En la Argentina hay casi seis millones de armas en poder de la gente – GENTE Online
 

En la Argentina hay casi seis millones de armas en poder de la gente

La escena es como una metáfora de la Argentina actual. En el tramo que comprende la calle Paraná al 300 hay por lo menos cuatro negocios que bajaron sus cortinas y otros tantos que también están en vías de cerrar. Los peatones cruzan por sus frentes con indiferencia. Sin embargo, muchos de ellos se detienen ante un local situado a mitad de cuadra para mirar con atención los artículos exhibidos en la vidriera. Se trata nada menos que de una de las 86 armerías existentes en la Capital.

Este rubro comercial ha experimentado un significativo crecimiento en la última década, tal vez incentivado por la ola de inseguridad que en ese mismo lapso también ha crecido en proporción geométrica. De hecho, hasta 1992 sólo había en el ámbito de la ciudad de Buenos Aires 32 comercios del ramo, aunque la expansión de las armerías recién se produjo a partir de 1995. 

En el aspecto estadístico, la adquisición de armas por parte de particulares creció durante la última década en un 110 por ciento; según datos proporcionados por el
RENAR (Registro Nacional de Armas), en 1992 había 800 mil armas debidamente asentadas, mientras que en la actualidad ese número asciende a 2 millones. Por su parte, se estima que la cantidad de armas ilegales -que engloban las circulantes en el mercado negro y las que simplemente no han sido registradas- llegan a duplicar la cifra de las oficiales. Estas últimas suponen unos 900 mil usuarios.


"FERRETERIAS".
Actualmente, hay en todo el país 890 armerías. "Efectivamente, hubo hace unos años un verdadero estallido en la venta de armas", asegura el dueño de un local de la calle Bartolomé Mitre, que permanece acodado sobre el mostrador; a sus espaldas, una vitrina muestra una hilera de pistolas y revólveres cuyos precios oscilan entre los 500 y los 3.000 pesos. El hombre, que se negó tanto a las fotos como a que su nombre sea publicado, regentea su comercio desde hace más de un lustro, y al respecto sostiene: "La crisis económica, desde luego, también hizo mella en esta actividad comercial. Con la devaluación, el precio de las armas importadas se cuadruplicó. No obstante, no se puede decir que las ventas estén en cero". 


-¿Cómo es el tipo de clientes que suelen acudir a un negocio como este? -preguntó
GENTE

-Bueno, hay de todo. Están los clientes habituales, que son personas acostumbradas a manejar fierros, tiradores deportivos, aficionados con experiencia y gente vinculada a las fuerzas de seguridad. Pero también están los primerizos, o sea gente que desea adquirir un arma por cuestiones de defensa personal. De esos, sólo unos pocos terminan comprando algo. El resto se limita a preguntar. Y nosotros solemos ser francos; les decimos que andar con un arma encima no es moco de pavo. Por lo general, terminan yéndose con las manos vacías. Y jamás vuelven. 

LA LEY DEL REVOLVER.
La proliferación de armas es una de las bases materiales de lo que comúnmente se conoce como "justicia por mano propia". Al respecto, los números son ominosos; durante 2001, unos 125 presuntos delincuentes han sido muertos por sus víctimas, mientras que unas 198 personas fueron asesinadas al tratar de resistir con un arma a sus atracadores.

"Sacar una pistola en una circunstancia de ese tipo es a todas luces un mal negocio. Fundamentalmente porque uno tiene delante de sí a un tipo que lo está apuntando. Y, en consecuencia, tiene que realizar por lo menos tres movimientos para sorprender al agresor. Y eso casi siempre termina muy mal", dice el presidente del Tiro Federal, Jorge Macellaro. Y agrega: "En esta institución, el grueso de los socios se dedica a practicar todas las variantes del tiro deportivo. Son muy pocos los que vienen alimentados con fantasías de defensa personal". También sostuvo que, por la crisis económica, el
Tiro Federal pierde unos 500 socios mensuales.

Uno de los instructores del Club de Tiro Independencia, quien pidió la reserva de su nombre, aseguró en cambio que "cada vez son más los que se interesan en las armas con fines de seguridad. Pero hay que educarlos responsablemente. Muchos, tras disparar sobre un blanco inmóvil, ya se creen Rambo. Y no es así".

Entonces, la moraleja es sencilla: más vale practicar tiro por hobby y no morir con un arma en la mano, en un intento de salvar el efímero contenido de una billetera.

Algunos practican tiro con fines deportivos. Muchos otros lo hacen para prevenir una agresión violenta. Lo cierto es que a los polígonos acude un público heterogéneo y creciente, dentro del cual no faltan las mujeres.

Algunos practican tiro con fines deportivos. Muchos otros lo hacen para prevenir una agresión violenta. Lo cierto es que a los polígonos acude un público heterogéneo y creciente, dentro del cual no faltan las mujeres.

Una actividad floreciente; en la última década, los negocios de venta de armas al público se han multiplicado en un 200 por ciento.

Una actividad floreciente; en la última década, los negocios de venta de armas al público se han multiplicado en un 200 por ciento.

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