Espera su hijo para dentro tres meses… – GENTE Online
 

Espera su hijo para dentro tres meses…

En octubre, compartieron noches de pasión. En agosto, tendrán un hijo… El
quedó perdidamente enamorado. Eso dicen. Ella prefiere tenerlo sola antes que
forzar una relación que ya se sospecha con “poco futuro”. Eso aseguran.
El tiene 24. Ella cumple 30. El busca su camino en la música. Ella, consagrada
actriz de cine y tevé, ya se dio el gusto de sacar su primer disco. El es el
papá: Juan Pablo Sanguinetti. Ella, la mamá: Leticia Brédice.

BAJO SOSPECHA. Actriz de primera. Cantante mediática. Provocadora
nata. Hoy, mamá por dónde se la mire. Porque, desde noviembre, lo dejó todo. “Me
tomé un stop profesional
”, prefiere llamarlo ella, para dedicarse a full a
lo único que hasta ahora no había podido conseguir: un hijo.
La idea de la maternidad le pegó fuerte a los 28 cumplidos. “Ya tuve muchos
hijos: parí películas, programas de tevé y hasta un disco. Ahora, quiero tener
un hijo de carne y hueso… Alan sabe que es mi hechicero, el padre de los hijos
que tendré
”, decía en febrero de 2004.

Aunque al poco tiempo su relación con el empresario Alan Faena había vuelto a
caer en un impasse, Leticia le reconocía a sus más íntimos: “Vivimos un amor
que no tiene fin. Siempre cortamos y nunca terminamos
”. Por eso, en enero de
este año, cuando anunció su embarazo a nadie le extrañó que se refugiara en el
bunker que su ex tiene sobre las arenas de La Boyita esteña. Para
la prensa, para todos, Faena era el papá de la criatura. Pero la confusión no
tardó en llegar: el hombre de blanco usó el primer micrófono que tuvo a su
alcance para aclarar que el vástago no era suyo. Entonces, se desató la polémica
y las miradas apuntaron hacia todos lados: Charly García y Adrián Suar; dos
amigos de la actriz, cayeron bajo sospecha.
Y Leticia hizo mutis. Decidió alejarse de los rumores para acercar todas
sus energías a algo mucho más importante: su bebé.
El único comentario que dejó deslizar respecto a la paternidad de su hijo, fue
frente a las cámaras de Susana Giménez: “Tengo un pacto de absoluto silencio
con el papá de este chico. El embarazo en una mujer es algo muy íntimo, muy
delicado. Es doloroso estar sola, pero la verdad es que de todas formas me
siento muy feliz
”.
Lo dijo todo. Y no dijo nada. Los programas de chimentos no quedaron contentos
con las declaraciones de la actriz y siguieron en busca del hombre en cuestión.
El padre es Juan Pablo S… Un chico de 24 años”, adelantaron algunos
osados mucho antes de que las pruebas genéticas confirmaran cualquier
paternidad.

EL PADRE DE LA CRIATURA. Las confusiones y versiones terminaron el mes
pasado, cuando un ADN despejó toda duda y sospecha. La confirmación: Juan
Pablo Sanguinetti es el verdadero y único (valga la ridícula aclaración) padre
de la criatura.
Detrás del examen, de la prueba contundente, esta historia: se conocieron en
octubre de 2004, en el pub que Alfredo Casero instaló sobre la calle
Defensa. Aquella noche hubo tragos, charlas sobre música (un amor en común), e
intercambio de teléfonos. Más tarde, llegarían las citas en el ph que él
tiene sobre la calle Bolívar, pleno barrio de San Telmo.
Estatura mediana, contextura delgada, labios gruesos, ojos celestes, cabello
oscuro. Así es Juan Pablo Sanguinetti, un “nene bien” que supo criarse en
un lujoso piso de la Avenida del Libertador y que adoraba pasar los fines de
semana en el campo que su padre todavía hoy tiene en la localidad de Open
Door
. Fanático de los Rolling Stones, empezó a coquetear con la música a los
15 años y formó su primer banda en 2003, a la que bautizaron The Otros.
El grupo, que también integró Máximo Celada (el ex baby face de la
rocker
Erica García) y Edgar Moré (alguna vez manager de Ratones Paranoicos)
llegó a grabar su primer demo, pero se desintegró mucho antes de conocer la
fama. Y la podría haber conocido tranquilamente. The Otros, con su
rocanrol fino que tocó un par de veces sin mucha pena o mucha gloria, tenía el
nada despreciable gancho de ser producido por Andrew Loog Oldham, el mismísimo
productor original de los Stones. Grabaron algunos temas en los estudios Panda,
se suponía que se los enviarían a Oldham, pero todo quedó en la nada.
Hoy, con 24 años, Juampi –como lo apodan sus amigos– sigue intentando suerte con
los teclados. El fin de semana pasado, anunció un show en El Nacional, un
pub
ubicado en la esquina de Estados Unidos y Balcarce, al que sólo fueron
un grupo de íntimos.
Adora los sombreros, su touch personal a la hora de subir a escena. Los
cortaditos en El Urbano, otro bar que hace esquina en Bolívar y México. Y
pilotear su pick-up Dodge roja, donde carga instrumentos y bafles.
Dicen quienes más lo conocen que con las chicas gana sin esfuerzos. “A Juampi
le falta chamuyo, pero tiene tanta facha que las minas se le regalan solitas
”.
Y, aunque no se siente preparado para ser padre, dicen que Leticia fue de las
pocas mujeres que le hizo perder el control.

ALGO EN COMUN.Cambiar pañales es mi próxima meta”, predicción
de Leticia Brédice a GENTE en febrero de 2004, nueve meses antes de quedar
embarazada. Sabe lo que quiere. Siempre lo supo. Y ahí está ahora: con un
varoncito dentro suyo. Un bebé que llegará en agosto; justo para su cumpleaños
número 30.  “Se viene un león para una leona”, fue una de las
primeras frases que le disparó su papá Franco no bien supo que “la bambina
lo convertiría en abuelo. Y ahí está la leonina ahora: peleándola sola y en
silencio para proteger a su cachorro de cualquier acoso.
Hoy, dispuesta a ser madre soltera y sola, Letu se refugia en el grupo reducido
de gente que –sabe– jamás la traicionará.
No estoy borrada, simplemente quiero disfrutar de este bebé sin que nada ni
nadie me opaque este momento. Porque, pese a todas las pavadas que dicen por
ahí, estoy muy feliz. Tengo el apoyo de la gente que más quiero y me quiere; hoy
no necesito nada más
”, le confió a una amiga.
Alejada de la prensa, se refugia en la casa de Villa Urquiza que la vió nacer y
crecer. Ahí, papá Franco, su mamá Norma y su hermana Marisa son los encargados
de contenerla por estos días. No tiene elegido todavía el nombre del bebé, pero
sí todo el ajuar comprado.
¿El padre del bebé? Ahí está. Yendo y viniendo con sus equipos de música.
Dispuesto a charlar con ella todo lo que haga falta. Como lo hicieron una mañana
de hace quince días, cuando desayunaron en el bar de Bolívar y México que él
suele frecuentar. Como lo hicieron hace ocho días, cuando visitaron juntos el
campo de Miguelito Larreta, un amigo en común. Como lo hicieron dos lunes atrás,
cuando salieron de la casa de él hacia el almacén de al lado en busca de una
botella de agua bien helada.
Los comerciantes de la calle Bolívar al 500 saben que entre Leticia Brédice y
Juan Pablo Sanguinetti pasa algo. Ninguno sospecha qué.

Una Leticia espléndida que luce con orgullo su pancita de seis meses. Del padre no quiere hacer comentarios, pero lo sigue viendo.

Una Leticia espléndida que luce con orgullo su pancita de seis meses. Del padre no quiere hacer comentarios, pero lo sigue viendo.

Juampi, como lo llaman sus amigos, es tecladista. Sus íntimos dicen que tiene mucho éxito con las mujeres y que Leticia fue de las pocas que lo enamoró.

Juampi, como lo llaman sus amigos, es tecladista. Sus íntimos dicen que tiene mucho éxito con las mujeres y que Leticia fue de las pocas que lo enamoró.

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