planta baja, en la pared de la escalera. La misma indica que María Marta fue atacada en el hall, con un balazo que le provocó una herida superficial. Más sangre fue hallada en la escalera y en las paredes. La mujer subió a la planta alta, con el asesino persiguiéndola. Había otras manchas en la pared de la antesala, en un cuadro y en un sillón, sobre el cual el delincuente habría empujado a la mujer. Luego ella llegó hasta el baño, atravesando el dormitorio, donde se hallaron huellas de sangre en un hogar a leña y en el atizador. Al costado del inodoro alguien limpió un charco de sangre de 20 centímetros . Una hipótesis sugiere que fue allí donde María Marta habría recibido los cinco disparos restantes.

Cuando estos datos se hicieron públicos, GENTE pudo averiguar que Horacio García Belsunce, Carlos Carrascosa y Guillermo Bártoli (posteriormente detenido) se apresuraron a presentar en el juzgado de Diego Barrotaveña, que tramita la causa, sus respectivos pedidos de exención de prisión. Tal vez hayan intuido que, inexorablemente, el círculo de la investigación había comenzado a cerrarse sobre ellos.


MARCHEN PRESOS.
La falsificación del acta de defunción provocó once detenciones en la causa realizadas por la División Delitos Complejos de la Policía Federal a cargo del comisario mayor Carlos Sablich. Las órdenes de arresto partieron del juez de instrucción Julio Lucini, quien recibió una denuncia por irregularidades detectadas en el registro de la muerte. El primero en ser apresado fue Guilermo Bártoli -cuñado de la víctima-, cuando se trasladaba en el barco
Atlantic III de Buquebús rumbo a Montevideo. Para poder llevarlo ante la justicia que lo reclamaba, personal de
Inteligencia de Prefectura y de Interpol Argentina tuvieron que hacer regresar a puerto al navío que había zarpado minutos después de las 13:30 horas. El hombre, casado con Irene, una hermana de María Marta, no opuso resistencia, pero sudó frío. Los pesquisas todavía no determinaron si era habitual que Bártoli viajara al Uruguay, pero les llamó la atención descubrir que en la bodega llevaba su automóvil
Volkswagen Passat.

Horas después, el magistrado ordenó la captura de Juan Carlos March, el médico de la funeraria Sierra que se encargó de los trámites de inhumación. A ambos se los sospecha por falsedad de documento público, ya que firmaron el certificado de defunción donde se determina que el fallecimiento se produjo por "un paro cardiorrespiratorio no traumático e insuficiencia cardíaca aguda", cuando en realidad la mujer murió a causa de cinco disparos que se incrustaron en su cráneo. Y además se reportaba el lugar de la muerte en Capital Federal cuando realmente había ocurrido en el country Carmel. Más tarde, nueve empleados de la cochería, entre ellos su titular, también terminaron presos. El doctor Lucini intenta dilucidar una serie de maniobras fraudulentas realizadas por casas mortuorias y no descarta otras exhumaciones de cadáveres.

Mientras los pesquisas trabajaban a destajo, el titular de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de San Isidro, comisario inspector Norberto Degastaldi, confirmó que fue encontrada la sexta bala que habría sido arrojada al inodoro por el hermano de la mujer muerta, Horacio García Belsunce (h). Bomberos y peritos con máquinas y filtros especiales encontraron en el pozo ciego de la casa el proyectil al que Belsunce definió como un "pitutito parecido a la traba de un estante". John, otro de los hermanos de María Marta, fue quien encontró la bala cuando levantó del piso la cabeza de la occisa que manaba abundante sangre. Y según lo que él declaró en la causa, el hallazgo dio lugar a una deliberación entre varios familiares presentes que opinaron que había que tirarla. El no estuvo de acuerdo, pero acató la decisión de la mayoría, y la cápsula fue a parar al inodoro envuelta en
pap

Hoy no son pocos los que opinan que ciertos integrantes de la familia tendrían que estar presos y procesados por encubrimiento. Sin embargo, los investigadores son cautos pero contundentes: "Es preferible esperar, porque quizá después hay que detener a alguien por un delito mayor. ¿Me explico? No se olviden de que todos en ese círculo íntimo siguen siendo cada día más sospechosos. Sólo hace falta tiempo para encontrar al asesino. Muy poco tiempo".

por Ricardo Ragendorfer, Miguel Braillard y Cynthia De Simone
fotos: Alejandro Carra, Diego García, Agencia Télam , gentileza 
El Día de La Plata y Archivo Atlántida

Hoy, a casi dos meses del asesinato de María Marta García Belsunce, la investigación se proyecta sobre su círculo más íntimo.

Hoy, a casi dos meses del asesinato de María Marta García Belsunce, la investigación se proyecta sobre su círculo más íntimo.

Exclusivo. Noche del viernes 20. El marido de la víctima, Carlos Carrascosa, sale del departamento de su suegro, Horacio García Belsunce padre, para encontrarse con sus abogados. No voy a decir nada. De la causa hablen con el fiscal o con mi cuñado", le dijo a GENTE.">

Exclusivo. Noche del viernes 20. El marido de la víctima, Carlos Carrascosa, sale del departamento de su suegro, Horacio García Belsunce padre, para encontrarse con sus abogados. "No voy a decir nada. De la causa hablen con el fiscal o con mi cuñado", le dijo a GENTE.

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