«En el sexo, las mujeres siempre quieren magia… ¡y no siempre hay magia!» – GENTE Online
 

"En el sexo, las mujeres siempre quieren magia... ¡y no siempre hay magia!"

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Rolando Hanglin es una institución en el periodismo argentino, formado en el mundo de la gráfica, aunque referente indiscutido de la radiofonía nacional. Nació en 1946 en Ramos Mejía. Hoy se define como "macho posmo" o "hippie viejo". Es nudista y goza del amor de una joven mujer de sangre nipona llamada Emiko Yamamoto, algunos años menor que él.

Florencia Ibáñez es la chica del pelo mojado, la voz sensual que pone a correr los ratones en la cabeza de los oyentes de radio Continental. Sin embargo, aun con sus 41 años a cuestas, se define como "una niña eterna, muy naïf, muy ingenua". Es soltera y todavía no definió si quiere ser madre alguna vez. Hoy convive con un músico llamado Daniel, a quien conoció mientras lo entrevistaba en el estudio.

Rolando y Florencia llevan doce años juntos. Forman una dupla desopilante o tierna, de acuerdo a las necesidades de sus oyentes. Instalaron un clásico en el dial, RH Positivo, cada mañana de 9 a 13 por Continental. Y extendieron su aire todas las noches, de 23 a 24, con RH23. Pero, no conformes con el éter, fueron más allá: hacen en teatro El sexo en default, un espectáculo que suma 50 representaciones y ya convocó a más de 8.000 espectadores en el Chacarerean Theatre de Palermo Hollywood y el interior del país. Desde las tablas, juran que el sexo aún tiene alternativas. Y si ellos lo dicen, es palabra santa. Veamos.

-¿Y por qué el sexo está en default, justo ahora que nos hace tanta falta?
L:
Justamente porque nos hace falta. Los hombres estamos nerviosos, tan alterados porque se nos va la vida y se nos va la plata… ¡Eso no ayuda! El sexo tampoco tiene mucho misterio. No se trata de acumular conquistas… Los varones siempre fuimos tontos.

-¿Por?

L: Jugamos al pistolero, acumulamos muescas en las cachas de la pistola y ahora estamos muy desconcertados. La mujer está muy agresiva, en la suya, quiere triunfar, trabajar, estudiar, vivir… Quiere todo, hasta ser presidente de la Nación. Y algún día lo será. Ya no espera que llame el príncipe azul, sabe que es inútil sentarse a esperar. A los argentinos nos asusta la mujer triunfadora que dice lo que piensa.

-¿No te da placer que la mujer esté tan amplia?
L:
No da placer la mujer que grita y te para el carro; contradice y achica el ego. El hombre necesita sentirse agrandado, admirado… Somos genéticamente fanfarrones. En este contexto hostil, el varón está achicado y la mujer está en otro tema, que no es el sexo.

-Florencia, ¿qué decís de todo esto?
F:
Ellos lo entienden así porque no saben descubrir a la vulnerable que vive detrás de toda mujer. Tenemos que sacar adelante nuestras vidas, trabajar, no podemos deprimirnos… Y no hay hombre que se haga cargo de nuestras vidas.

-Bueno, muchas veces tampoco da gusto que se hagan cargo de nuestras vidas.
F:
Es cierto, pero todas queremos llegar a casa y que nos vean vulnerables. Tener personalidad no significa que olvidemos nuestra propia Julieta. Seguimos siendo románticas.

-La generalidad dice que gritamos y ponemos por encima nuestros logros.
F:
Quizá sea una época de sexos enojados. Las mujeres estamos un poco enojadas con los hombres, notamos que fallan un poco, hay poca plata en la casa, el teléfono no suena cuando hay promesas… Hay una rabia escondida.

-¿No habremos sobrevaluado el sexo?
L:
Puede ser, pero esto tampoco es una tragedia nacional. Los hombres tenemos nuestro buen orgasmo anual y listo, estamos cumplidos. Cambió el criterio. Antes se decía: "San Martín se casó con Remedios de Escalada y ella le dio una hija preciosa". Ahora lo que escuchamos es que Fulana le sacó los hijos a Mengano. Y ni siquiera los comparte. La mujer pasó de asistenta admiradora a competidora. Hoy juzga y te despoja. Por este motivo los hombres no se casan más y no piensan en formar pareja. Los chicos ya no quieren andar con mujeres.

-Aumentó mucho el amor entre hombres.
L:
Y entre mujeres también. Los seres humanos somos bisexuales, pero entre mujeres es menos traumático. Para un hombre es muy fuerte hacerse gay, mientras que para una mujer puede ser un juego. Los sexos no se comunican: las mujeres tienen su historia y los hombres estudian un año para chef, otro ikebana o se van a dedo a Machu Picchu… Así pasan los años, sin un plan de vida. Pero las chicas siempre tienen un plan.

-Floppy, ¿qué proponés para salir de esto?
F:
Ir al mundo de los hombres. Tratar de comprender la simpleza del razonamiento del hombre, en contraposición con nuestro mundo más profundo y elaborado. Cuando un hombre te dice: "Hoy no me siento bien", sólo dice que no se siente bien. Pero creemos que ya no le gustamos, o cosas por el estilo.

-¿Pueden tener una relación que sólo pase por lo sexual?
F:
Para tener sexo yo necesito algo más profundo. No digo casarme, pero sí algo más. No me resulta fácil el "toco y me voy". Porque si algo me gusta mucho, lo quiero continuar.

-¿Y cuando no tenés ganas?
L:
Se trasluce. Yo no me acuerdo haber dicho mucho que no tenía ganas…

-Hay un mito que asegura que el hombre siempre quiere y la mujer no.
L:
Eso pasa mucho en los hombres casados. La patrona ya no es excitante, pero una chica nueva sí. De la misma forma, las mujeres siempre quieren magia… ¡y no siempre hay magia!

-Ultimamente las mujeres se aficionaron mucho a los juguetes eróticos. ¿Los hombres se sienten desplazados?
L:
No, para empezar todos los hombres y mujeres adultos del mundo tienen juguetes eróticos grandes, chicos o imaginarios. Las chicas sólo los muestran cuando hay mucha confianza, mientras que el hombre tiene permiso para ser más sinvergüenza. Pero todos tienen… ¿O qué es si no la foto de Brad Pitt? Un erotizador que hace soñar despiertas a las chicas.
F: No es fácil llegar a una historia en la que todo esté permitido. La gente no entra en esos juegos de un día para el otro.

-¿Cuesta más después de cierta edad?
L:
La autoestima es muy importante en el sexo. Cuando la mujer se siente linda y joven seduce con cuatro morisquetas. Pero después, a cierta edad, ya ni siquiera te sacás la camisa. La foto que te sacan los ojos del otro te hace meter la panza y esconder la papada… Si no te miman y no te halagan, es tremendo.

-Parece borrado el paso previo lleno de palabras y caricias.
L:
Los viejos tenemos los mismos gustos de antes, pero las fuerzas y la pinta ya no responden del mismo modo. Nosotros estamos desgastados y los jóvenes no tienen interés. No conocen el juego ni les divierte, prefieren la computadora. El sexo les da pudor. Las chicas de 40 y 50 tienen dificultades para encontrar hombres: muchos murieron, mientras que los demás son gays o casados. La nueva generación viene feminista y batalladora. Los flacos ni siquiera estudian, ni progresan. La mujer es protagonista, y por eso hay default en el sexo: esta ecuación no combina.
F: También tiene que ver con que al hombre le gusta el misterio, pero la mujer de ahora está tan obvia y va tan al frente que el hombre no tiene mucho para lograr.

-También hemos descubierto que el amor no es lo que nos contaron.
L:
Hay una cuestión generacional. Venimos de un mundo de escasez: minas con malla enteriza, películas prohibidas, novias con sexo imposible… Salimos de esa etapa con apetito y descubrimos que todo nos estimulaba. Pero desde los 80' encontramos tanto a nuestra disposición que no lo podemos digerir.

-¿Qué papel juega la realidad en el sexo?
L:
Mucho. El varón no puede funcionar si está en un berenjenal económico. Siente una responsabilidad genética. La mujer se inhibe en la inseguridad. Seguros, todos somos más sexies: sabemos lo que tenemos y lo que queremos.

-Es evidente la falta de educación sexual.
L:
Nunca tuvimos. Y cuando llegó el sida fue la bomba atómica. El preservativo reduce el feeling de 100 a 20. No es lúdico hacer una pausa… Y nos traiciona la pacatería, porque habría que explicarles a los jóvenes que se pueden hacer muchas cosas sin penetración. Pueden pasarlo fantástico sin coito, el que podemos suspender hasta nuevo aviso y cambiarlo por caricias. No hay apuro para el placer. Este es otro motivo de default sexual.

Flor y Lanny forman una dupla perfecta. Juntos convirtieron a <i>RH Positivo</i> en un clásico del dial. Los hombres son genéticamente fanfarrones: necesitan una mujer sumisa que los admire para funcionar", coinciden.">

Flor y Lanny forman una dupla perfecta. Juntos convirtieron a RH Positivo en un clásico del dial. "Los hombres son genéticamente fanfarrones: necesitan una mujer sumisa que los admire para funcionar", coinciden.

Los viejos tenemos los mismos gustos de antes, pero las fuerzas y la pinta ya no responden igual. Nosotros estamos desgastados y los jóvenes no tienen interés. No conocen el juego ni les divierte, prefieren la computadora" .">

"Los viejos tenemos los mismos gustos de antes, pero las fuerzas y la pinta ya no responden igual. Nosotros estamos desgastados y los jóvenes no tienen interés. No conocen el juego ni les divierte, prefieren la computadora" .

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