“Estoy juguetona y coqueta, explotando mi lado más sensual” – GENTE Online
 

“Estoy juguetona y coqueta, explotando mi lado más sensual”

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Cecilia Milone está fuerte. Muy fuerte, y en todo sentido. Ya hizo el luto, cerró el capítulo más triste de su vida. Sufrió el desamor, pero también amenazas. La historia hizo eco en televisión y pronto se convirtió en un escándalo mediático. ¿Cómo olvidarlo? El capocómico defendió su posición y disparó para todos lados… “No vamos a hablar de eso, ¿no?”, pregunta. Año nuevo, vida nueva, dicen. Y, en el caso de Cecilia, habrá que creerlo. Ahora parece bien plantada ante la vida, con temple y una actitud extremadamente positiva. Dice que tiene mucho trabajo. Protagoniza Mujeres bonitas, conduce su propio programa en Radio Brisas y, además, produce y canta Amores de tango, su homenaje al genial Mariano Mores. No para. “Cuando quieras, empezamos”, se ofrece.

–¿Le tenés miedo al ocio?
–No tengo ese problema: disfruto del ocio. La segunda mitad del año pasado me relajé mucho. Lo que sucede es que el teatro me da tanta alegría que no lo siento como un trabajo. Para mí, el momento del escenario es puro placer. Es igual cuando actúo o cuando canto.

–Hiciste un cambio físico evidente. Estás mucho más flaca.
–Estoy igual a como estaba cuando me conociste, hace diez años. Lo que pasa es que en los últimos años había engordado seis kilos. No hice nada para bajar de peso, sólo como sano. ¿Si éste es mi peso? Creo que sí, así me siento bien. Con todos los dolores de la vida me había ido apagando. Llevaba una vida bastante sedentaria, ociosa. Ahora, cuando empecé de nuevo a tener proyectos, volví a ser la que era antes. Estoy muy inquieta.

–¿Estás sola?
–Estoy juguetona.

–Suena terrible…
–(Ríe) No estoy descontrolada. Estoy coqueta. ¿Te gusta más?

–Por favor, definí eso de “estar coqueta”.
–Me siento muy sensual, exacerbando mi lado más femenino. Es como dice Mirtha Legrand: “Como te ven, te tratan”. Y si te ven mal, te maltratan. Cuando estás coqueta, te coquetean. Estoy muy divertida. Pero es un período... No voy a estar así toda la vida.

–¿Y qué te devuelven los hombres?

–Están todos como locos...

–¿Qué edad tenés?

–Cumplo 39 años el 7 de marzo.

–¿No andás con urgencias? Casamiento, maternidad…

–Juro que no. La vida es más poderosa de lo que uno cree. Tengo un gran instinto maternal, pero nunca se me cruzó por la cabeza tener un hijo sin un padre. Me parece una canallada. Ahora estoy en plan coqueta, hasta que me enamore. Estoy pasando un buen momento y lo quiero defender. Cuando salís de un infierno valorás más el bienestar, lo cuidás.

–¿Y cómo es tu público? Hablo de tus candidatos...

–Los que me gustan a mí, que no son los cancheros que viven en pose.

–Tampoco te veo con un menor...
–Si es menor, que sea retro. No digo retro antiguo, sino con códigos, educación y música de antes.

–En esta vuelta al mercado de las solteras, ¿cómo encontraste a los hombres?

–¡Son divinos! No están histéricos. Yo soy muy clara: sólo me encara el que siente que le doy cabida. Es raro que se ensarten. Hay atropellados, pero el varón suele ser muy observador: sólo se ensarta cuando la mina es histérica. ¡Y yo soy cero histérica! El que se equivoca conmigo es muy estúpido.

–¿Cuándo tuviste tu última cita?

–¿Cita formal, de cena y esas cosas? Antes de venir a Mar del Plata.

–¿Por qué no prosperó?
–¿Y quién te dijo que no prosperó? Prosperó lo que tenía que prosperar (ríe). ¿Vos querés que siente cabeza? ¡Si te dije que estoy juguetona!

–Abuso de tu confianza, pero debo preguntarlo: después del escándalo del año pasado, ¿un candidato no puede pensar: “A mi primer error, la loca ésta me manda en cana”?
–(Ríe) Mi amor… ¡los tipos no piensan! Cuando les gusta una mujer se tiran de cabeza. ¿Qué me estás diciendo? El que piense eso, que se vaya a su casa. ¡Un maricón! Y maricones no quiero. Recién tiré, gracias… Esto es como la celulitis: las mujeres nos volvemos locas para combatirla y a los tipos no les importa ni un poco. A mí me encanta que sean así. Yo estoy convencida de que el hombre se enamora más que la mujer. ¿Quién escribió las mejores poesías? Los hombres. Sí, soy machista. Que la vida no me dé un hijo varón, porque va a ser un atorrante… ¿Te contesté?

–¿Todavía creés en los hombres?
–Totalmente. ¿Vos pensás que después de lo que viví no tengo que confiar en ningún hombre? No es así. Los modelos no tienen por qué repetirse. Yo les creo a los caballeros. El hombre suele irse de boca con mayor facilidad que la mujer, pero dice lo que siente en el momento, sin medir consecuencias. No miente. Tampoco caigo en el lugar común que dice: “Ya no hay hombres”. El problema está en la vinculación, la comunicación entre hombres y mujeres.

–¿No todos los hombres somos infieles, entonces?
–Hay hombres, y también mujeres, espantosamente infieles. No es una cosa de géneros. El hombre tiene una relación con el sexo mucho más liviana: puede estar enamorado de una mujer y meterse en la cama con otra. A la mujer se nos complica más, no separamos tanto. Pero lo acepto, hay que relajarse un poco.

–Evidentemente hay un nuevo modelo de Milone, más liberal.
–No te voy a decir que no me importa qué haga mi hombre, pero te aseguro que soy bastante más abierta de lo que pensás. Nunca fui celosa, soy muy segura de mí misma. ¿A dónde van a encontrar otra igual?

–Te sobra confianza, Cecilia...

–Totalmente. Si te quiero, puedo ser inolvidable. ¿Por qué? Porque soy buena y tengo paciencia. Conmigo perdiste, no hay forma de que no te enamores.

–Entonces no entiendo por qué estás sola.
–El amor no nos toca a todos.

–Eso es triste.
–Pero hay que vivirlo con alegría. El amor no es para todos. Ojalá que me toque a mí. ¿Si me tocó? Yo pensé que sí, pero no fue de a dos. Si el amor de una de las dos partes se desata en odio, quiere decir que no hubo amor.

–Imagino que nunca más le creés a un hombre que te dice que está mal con su mujer.

–Yo no estuve con un hombre que estaba mal con su mujer. ¡Yo estuve con un hombre separado! Pero no hablo más del tema. Ahora la estoy pasando bien.

–¿Te resulta fácil “pasarla bien”?

–Facilísimo. El amor es lo difícil, lo que cuesta. Yo no quiero tener una pareja de porquería, no me divierte. Lo veo muy cerca en muchas parejas que conozco, y viven mal. No me interesa el bodrio, moriría de pena. Por eso, mientras tanto, prefiero divertirme.

–¿Y cómo lo hacés?

–Los martes voy a ver teatro… (ríe) ¡Una tarada! Me divierto mucho con gente del ambiente, salir a cenar con artistas después de una función. Me parece un re-plan.

Agradecimientos: Leticia Carosella y Kenzo Ki

Cecilia asegura que está viviendo un momento de plenitud. “Es como dice Mirtha Legrand: ‘Como te ven, te tratan’. Si te ven mal, te maltratan. Pero yo estoy coqueta y todos me coquetean”, dice.

Cecilia asegura que está viviendo un momento de plenitud. “Es como dice Mirtha Legrand: ‘Como te ven, te tratan’. Si te ven mal, te maltratan. Pero yo estoy coqueta y todos me coquetean”, dice.

“<i>El hombre tiene una relación mucho más liviana con el sexo: puede estar enamorado de una mujer y meterse en la cama con otra. A las mujeres se nos complica más, no separamos tanto</i>”.

El hombre tiene una relación mucho más liviana con el sexo: puede estar enamorado de una mujer y meterse en la cama con otra. A las mujeres se nos complica más, no separamos tanto”.

“<i>El amor no es para todos. Ojalá que me toque a mí algún día… Yo pensé que lo había vivido, pero no fue de a dos. Si el amor de una de las dos partes se desata en odio, quiere decir que no hubo amor</i>”.

El amor no es para todos. Ojalá que me toque a mí algún día… Yo pensé que lo había vivido, pero no fue de a dos. Si el amor de una de las dos partes se desata en odio, quiere decir que no hubo amor”.

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