“Es desesperante: todos creen en nuestra inocencia, menos la Justicia” – GENTE Online
 

“Es desesperante: todos creen en nuestra inocencia, menos la Justicia”

Qué llevás ahí Panno? ¿Te estás mudando…? ¡Dejáte de joder! ¿No será mucho cuatro valijas…?
Por un momento, Francisco Téllez se sintió un desubicado. Después de todo, le estaba hablando al jefe de su hija, el hombre que la estaba llevando por primera vez a Europa, el que prometía llenarla de fortuna y fama. Pensó en disculparse, aclararle que era una broma, pedirle que no se enojara… Pero no hizo falta: Alejandro Panno ya le estaba explicando el porqué de tanto bagayo: “Cargo con la ropa para las producciones de las chicas: jeans, vestidos, remeras, camperas, botas, zapatos...”.

Hoy, Téllez se siente un imbécil. “Le creí. Sonaba lógico lo que me decía. Si hubiera tenido la más mínima sospecha de que algo raro podía ocurrir, nunca hubiera dejado a Belu salir de Ezeiza con ese tipo”.

LA PESADILLA. El pálpito de que algo malo había pasado lo tuvo al día siguiente, el 29 de octubre, cuando llegó la hora de irse a la cama y su hija todavía no había llamado. El lunes, angustiado, pensó en hacer la denuncia. Quería llamar a la policía, al aeropuerto de Barcelona, a Interpol, a Missing Children, pero no sabía por dónde empezar. A lo mejor estaba exagerando un poco... Hasta que, el martes 31 de octubre, sonó su celular:

–Papá, soy Belu.
–Mi amor. Casi me matás… ¿Cómo estás?
–Bien papá. Quedáte tranquilo que estoy bien.
–¿Dónde estás?
–En la cárcel. Presa...
–¡Dejáte de joder, Belén! ¡No sabés lo preocupados que nos tenías…!
–No papá, no es una broma. Jésica y yo estamos en cana. Agarraron a Panno con droga en el aeropuerto de Barcelona y ahora sospechan de nosotras… Tenemos un abogado de acá, uno oficial, pero supuestamente nos tendrían que haber largado y seguimos adentro… No entiendo nada. No sé qué está pasando… Papá... Los extraño, ayúdenme. Esto es horrible...

La primera reacción fue pedir dinero prestado y sacar un pasaje a España para estar ahí, con ella. Después, Francisco decidió que lo mejor era pagarle a un abogado privado para darle la mejor defensa y tenerla en casa cuanto antes. Eso hizo. Hoy, Pablo Mandirola Brieux es el encargado de tramitar en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción Nº 4 de El Prat de Llobregat, Barcelona, la apelación y el pedido de libertad de su hija.

La familia Almada tampoco entiende nada. Desde el 1º de diciembre de 2005, Jésica trabajaba para Web Model Argentina y se la notaba más que entusiasmada. “En febrero del año pasado viajó a Salta para una producción. Llegó a ser tapa de la revista Saber Vivir. En septiembre se fue con Panno a España sin ningún problema. Este era su segundo viaje con él, y tenía planeado irse a vivir a Madrid en enero de este 2007, porque iban a abrir una sucursal de la agencia allá. Le encantaba su trabajo, soñaba con ser una top como Nicole o Pampita”, cuenta con lágrimas en los ojos su mamá, Alicia. El abogado de Jésica es Luis Duró Torres, un letrado oficial que reside en Barcelona.

TRAS LAS REJAS. En el Centro Penitenciario de Dones las luces se encienden a las 7.30 y se apagan a las 23. Sobre el trato que reciben no tienen quejas. Comparten la celda con una prisionera paraguaya, dos brasileñas y dos rumanas. Jésica intenta aprender catalán y portugués. Belén lleva leídos seis libros de Isabel Allende, que toma prestados de la biblioteca. La casa de los espíritus, dice, es uno de los que más la atraparon. Tanto le gusta escribir, cuenta, que en este tiempo de reclusión ya completó unas cincuenta páginas de su diario íntimo. Pueden tomar clases de gym o de danzas árabes, también ver televisión y usar las computadoras para jugar o escribir (todo, menos mandar e-mails y navegar en Internet). Cuentan que la comida es rica, que les dan mucho cerdo y pescado, que una vez hubo papas fritas y que el día que les sirvieron helado de postre no podían creerlo. Dicen que los colchones no son muy cómodos, pero que tienen sábanas limpias. Los baños es lo que más asco les da. “Las duchas no tienen cortinas y no te queda otra que lavarte frente a todas las presas”, se quejan. Las guardias las tratan bien. Incluso, les aseguran, creen en su inocencia. Se pueden comunicar con el exterior a través de un teléfono público que está a disposición de todas las detenidas. Aunque, claro, eso no significa que resulte sencillo conseguir una llamada. “Hay largas colas de espera. Cuando te llega el turno, cuesta horrores escuchar lo que te dicen, porque las que quedan detrás tuyo no paran de pedirte a los gritos que cortes. Además, para conseguir una tarjeta hay que tener dinero”, revelan. Una vez por semana, el abogado defensor tiene autorización para hacer depósitos en efectivo a nombre de las presas, dinero que se les entrega todos los miércoles para sus gastos personales. Jésica compra crema de enjuague (una costumbre que no puede perder), Belén chocolates (su gran debilidad) y las dos, sobre todo, gastan en tarjetas telefónicas para hablar a diario con sus padres. Pero esta noche, la del lunes 15, después de la cena, llamaron a la redacción de GENTE.

–Hola, soy Jésica. Jésica Almada. Te hablo rápido porque tengo poco crédito y acá me están apurando.

–¿Cómo estás?
–No sé… No entiendo nada. Lo peor de todo es que pensábamos que esto sería cuestión de unos días, que no bien se aclarara todo nos largarían y podríamos volver a casa. Pero con Belén contamos cada día que pasa: mañana cumplimos 80 en cana.

–¿Declararon?
–Mil veces. En la policía y en la Justicia. Contamos todo, con lujo de detalles y sin contradicciones, pero seguimos acá.

–¿Y cuál es tu historia…?
–La misma que la de Belén. La verdad…

SI, JURO. Según Jésica Almada (19) y Belén Téllez (21 cumplidos tras las rejas el 27 de noviembre de 2006), el sábado 28 de octubre tomaron el vuelo de Air Madrid (la misma compañía aérea que cerraría unos días más tarde) desde el Aeropuerto Internacional de Ezeiza con destino final en Barcelona. Se habían encontrado previamente en el mostrador de la aerolínea con su jefe, Alejandro Panno, para hacer juntos el trámite de a bordo. Todo, en apariencia, marchaba bien, tal cual lo planeado: ellas habían llegado a tiempo, con sus pasaportes actualizados y sus maletas (una cada una) en mano. Panno, mientras, cargaba las cuatro suyas. “El día anterior me llamó para ver si quería guardar mi ropa en alguna de sus valijas. Decía que le quedaba espacio, pero me negué. No porque sospechara algo, sino porque teniendo bolso no le encontraba sentido a su oferta”, confía ahora Jésica. Al momento de despachar el equipaje, dicen que Panno aconsejó enviar las seis valijas juntas a la bodega, para que él no tuviera que pagar exceso de equipaje. Ninguna se negó. Y eso hicieron. Todo el equipaje despachado quedó facturado a nombre de Belén Téllez.

Abordaron. Las chicas se sentaron juntas. Panno detrás de ellas. Nada extraño ocurrió hasta el aeropuerto de El Prat. Allí se encontraron todos en las cintas para retirar el equipaje. Belén tomó la suya. Jésica la que le correspondía. Y el jefe quedó aguardando sus cuatro maletas. Ellas se adelantaron. Pasaron por la Aduana. Salieron al hall del aeropuerto y esperaron... Al rato, un oficial de la Guardia Civil Española les pidió sus pasaportes y las invitó a pasar a una oficina de Migraciones. “No entendíamos nada. Se pusieron a revisarnos las valijas, a hacernos preguntas, muchas preguntas. Finalmente, nos informaron que en el equipaje del señor Alejandro Panno habían encontrado 18 kilos de cocaína”.

–¿Cómo me iba a imaginar que podía estar metido en algo así? –dice Jésica desde el teléfono público de la prisión–. Lo que te puedo jurar es que ni Belén ni yo estábamos al tanto de esto, y ahora nos estamos comiendo el garrón de nuestras vidas.

Jésica es la única de las dos modelos detenidas en España que tiene novio: se llama Hernán, llevan dos años juntos y la iba a acompañar a España si ella decidía radicarse allí para trabajar.

–¿Ahora qué?
–Esperar que se haga justicia. Porque esto es desesperante: todos creen en nuestra inocencia menos la Justicia. De golpe, se me cortaron todos los sueños.

¿QUIEN ES PANNO? Solía presentarse como abogado, productor, organizador de eventos, fotógrafo y empresario. Arrancó en el mundo de la moda hace tres años, cuando publicó su propia página web www.panno.com.ar y alquiló una oficina en el 5028 de la calle Paraguay a nombre de su mujer (María Viviana Suárez) para entrevistar y fotografiar a las futuras chicas de su staff. De ahí, cuentan, se mudó misteriosamente y sin aviso a la esquina de Aráoz y Gorriti. Hace dos años se acercó a la revista Saber Vivir para ofrecer a sus modelos. Jésica fue una de las consiguieron llegar a la tapa. Entonces, viajaron a Salta para una producción especial junto a Carolina, otra de las modelos de su staff. La fotógrafa encargada de aquellas tomas recuerda: “Era extraño. Tuvimos una discusión: yo fui por la revista para hacer concretamente esa tapa, y él pretendía que le hiciera fotos para su agencia. Además, mientras yo fotografiaba a las chicas, él filmaba el back, y cada tanto les pedía que se acercaran, que se mimaran y besaran… Después supe que tenía una página medio porno en Internet. Por suerte no volví a tratarlo. Igual, todo esto me sorprendió mucho…”.

Panno pagaba bien, reconocen los Téllez y los Almada. “Se llevaba el 25 por ciento de los trabajos que hacían las chicas. Una vez a Belu le pagaron 250 dólares por una producción de fotos de sus pies. Sólo los pies le fotografiaron unos mexicanos, por 250 dólares”, cuenta el papá.

Todos, tanto las chicas como algunos de sus padres, conocían a Viviana, la mujer que Panno presentaba como su esposa y que cada tanto pisaba la agencia. Cuentan que antes de que su marido se convirtiera en empresario, ella ejercía como docente, y que en el último tiempo se había puesto a confeccionar muñecos para vender. Hoy, si bien la página de Panno sigue figurando en Internet, los teléfonos que allí figuran no contestan. En el último domicilio, el de Aráoz y Gorriti, nadie responde el timbre. Y de su mujer no han quedado rastros. “Estuvo viviendo acá, en la casa de la madre, hasta que la noticia salió publicada en los diarios”, anuncia el portero del edificio de la calle Oro al 2300. “Podría haber llamado para preguntar por las chicas, para ofrecernos un abogado, solidarizarse, disculparse o algo”, se quejan los Almada y los Téllez.

En su página web, Panno se presenta y define su historia profesional como “una carrera llena de satisfacciones y sueños cumplidos. Con los altibajos propios de producir en Argentina, lo cual ya es de por sí todo un desafío”. Hoy está detenido en la Cárcel Modelo de Barcelona.

LAGRIMAS MATERNAS. Claudia es la mamá de Belén. Alicia la de Jésica. Están juntas desde las primeras malas noticias, cuando supieron que la única foto que les habían tomado a sus hijas en España había sido la de frente y perfil. Hoy confían que no llamaron de inmediato a la prensa porque creían que todo se iba a resolver rápidamente. Esperaron hasta el miércoles 10, día en que las chicas volverían a declarar ante la Justicia, con la esperanza de que quedarían en libertad, lo que no ocurrió. Y levantaron el teléfono. Hasta ahora, reflexionan, no sirvió de mucho. Dicen que lo único que lograron con mediatizar el caso fue que las citaran de la Cancillería, donde les prometieron que se ocuparían de seguir la causa día a día, para mantenerlas informadas. Eso fue todo, se quejan.

Francisco Téllez, el que sin querer hizo un chiste que no tenía nada de gracioso, está sin trabajo porque viene de sobrevivir a un infarto. Ahora llora. Y no le importa llorar. Porque, jura, lo único que desea es tener a Belu (como él la llama) entre sus brazos. Quiere que venga. O ir. Algo.

Las ojeras de Claudia Téllez y Alicia Almada lo dicen todo. Casi no duermen. Juntas, y con la foto de sus hijas modelos entre las manos, confiesan: “Panno nos engañó a todos. Hoy, lo único que pedimos es que manden a las chicas para casa. No entendemos por qué tanta vuelta, si ya comprobaron que en el equipaje de ellas no había nada”.

No hay libertad provisional, dicen, porque al ser extranjeras la Justicia española presupone que hay riesgo de fuga. Según el abogado privado de Belén, Pablo Mandirola Brieux, no hay pruebas concretas contra ellas. Pero reconoce que el hecho de que las valijas de Panno hayan sido despachadas a nombre de Belén no es un dato menor para la Justicia. Ya presentó el sobreseimiento, cuenta. Si la Justicia no lo acepta, el caso irá a la Audiencia Provincial de Barcelona. De todas formas, el letrado no descarta que las chicas queden en prisión hasta la hora del juicio. Procesadas como presuntas cómplices de contrabando de cocaína, a Belén Téllez y Jésica Almada, legalmente, sólo les queda esperar.

Acá los días son eternos y no vemos la hora de que llegue la noche. Porque sólo dormidas logramos escapar de esta pesadilla”, confían, por último, antes de cortar.

 Belén Téllez: el 27 de noviembre cumplió los 21 en prisión, tiene perfectos 90-60-90, empezó a trabajar con Panno en marzo del 2006 y ésta era la primera vez que viajaba a Europa.

Belén Téllez: el 27 de noviembre cumplió los 21 en prisión, tiene perfectos 90-60-90, empezó a trabajar con Panno en marzo del 2006 y ésta era la primera vez que viajaba a Europa.

  Jésica Almada: tiene 19 años, 88-62-91 de curvas, llevaba un año trabajando con Panno y éste era su segundo viaje a España.

Jésica Almada: tiene 19 años, 88-62-91 de curvas, llevaba un año trabajando con Panno y éste era su segundo viaje a España.

 Alejandro Panno junto a las chicas de su staff. Web Model Argentina, como bautizó a su empresa, funcionaba vía internet. Tenía una oficina en el 5028 de la calle Paraguay de la que se mudó misteriosamente y sin aviso a la esquina de Aráoz y Gorriti. Hoy, ninguno de los teléfonos de la agencia responde.

Alejandro Panno junto a las chicas de su staff. Web Model Argentina, como bautizó a su empresa, funcionaba vía internet. Tenía una oficina en el 5028 de la calle Paraguay de la que se mudó misteriosamente y sin aviso a la esquina de Aráoz y Gorriti. Hoy, ninguno de los teléfonos de la agencia responde.

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