En libertad y con muchas preguntas – GENTE Online
 

En libertad y con muchas preguntas

Quiero volver a mi vida normal. Espero que ésta sea la última vez que salga en los diarios y en la tele”. Detrás del postigo del portón metálico de su casona de Ranelagh, Leonardo Bergara, después de 33 días de secuestro, cansado y con la barba crecida, casi lo suplicaba. A los 36 años (nació el 3 de junio de 1972) mantuvo en vilo a toda la Argentina. Por su vida, sus captores comenzaron pidiendo un millón de dólares. Al final, tras una dura negociación con Gustavo (42), el hermano mayor del rehén, debieron conformarse con 200 mil y un puñado de joyas cotizadas en 30 mil pesos. Como sea, cuando en la década del ’70 Carlos y María, los padres de Leonardo, se instalaron en la casa de Miguel Cané, por entonces una calle de tierra de Quilmes Oeste, jamás imaginaron que esa cantidad de dinero podría pasar por sus manos. Y mucho menos el hombre de vozarrón fuerte que recuerdan los vecinos, que ganaba el pan con su trabajo en el diario Clarín y las changas.

“Era una familia unida, como las de antes”, cuenta una vecina que pide el anonimato. “Los chicos jugaban en la calle, y mi marido trataba de convencerlos de que se metieran en la Policía, como él. Ellos prefirieron la escuela técnica, pero varios de sus amigos de la infancia están en la Federal”, asegura. Así fue: de la escuela primaria Nº 81, una vez que ambos hermanos le tomaron el gusto a la electrónica, saltaron a la Escuela Técnica Mosconi, de Quilmes. Alejandro Benítez, ex compañero de la primaria y de los picados callejeros, dice: “Si hoy tienen un mango lo hicieron laburando, porque son bien de barrio”.

Don Carlos, ya jubilado, se hizo bien conocido en la zona, porque a fines de los 90’ fue presidente del Club 7 Estrellas, ubicado a pocas cuadras de allí. Gustavo se casó primero, y tuvo dos hijas. Su suegro –cuentan los vecinos– tenía un buen pasar económico, y al fallecer, su habilidad para los negocios, más el capital heredado, le permitieron montar GB Componentes, en San Cristóbal, Capital Federal, una empresa que vende desde accesorios para soldaduras hasta conectores de audio y tevé, micrófonos, parlantes y turbinas. Leonardo, empleado por Gustavo (en el barrio coinciden en que siempre fue “el hermano de...”) amante de Los Beatles, AC/DC y las trilogías de Matrix y El señor de los anillos, vivió en la casa de sus padres hasta que se casó, hace cuatro años, y se fue a vivir a la casona remodelada en el Nº 889 de la calle 315 de Ranelagh, partido de Berazategui.

Pero el sol que iluminaba sus vidas se nubló el 22 de diciembre de 2008, a metros de su casa. Ese día, mientras salía con su mujer, cuatro delincuentes lo interceptaron, subieron a ambos a un Renault 9 gris, y al llegar a la Ruta 2, a ella la liberaron. Allí, los captores le habrían dicho: “Esto es por un vuelto que Gustavo se olvidó”, alimentando una de las hipótesis del secuestro: un ajuste de cuentas por algún negocio de su hermano.

Desde que sonó el teléfono al día siguiente pidiendo un millón de dólares por su liberación, hasta que su hermano depositó el rescate de doscientos mil dólares y joyas en La Frontera, una oscura playa de Pinamar, pasaron 792 horas de angustia. En el medio hubo cuatro policías detenidos (entre ellos, el jefe de Operaciones de la Jefatura Distrital de Berazategui, Juan Cardozo, liberado después, y el teniente Maximiliano Costa, procesado por secuestro extorsivo), el Renault 9 donde se habría concretado el secuestro fue hallado por la Policía (que Bergara no identificó) y un enemigo a buscar: el ex miembro de la Bonaerense José Pardini, exonerado de la Fuerza en 1991 y prófugo desde hace 20 días.

Cuando el sábado 24 a las 7 de la mañana Leonardo se vio libre de cadenas y vendas en una casa en construcción en El Pato, también dentro del partido de Berazategui y propiedad de Jorge López, un policía de la zona (al que Bergara no reconoció en la rueda del lunes 26), se hizo más intensa la danza de pistas que barajan la fiscal Silvia Cavallo, el juez federal Luis Armella (el mismo que siendo juez provincial tuvo a su cargo la causa por la muerte del cuartetero Rodrigo) y la Policía de la Provincia de Buenos Aires. El propio Carlos Stornelli, ministro de Seguridad, lo dijo: “No descartamos ninguna hipótesis”. Las principales teorías son dos: que alguien de la empresa “vendió” la información de una compra de electrodomésticos por un millón de dólares que planeaba Gustavo Bergara; o que esta acción fue un mensaje al poder político provincial por su lucha contra el narcotráfico.

Como sea, Leonardo Bergara ya está en su casa otra vez. El reloj ya no corre por su vida: ahora es la seguridad la que está en juego. Mientras los secuestradores estén libres, todos estamos en peligro.

Leonardo Bergara sale de la Fiscalía Federal, rumbo a su casa.

Leonardo Bergara sale de la Fiscalía Federal, rumbo a su casa.

La casa de El Pato donde fue hallado el 24 de enero a la mañana. Bergara dijo que lo llevaron allí la noche anterior. Por eso, los investigadores especulan que quizá fue “plantado” allí para despistarlos.

La casa de El Pato donde fue hallado el 24 de enero a la mañana. Bergara dijo que lo llevaron allí la noche anterior. Por eso, los investigadores especulan que quizá fue “plantado” allí para despistarlos.

El hombre más buscado. José Pardini, ex policía bonaerense.

El hombre más buscado. José Pardini, ex policía bonaerense.

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