«Estos chicos son como mis hijos, y no les va a faltar nada» – GENTE Online
 

"Estos chicos son como mis hijos, y no les va a faltar nada"

-Javier, gracias de todo corazón por el audífono de Martín. 
-No se preocupe, señora, me hace feliz ayudarla. 

Para Martín Nicolás D'Abate -tres añitos, de Remedios de Escalada, hipoacúsico severo-, el mundo no sería más que una penumbra de silencio. Gracias a Javier Adelmar Zanetti (28) y su Fundación PUPI, obtuvo su audífono: hoy puede oír. Zanetti -inamovible capitano del Inter de Italia e inamovible volante de la selección nacional-, lo abraza. Su madre, Cintia Chávez, agradece. Javier lo quiere como a un hijo, es su pibe. Y así como Martín, cuarenta pibes más. Javier no conoce diferencias entre la cancha y la vida: su tesón y su altruismo son los mismos. Y gracias a su tesón y su altruismo, esos cuarenta chicos de Remedios de Escalada, a 15 kilómetros de la Capital Federal, comen, se visten y se educan a diario, dejando atrás las cicatrices de la pobreza. Como dice él: "Un mañana mejor, el que ellos se merecen". 

Allí, rodeado del cariño de sus pibes, se encontró con GENTE. 

El sábado 28, Javier se pavoneó idolatrado en el césped de la cancha de Banfield -su pasto natal- con la casaca verde del Taladro. Frente a él, cinco mil hinchas. ¿Dejó el Inter para volver al club que le dio un nombre? No. Es la Primera Jornada de Deporte Solidario, un torneo cuadrangular en beneficio de la Fundación, con un dream team compuesto por ídolos como Iván Zamorano, Alvaro Recoba, Andrés D'Alessandro, y famosos tan dispares como Matías Martin, Matías Camisani y Eber Ludueña, que hizo las delicias de la platea cuando entró al campo cigarrillo en boca, para luego entregarle un foul a Martin y ser despedido en camilla con una tarjeta roja. El fuego abrió a pura murga, con los chicos de la Fundación bautizados a bombo y redoblante como Los Pibes de Pupi. Para la escuadra de Zanetti -no por nada llamada Banfield-, Guillermo Francella puso el gol de la victoria. Pupi campeón. Saldo solidario: 16 mil pesos, 500 kilos de alimentos. Un verdadero triunfo. 

Y a ocho meses de su parto, la Fundación PUPI (Por un Piberío Integrado) arroja un balance más que orgulloso: "Tuvimos un crecimiento enorme -dice Javier-,
con un gran número de voluntarios, con proyectos como talleres de música e higiene, atención psicopedagógica, panificación propia y mejoramiento de viviendas". Recién llegado de sus pagos italianos de Lago di Como, junto a su esposa, Paula (23), para pasar Año Nuevo con su familia en sus pagos de Banfield. Y por supuesto, visitar la Fundación. En el comedor de Bouchard al 35 en Lanús Oeste los chicos dejan su almuerzo de arroz con pollo y se abalanzan sobre el matrimonio, los besan. El vínculo es casi paterno: "Quiero que estos chicos sean alguien en la vida, que disfruten de ella. Son como hijos míos
-cuenta-, y como hijos míos, no les va a faltar nada".

Una obligación moral fortísima lo mueve a Zanetti: "Estaré lejos, pero no separado. Conociendo la realidad en un país en el que tocamos fondo verdaderamente, sentí que tenía que hacer esto. Es mi granito de arena, me da gusto ayudar al otro. Me hace sentir bien". Y de la misma forma que obra magia con la pelota, obra milagros para conseguir donaciones: "Todo el plantel del Inter aporta, lo mismo Massimo Moratti, presidente del club. Subastamos por Internet camisetas y banderines autografiados. Muchas empresas ponen lo suyo desde Italia y la Argentina". Laboratorios como Bagó y Boehringer-Ingelheim donaron sus medicamentos, y Coca Cola ofreció mil litros de su bebida para el partido. Pero el músculo mayor, cuenta Javier,
"lo pone la gente común, que se acerca y colabora de forma voluntaria día tras día" .

Su esposa, creadora de la Fundación junto a Javier, comanda todo desde Lago di Como, cerca del límite entre Italia y Suiza. El dice de ella: "No tomo una decisión sin Paula. Trabajar codo a codo con ella es lo mejor que me puede pasar. Lo digita todo, es como una mamá para los chicos". Aquí en Buenos Aires, la cuestión queda en manos de Andrés de la Fuente -su suegro-, a la cabeza, y Rodolfo, su padre, en la silla de vicepresidente. Un nuevo revolucionario programa es el de Adopción a Distancia, en el cual, mediante una cuota mensual, se financiará la alimentación, educación y vestimenta de un chico, siguiendo su progreso mes a mes. Y para marzo de este año, se unirán treinta niños más.
Pero siempre existen aves de rapiña. El 15 de noviembre, el programa Telenoche Investiga llevó a la luz el accionar de una asociación denominada Caritas Felices, que decía recaudar fondos para distintas organizaciones benéficas, entre otras,
Fundación PUPI. Por supuesto, todo trucho. Javier condena: "Siempre hay gente que quiere sacar provecho actuando de manera incorrecta. Pero ese no es nuestro camino. Los chicos inspiran lealtad, y así obramos nosotros"

Y con el almuerzo ya en el postre, y recibiendo abrazos a mansalva, Zanetti revela un nervio íntimo: "Yo tuve una infancia difícil. Mis viejos siempre lucharon. En Dock Sud no nos dábamos ningún lujo. Pero éramos felices. Y quiero que estos chicos también lo sean". Y concluye, desea: "Con Paula queremos tener un hijo. Y a veces siento que hacemos todo este laburo para que el hijo que algún día tendremos se encuentre con un mundo solidario, con un mundo mejor".

por Federico Fahsbender
fotos: Maximiliano Didari
(para colaborar con Fundación PUPI y sus proyectos, comunicarse por teléfono al 4241-4999, o por vía e-mail a: fundacionpupi@hotmail.com. Su website: www.fundacionpupi.org)

Javier y su esposa, Paula, junto a los chicos del barrio Remedios de Escalada, que gracias a su labor, comen, se visten y se educan todos los días.

Javier y su esposa, Paula, junto a los chicos del barrio Remedios de Escalada, que gracias a su labor, comen, se visten y se educan todos los días.

Zanetti en el umbral de la Fundación Pupi, en Lanús Oeste.

Zanetti en el umbral de la Fundación Pupi, en Lanús Oeste.

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