Fue modelo, famosa y millonaria. Hoy tiene sida pero no se rinde – GENTE Online
 

Fue modelo, famosa y millonaria. Hoy tiene sida pero no se rinde

La fotocopia, todavía caliente por el soplo de la cegadora lámpara, ha borrado el amarillo de la página de

GENTE impresa hace más de treinta años, y la figura de la mujer renace, y renace también el texto que urdió un periodista anónimo.
"ISABEL PALACIOS (21). Viene del misterio. Fue modelo desde muy chica. Le decían
La extraña de las botas rosas por un recordado comercial de Coca Cola junto a
La joven guardia. Después se casó en Europa con César Báez, viajó por todo el mundo, tuvo un hijo, y ahora se dedica, con su marido, a vender terrenos en Bariloche y pulseras y abalorios que ellos mismos fabrican. Es hija de Lalo Palacios (millonario, recordado nadador
-tapa de EL GRAFICO-, marido de Egle Martin, dueño de la estancia Las balas, donde suelen cazar el torero Dominguín y el hermano del sha de Persia. Isabel ha vuelto a ser modelo, desfila y nos alegra la
vida
". 

Hay dos o tres fotos más en el implacable archivo: Isabel disfrazada de mosquetero, Isabel debajo del agua dejando escapar de su boca diminutas burbujas…

AHORA, HOY, YA. Pero ahora, hoy, ya, Isabel tiene 54 años (nació el 10 de noviembre del 47 en la dorada geografía de Rodríguez Peña entre Posadas y Alvear), La joven guardia es vaga memoria, César Báez se murió entre las llamas de una moto Kawasaki, su hijo -Cesítar, lo llama ella- es esquizofrénico y vive en el Borda, tampoco viven Lalo Palacios ni Dominguín ni el hermano del sha, y Persia se llama Irán. El tiempo y las cosas de la vida arrancaron a la mujer de la Recoleta, de Punta del Este, de Londres, de París, de Madrid, de Los Angeles, y la confinaron en una modesta casa del bajo San Isidro, cruzando la vía, cerca de una villa miseria. Y ahora, hoy, ya, Isabel Palacios está de espaldas a una ventana, a contraluz. Jeans y camisa. Pelo rubio, lacio y bien cuidado. Un pie perfecto que cada tanto toca el borde de la mesa baja. Cara lavada. El tiempo fue cruel con sus días, pero no destruyó su piel, sus formas, su clase. Ni siquiera pudo con ellos, hasta ahora, el gran criminal: el virus
HIV.

-Sí. Lo tengo. Soy seropositiva. 


CRONICA DE UNA SEÑORA. "Soy, por nacimiento, de una clase privilegiada. Mi padre, Lalo, un playboy en el mejor sentido, fue campeón olímpico de natación. Tuve un tío abuelo famoso: Alfredo Palacios, hermano de mi abuelo. Mi abuela era una belga muy dura, muy estricta. Teníamos mucho dinero, pero en ese tiempo y en esa clase social nunca se hablaba de dinero. Fui a buenos colegios (el Cinco esquinas, el Santa Unión, el Michael Ham, de monjas irlandesas. ¿Yo?: muy buenas notas y pésima conducta.

Isabel Palacios a principios de los 70: rondaba los 25 años y era conocida como <i>La extraña de las botas rosas</i>

Isabel Palacios a principios de los 70: rondaba los 25 años y era conocida como La extraña de las botas rosas

Tres décadas después, en los azares de una vida dramática que enfrenta con entereza y que no la derrotó.

Tres décadas después, en los azares de una vida dramática que enfrenta con entereza y que no la derrotó.

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