«Felipe es un milagro de Dios y de la gente» – GENTE Online
 

"Felipe es un milagro de Dios y de la gente"

Felipe sigue dando pelea. "Merece seguir luchando después de enfrentarse
varias veces con la muerte y derrotarla"
, reflexiona Fernando Bernava (36),
su papá, con los ojos llenos de lágrimas. "Muchos lo llamaron el bebé del
milagro, por eso decidimos regresar a la Argentina para bautizarlo. Estamos muy
felices de que pueda recibir a Dios"
, confiesa Mariana (31), su mamá,
intentando contener la emoción en la puerta de la Parroquia del Espíritu Santo
de Villa Urquiza. Feli sonríe, alza los brazos y aplaude cuando el padre Pancho
le arroja el agua bendita. Hoy tiene apenas 17 meses, pero se defiende como un
gigante para recuperarse en forma definitiva. Atrás quedó aquel duro
diagnóstico, cuando a Mariana le informaron durante el quinto mes de embarazo
que su hijo sólo tenía desarrollado el 50 por ciento de su ventrículo izquierdo
y que debía ser operado a los pocos días de nacer porque su vida corría serio
riesgo. Desde ese día, la familia comenzó una carrera contra el tiempo para que
Felipe pudiera seguir viviendo. No se podía perder un solo segundo. Eso movilizó
a Red Solidaria, que lidera Juan Carr -hoy convertido en padrino del bebé
junto a Jimena, una amiga de la familia-, y se puso en marcha una campaña debido
a que la intervención debía realizarse en el Hospital de Niños de Boston.
Gracias a la solidaridad de la gente, de los integrantes de la selección
nacional de fútbol y de Marcelo Tinelli se pudieron reunir los 100.000 dólares
necesarios para la operación. "Nosotros decimos que Felipe es un milagro de
Dios y de la gente
", explica Fernando. Y cuenta una anécdota que eriza la
piel: "Mientras nuestro hijo estaba internado, en la camita de al lado había
una nena más grande que él con un problema similar. Compartieron muchos días la
habitación, pero ella no resistió el tratamiento. Es muy duro ver cuando un
chico se muere y no podés hacer nada. Golpea muy fuerte, yo diría que te
destruye
". Los ojos del papá se enrojecen. Hace un alto, toma un sorbo de
café, y una sonrisa se dibuja en su cara cuando vuelve a hablar de su hijo: "Así,
chiquito como es, la peleó siempre. El último cateterismo que le hicieron duró
seis horas. Eso no se lo banca cualquiera. En varias oportunidades la pasó
bastante mal. Es obra de Dios que hoy esté acá visitando al Señor en su casa".

Felipe fue intervenido por primera vez a los seis días de nacer. Los médicos
tuvieron que practicarle un conducto hacia el pulmón para que la sangre pudiera
llegarle al corazón. La evolución fue perfecta hasta que, en forma repentina,
surgió una seria complicación. "Karen, una enfermera que lo cuidaba en ese
momento, advirtió el problema, si no Feli se moría
", recuerda Mariana. A los
cinco meses, debió soportar la segunda operación: un by-pass del ventrículo
derecho -unión de la arteria pulmonar con la vena cava superior-, que terminó
con éxito.

Ahora debe cumplir con la última etapa del tratamiento. Por eso viajará el
martes junto a sus padres y su hermanita Macarena nuevamente rumbo a Boston. "Soñamos
con que este sea su último sacrificio. Los médicos van a lograr que la sangre
pueda hacer el recorrido completo desde el corazón hasta el pulmón. Pero él es
tan vital que seguro va a superar otra dura prueba. Aunque te parezca mentira,
cuando alguno de nosotros está deprimido, o algo triste, él se da cuenta y hace
alguna monería para arrancarnos una sonrisa. Está todo el día en movimiento. Yo
digo que hace horas extras en el disfrute por todo lo que antes no pudo
",
dice Mariana, conmovida.

Ella, junto a Fernando, prometen no bajar nunca los brazos: "Lo veo tan bien,
que sólo tengo palabras de agradecimiento para la gente. Gracias a la
solidaridad de los argentinos, Feli está vivo. Nuestras familias y amigos
también cumplieron un rol fundamental",
asegura Fernando.

Desde que Felipe se enfermó, la pareja se vio obligada a pedir licencia en el
Juzgado Laboral 34, donde él se desempeñaba como oficial mayor y ella cumplía la
función de auxiliar. En Boston viven gracias a la ayuda que les brindó la
comunidad de la Iglesia Inmaculada Concepción. Fernando cuenta que están allí
por obra de otro milagro: "Nosotros somos devotos de la Virgen de la Medalla
Milagrosa. Hace años, mientras yo estudiaba en España, conocimos a una monja
francesa llamada Yonide, en cuya iglesia había aparecido la imagen de esta
virgen. Comentamos la casualidad del hecho y quedamos siempre en contacto.
Cuando surgió el problema de Felipe le envié un mail, entre otros cientos que
escribimos a distintos lugares para pedir ayuda. Al otro día, la hermana nos
comunicó que el padre Jerry tenía lugar para que nosotros viviéramos en esa
parroquia de Boston. Decime si esto no es obra de Dios"
.

Mientras su padre cuenta esta historia, Felipe salta, corre y juega con su
hermana Macarena y su perro Chipi. Mariana, su mamá, lo mira, no puede contener
la alegría, y confiesa: "¿Sabés? Muchas veces cuando tenemos dudas o sentimos
miedo, abrazamos a Felipe, y él nos tranquiliza siempre con una sonrisa. Yo creo
que Dios eligió salvarle la vida porque pensó que él se merecía ese milagro
".

Después de varios meses de ausencia en los Estados Unidos, Felipe regresó a su casa y festejó tomando mate junto a sus padres, Mariana y Fernando, y su hermana Macarena.

Después de varios meses de ausencia en los Estados Unidos, Felipe regresó a su casa y festejó tomando mate junto a sus padres, Mariana y Fernando, y su hermana Macarena.

"Yo creo que Dios eligió salvarle la vida porque pensó que él se merecía ese milagro"

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