Esteban Mellino (1945-2008) – GENTE Online
 

Esteban Mellino (1945-2008)

"Perdone, doctor. Los chistes buenos se los voy a contar en un ratito, dentro del quirófano, antes de que me destape las tres arterias que irrigan mi corazón. Ahora, necesito saludar a mi gente”. A continuación, recostado en la camilla que lo transportaba a la sala de operaciones del Instituto Médico de Alta Complejidad, irguió el cuello hasta que el mentón le pegó en el pecho. Entonces, sin dejar de generar muecas, comenzó a recorrer aquellos cuatro rostros que en cada momento importante de su existencia nunca faltaron...

Miró fijo a Claudia (48), instantes después de haberle dicho “sos la mujer de mi vida”; le guiñó el ojo a la emocionada Florencia (24), quien lo saludó tierna extendiendo su mano a lo lejos, y le puso cara seria a Nicolás (22) y a Sebastián (32), los mismos que, desafiando el pedido previo de “¡cuídense y no se peleen!”, hacían que se tomaban de sus respectivos cogotes, mientras, tras el ventanal, su padre amagaba con cortárselos. Las horas (tres y media a partir de los sucesos recién comentados) y el destino (muchas veces quizá injusto) determinaron que su familia no volviera a verlo despierto, y que la última imagen que conservaran fuera una, tajante, irrefutable, concluyente, distintiva de él: la de Esteban Mellino (63) sonriendo.

EL NOS ENSEÑO A REIRNOS INCLUSO DE LAS PALIDAS”, afirma Sebas. “Tanto que recién llegados, nos acordábamos de un par de escenas del velatorio, y no resistíamos la tentación”, agrega Nico. “Pero de papá heredamos bastante más que el humor”, informa Flor. “Los tres se acercaron al arte”, sostiene la madre –pintora de bajo perfil– hablando de sus chicos, hablando de la productora de moda, el fotógrafo y el profesor de canto que la rodean alrededor de la mesa de su casa de Zona Norte, donde decenas de fotos dispersas les permiten recorrer la historia del “gran profesional y gran tipo”, del hijo de Ema y Esteban nacido el 13 de marzo de 1945 en San Telmo. “Hay cientos de situaciones registradas. Buscamos las que lo definen de cuerpo entero”, coinciden. Y pronto, el devenir de las imágenes lo evocan estudiando el bachillerato en el Nacional Mariano Moreno y sanidad en el Instituto Nacional de la Salud (actual hospital Posadas); abandonando las carreras de Medicina y Psicología; cursando teatro en el San Martín y dirección, a la orden de Jean Serein, y escribiendo 120 temas para Alma y Vida, uno de los grupos de rock que marcara el ritmo de los 70’ en nuestro país, alimentado por la voz de su hermano, Carlos, y los músicos Alberto Hualde, Bernardo Baraj, Juan Barrueco y Carlos Villalba.

Su currículo, además, especifica que en poco menos de medio siglo de trayectoria, Esteban intervino en 33 puestas (19 de su autoría), obtuvo 22 premios (el Lennon de Paz, dos veces; uno de la UNICEF como Personaje en Defensa del Niño; el Humanidad, gracias a sus mensajes públicos, etcétera), editó siete libros y participó en seis ciclos radiales, cinco películas y 18 programas de televisión, como Badía y Compañía, semanal sabatino en el que nació el profesor Lambetain. “Lambetain, Lambetain –suspiran los cuatro–. El personaje de Lambetain reflejaba su concepción del trabajo. Porque le permitía dejar un mensaje. De igual manera que Loco significó su obra distintiva. Lanzada en 1980, recorrió montones de salas. Siempre la reestrenaba. Nos enojamos feo en la última época. No aceptábamos que pretendiera retomarla. Y poco tiempo atrás nos enteramos de que había empezado a ensayarla de nuevo. Cabeza dura. Se ha dislocado hombros, producido moretones terribles, interpretando al hombre que estaba convencido de poder volar. Así era Tati (su apodo íntimo): libre, apasionado, espiritual, pacífico, generoso, grosso”, coinciden esposa e hijos.

NO PARTIO MUY PRONTO, PARTIO CUANDO QUISO”. Una esposa y tres hijos que nos invitan a conocer la oficina hogareña de Esteban: en el primer piso, de tres metros por dos (amén el recoveco anexado que sale a la terraza), dentro de la cual descansan los dientes postizos, la gorra y los anteojos del propio Lambetain; decenas de libros de autoayuda, entre algunos pocos de chistes y la infaltable Biblia, “que se sabía de pe a pa”. Aparte, surgen una escultura de medio metro de Jesús, velitas, tres cajas repletas de tarjetas personales; su PC, unas alitas en miniatura, similares a las que usó en la aludida Loco; y aroma a incienso. “Desde acá manejaba todo. También meditaba y hacía yoga”, apunta Claudia, ex secretaria y segunda esposa de Mellino. “No paraba un minuto entre sus proyectos, sus acciones benéficas y sus escuelas de teatro de Quilmes, Avellaneda, Ramos Mejía, Vicente López, Belgrano y Centro”, jura Nico. “Que se queden tranquilos los 500 alumnos, ya que no abandonaremos su camino”, vaticina Flor. “Tampoco dejaremos de reunirnos los domingos a la noche para cenar”, apuesta Sebas.

–¿Partió demasiado pronto don Esteban Mellino?
Sebastián: ¿Conocés a muchos hijos que hayan visto llorar a su padre? Yo he visto llorar al mío, y me enorgullece admitirlo. Pura sensibilidad.
Nicolás: El viejo conseguía que creyeras en las fantasías. Una vez me relató un cuento que transcurría en cierto bosque ficticio. Al culminarlo, corrí hacia un mural repleto de árboles, colgado en mi habitación, e intenté meterme. ¡No sabés qué dolor de cabeza!
Claudia: No tomaba, no fumaba, no consumía drogas. Ni colesterol ni diabetes padecía. Si bien a las 33 había sufrido un infarto y debía examinarse seguido, no iba a chequearse y nos mentía. O le entregaban remedios, los tiraba y optaba por medicinas naturales, antioxidantes y vitaminas. ¿Qué decirte? Todavía no puedo leer una línea de las que salieron en los medios recordándolo.
Florencia: Papá partió cuando quiso. No le quedaban asignaturas pendientes... Para mí, Dios precisaba alguien que le extendiera una mano frente a este complicado mundo que le tocó.
Nicolás: Y que de paso lo hiciera reír. Como Lambetain, un personaje que cautivó a chicos y, luego, a grandes.

Como Lambetain, un personaje que cautivó a chicos y, luego, a grandes.

Sus comienzos en la actuación y en la composición. ¿Alguien olvida Del gemido del gorrión, Cadenet, Don Quijote de Barba y Gaban y Hoy te queremos cantar?

Sus comienzos en la actuación y en la composición. ¿Alguien olvida Del gemido del gorrión, Cadenet, Don Quijote de Barba y Gaban y Hoy te queremos cantar?

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