Está imputado por Cromañón, y hoy supervisa la seguridad de las escuelas donde van nuestros hijos – GENTE Online
 

Está imputado por Cromañón, y hoy supervisa la seguridad de las escuelas donde van nuestros hijos

"¡Déjenme de joder! Después del miércoles voy a hablar…", vocifera
Juan Carlos Loupias casi en la esquina de Moreno y Entre Ríos, a metros de su
departamento. Son más de las diez del lunes, apura el paso y va de traje. Una
hora antes llegó a su casa en ropa deportiva. Loupias es uno de los claros
ejemplos de una forma -de "la" forma- de hacer política en la Argentina,
del reciclaje de funcionarios en el Estado, como si este fuera una gran teta
que, sí o sí, le debe dar de comer a quienes forman parte de algún partido. En
este caso, Loupias es radical, con fuertes nexos con el ibarrismo, y para más
datos -según la página web de la UCR-, convencional de su movimiento hasta el
año 2008. Hoy forma parte, además, de la Secretaría de Educación del Gobierno de
la Ciudad de Buenos Aires, según le admitió a GENTE -como veremos- el vocero de
ese organismo, Daniel Santa Cruz. El problema, claramente ético, es desde dónde
llegó a esa repartición pública: fue Jefe de Gabinete de Asesores de Enrique
Carelli, ex subsecretario de Seguridad Urbana, y parte del sistema de controles
de la ciudad cuando el 30 de diciembre de 2004 se desató la mayor tragedia de su
historia: los 193 muertos de Cromañón.

Esta semana, Loupias debe prestar declaración indagatoria -es decir, en
calidad de imputado- por la causa de la tragedia. Y luego -según él mismo
señaló- hablará.

Su papel fue puesto en blanco sobre negro en un escrito que, antes de ser
indagada, presentó la cuestionada ex subsecretaria de Control Comunal, Fabiana
Fiszbin, amiga personal de la senadora porteña Vilma Ibarra. Allí, señala que
cada lunes se hacía una reunión donde se coordinaban los operativos de
inspecciones, y en ella participaban, entre otros, Carelli y Loupias. Según el
sitio Noticias Urbanas -especializado en temas de la ciudad- fuentes de la
Secretaría de Seguridad en la época de Juan José Alvarez señalaron que,
coincidentemente con Fiszbin, "Juan Carlos Loupias, personal de la planta de
Gabinete de la Subsecretaría de Seguridad Urbana, no se encontraba en Buenos
Aires el día de la tragedia porque invitó a diez personas por una semana a
Brasil. Es extraño, porque su sueldo era de aproximadamente 2500 pesos
". En
el Boletín Oficial nº 1885, decreto 200 del 12 de febrero de 2004, figura que "Loupias,
Juan Carlos, tendrá una retribución equivalente a Director General
".

En su charla telefónica con GENTE, el vocero Santa Cruz reconoció "tener
preparada, porque sabía que alguien iba a llamar por esto
"(¡!), una foja de
la voluminosa causa Cromañón -que se encargó de enviar a la redacción por fax el
lunes 25 a las 14:46 de la tarde-, donde el doctor Juan Manuel Sansone, a cargo
de la fiscalía de instrucción Nº 10, señala que "Lupias (SIC), por su
condición de Jefe de Gabinete, debía también estar allí
(en las reuniones
con otros funcionarios a cargo del control de los boliches), pero en
cumplimiento de una disposición meramente formal, sin vínculo ni relación
directa con el asunto de los controles nocturnos en boliches Clase C
(como
era Cromañón)". Y que no había sido citado a declarar en condición de imputado
-junto a Fabiana Fiszbin, Gustavo Torres, Marcelo Ucar, Ana María Fernández,
Rodrigo Cozzani y Daniel Díaz- porque en ese momento consideraron que no "han
tenido la misma capacidad de decisión ni es suficiente acreditar su presencia en
ella
-la causa- para reprocharles penalmente el hecho investigado",
según consta en el dictamen de dicha fiscalía. Esto, en primera instancia,
desvincularía al funcionario.

Pero en los últimos días, algo cambió para Sansone. En una nueva instancia
judicial, Loupias fue llamado a indagatoria en calidad de imputado, y esta
semana tendrá que declarar ante el doctor Julio Lucini. La fiscalía llegó a la
conclusión de que "Juan Carlos Loupias cumplía una importante función de nexo
entre la Secretaría de Seguridad dependiente de Enrique Carelli y la Secretaría
de Control Comunal
", según le dijeron fuentes de la fiscalía a GENTE. "De
haber control e inspecciones, se necesitaba apoyo de las fuerzas de seguridad
que se conseguían a través de Carelli… y Loupias era el nexo encargado de
coordinar con los dos entes
-seguridad y control comunal- y conseguir el
apoyo policial
", continuó la misma fuente.

Ahora Sansone sabe que las dos Secretarías y Loupias "tenían reuniones
donde coordinaban cómo armar los operativos
". Por lo tanto, en este caso
puntual, si no hubo una inspección correspondiente en Cromañón en más de dos
años, concluyen, todos tendrían su cuota de responsabilidad: ambas Secretarías y
el nexo, Juan Carlos Loupias. De cualquier modo, esto lo definirá la
investigación judicial. Pero vale reiterar que el mero hecho de haber dejado esa
función en la Secretaría de Seguridad por disposición de Juan José Alvarez,
inhabilitaría éticamente a Loupias -o a cualquiera- para desempeñar otra tarea
en el ámbito público. Pero eso, que en cualquier país desarrollado en este
aspecto estaría fuera de discusión, en la Argentina no sucede: aquí casi nadie
renuncia. Y el amiguismo político empuja a reciclar funcionarios una y otra vez,
más allá de las tragedias, el dolor o las responsabilidades que les quepan en el
desempeño de sus tareas.

Y hoy, Loupias recorre escuelas -ni más ni menos que escuelas- verificando su
seguridad.

El lunes por la tarde, Daniel Santa Cruz, el vocero de la secretaria de
Educación Roxana Perazza, señaló por teléfono -contrariamente a lo indicado
durante la mañana por una recepcionista de la Secretaría- que "Loupias no
tiene una oficina acá. Sí trabaja para el gobierno de la Ciudad, y no te niego
que acercó a un grupo de gente para trabajar en la mitigación de riesgos en las
escuelas, pero no es director de Seguridad de Escuelas como se dijo, porque ese
cargo no existe. Colabora en el armado del programa; si luego sigue o no, se
verá… Trabaja en la señalización de las escuelas, en el manual de prevención,
qué tipo de matafuegos usar. Hace un relevamiento, conoce del tema porque
estudió en Israel sobre seguridad interna edilicia...
"

Un hombre de alto rango en la nueva Secretaría de Seguridad -que admitió a
GENTE que la relación entre esa dependencia y la de Educación "es pésima"-
aseguró ante el grabador (pero pidiendo reserva de su nombre) que "Loupias
fue sumariado y echado. Ahora pasó a la secretaría de Educación porque ésta
retuvo el poder de control sobre los colegios del Estado. La secretaría de
Seguridad hace los controles sólo sobre los privados
".

Según cuenta el defensor adjunto del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires,
Atilio Alimena, el domingo 27 de febrero de este año se reunió con Juan Carlos
Loupias en un bar de Doblas y Rivadavia, en Caballito. "Me pagó un café y un
licuado para mi hija, que me acompañó
", añadió. Allí Loupias -cuenta Alimena-
se presentó como "al frente de un Programa de Seguridad en Escuelas. Cuando
habló conmigo, planteó que se estaba encargando de todo, también del tema
Infraestructura, pero en realidad, quien era el director general de
Infraestructura Escolar, Luis Rey, ahora es Subsecretario de Recursos en el área
de Educación, y su lugar fue ocupado por el arquitecto Rodolfo Crescenciano. El
problema es que no se sabe cuáles son las misiones y funciones de Loupias.
Cuando se presenta y dice de qué se va a encargar, me imaginé que sería de la
prevención contra incendios. Pero enseguida mencionó el tema de caída de techos,
de cables, de vidrios. Se mezclan las aguas… Adónde se apunta con ese programa,
no nos quedó claro. Es un cargo que se crea frente a la emergencia, lo que
además indica que las escuelas de gestión pública no contaban con ninguna
metodología de previsión contra riesgos
."

El también defensor adjunto Gustavo Lesbergueris -cuyo colega Alimena había
advertido sobre la falta de control en los boliches- conoce a Loupias. Fue antes
de Cromañón, cuando se reunió en la sede de la Secretaría de Educación con el
funcionario -entonces en Seguridad-, la secretaria Roxana Perazza, y dos madres
de la Asociación de Padres Diversión sin Violencia, Lourdes Pereyra y Adriana
Russo. La idea -según el sitio del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires- era
que "trabajaran en tareas de prevención e información a jóvenes para
garantizar su seguridad en distintos eventos relacionados con la diversión
".
La tragedia mostró claramente que algo falló en la instrumentación de esas
ideas.

Lesbergueris hizo un extenso informe sobre la situación de los 770 edificios
escolares de gestión estatal de la ciudad, que presentó a la Secretaría de
Educación el 11 de febrero de 2005. Es lapidario. Dice que en un 53 por ciento,
los matafuegos se hallaban vencidos, y que el 10 por ciento carecía de
extinguidores. Que el 68 por ciento de las instalaciones de gas, y el 65 por
ciento de las eléctricas, eran deficientes. Y señala la falta de semáforos en
inmediaciones o esquinas de 158 escuelas. La conclusión de los defensores es
que, ante esta emergencia, se llamó… a Loupias.

Por último, si como dijo un funcionario porteño con asidua llegada a Aníbal
Ibarra, Loupias "ya no pertenece al gobierno de la ciudad" -cosa que
contradice claramente la función que hoy desempeña en Educación-, no se
entienden las llamadas que hizo a este periodista el sábado y el lunes (y la que
hicieron a otro integrante de esta revista) prometiendo que Loupias hablaría
recién el miércoles con GENTE a cambio de "levantar la guardia periodística"
que se le hacía. O quizás habrá que creer, como dijo en la última conversación,
que no hizo estas llamadas para "presionar", sino por "solidaridad a Loupias
como ex compañero de laburo
".

Las mañas de la política, por lo visto, se aprenden rápido. Y no se pierden
así nomás.

Loupias, en la esquina de su casa en el barrio de Balvanera. Vivió casi toda su vida en Villa Devoto. Habría estado en Brasil cuando sucedió la tragedia de Cromañón.

Loupias, en la esquina de su casa en el barrio de Balvanera. Vivió casi toda su vida en Villa Devoto. Habría estado en Brasil cuando sucedió la tragedia de Cromañón.

Gustavo Lesbergueris y Atilio Alimena, defensores adjuntos de la Ciudad de Buenos Aires. El segundo señaló que Loupias se presentó ante él al frente de un Programa de Seguridad en Escuelas". ">

Gustavo Lesbergueris y Atilio Alimena, defensores adjuntos de la Ciudad de Buenos Aires. El segundo señaló que Loupias se presentó ante él "al frente de un Programa de Seguridad en Escuelas".

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