«En casa interpreto al malo de la película: soy el único que pone los límites» – GENTE Online
 

"En casa interpreto al malo de la película: soy el único que pone los límites"

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La tira cotidiana transcurre en Villa Urquiza. Y en la casa que ocupa la familia De Santo, los roles se distribuyen así: Joaquín (4 años, el hijo) demanda atención las 24 horas, Vanina (35, la mamá) es la encargada de consentirlo, y Damián (36, el padre) se ocupa de poner los límites. “Como en la canción de Serrat: ando todo el día con ‘que eso no se dice/que eso no se hace/que eso no se toca…’”, confiesa el actor de Amor mío (la novela que protagoniza junto a Romina Yan por Telefe), de Imposible (el nuevo film de Cristian Pauls), y dueño de las cabañas Umbral del Sol, que construyó hace un año en el barrio Los Quimbaletes, de Villa Giardino, Córdoba. También, el hombre que ofrece el primer mate, recién cebadito, y reconoce en voz alta cuánto extraña aquella paz cordobesa.

–¿Qué añora?
–Desde los olores y el color de los paisajes hasta las pequeñas vivencias, como ver a Joaquín jugar con María Agustina, su primera amigovia. Se conocieron el verano pasado y pegaron una onda bárbara. Amo ese lugar porque es mágico, sano y muy energético. Sueño con irme a vivir allá algún día.

–¿Cuando deje la actuación?
–Ojalá no me retire nunca de esta carrera. Adoro ser actor, es un privilegio poder trabajar en mi profesión. Quizás pueda combinar ambas cosas. Si Héctor Alterio vive en España y puede venir a actuar a la Argentina, ¿por qué yo no? Si mi paraíso está a dos horas de avión…

–¿Recuerda cuándo descubrió su lugar en el mundo?
–Sí, cuando Vanina quedó embarazada de Joaquín. Teníamos una probabilidad muy alta de perder el embarazo, porque había un coágulo en la pared externa de la placenta e interna del útero, y nosotros decidimos luchar por ese hijo. Después de tres meses de pérdidas, nos fuimos a descansar a Villa Giardino y apenas llegamos, Vanina se recuperó. Fue milagroso. Por eso compré unas tierras, nos hicimos la casita y también construí cabañas para compartir con la gente esa paz. Hoy queremos que nuestra familia crezca allá.

–Cambiando de tema: todas sus compañeras de elenco siempre hablan muy bien de usted. ¿Qué hace para enamorarlas?
–(Ríe) No sé. ¿Seré buena gente? ¿O buen compañero? Debe ser eso, supongo. Algunos dicen que soy generoso con el laburo. El elogio me llena de orgullo. Y algo de cierto habrá, porque la verdad es que en las escenas estoy muy atento a que se luzcan los demás. No me interesa ser siempre el que anda rematando los chistes, por darte un ejemplo.

–¿Qué onda pegó con Romina Yan?
–La mejor. Cuando empecé no sabía que íbamos a tener tanta química. Creo que ella está pasando por un gran momento personal y lo traslada a la actuación. En cuanto a mí, la gente me ubica por interpretar personajes que se la pasan tomando merca y besando a otros hombres, pero acá le doy vida a un tipo hipocondríaco. Ella compone a una desfachatada y yo a un obsesivo, y lo bueno es que hay situaciones con mucho humor.

–¿Qué dice su hijo cuando lo ve besar a una mujer que no es su mamá?
–Ya hubo una charla al respecto. Mi hijo ya sabe que los besos que doy en la tele son de mentira. Ve el programa y se ríe mucho con las situaciones. Ese es un buen dato, creo.

–¿Y en su casa es tan obsesivo como el Marcos de Amor mío?
–Mis obsesiones por el orden siempre existieron. En casa interpreto al malo de la película: soy el único que pone los límites… (Ríe otra vez). Vanina es muy dulce, muy relajada con el gordo. Por ende, me tengo que encargar de ponerle las reglas y los límites a Joaquín todo el tiempo. Pero soy mucho más relajado que el personaje de la tele. Además, me reconozco sensible, melancólico y muy cariñoso. Soy cero mental. Es más, mis broncas son bien tanas.

–Cuando siente que Vanina se ocupa más de Joaquín que de usted, ¿le provoca celos?
–No, en absoluto. Amo que mi mujer muera de amor por nuestro hijo. Porque yo también me muero de amor por ellos dos.

–Su personaje en Imposible, la película de Pauls vive una crisis de pareja a los 30. ¿Cuántas de ésas protagonizaron ya con Vanina?
–Nos peleamos y nos amigamos todo el tiempo, como todos. Pero sabemos que estamos unidos por el amor y la pasión, no podemos escapar de ésa. El cariño y el respeto son las bases de nuestro éxito familiar. Vanina es una gran amante, una muy buena madre, la mujer que elegí para construir mi familia. Para mí, es irreemplazable. Además, es una imperdible profesora de tango. Bueno… ¿no le estaré haciendo demasiada propaganda…?

–¿El humor y la fama son sus armas de seducción?
–El humor, puede ser. La fama, seguro que no. Trabajando de vendedor de medias, llaveros y perfumes, cuando estuve de preceptor en un colegio nocturno de Caballito, cuando fui chofer de camiones y cuando laburé de bancario siempre me ganaba a las mujeres al conseguir robarles una sonrisa. Pero convengamos que estoy muy lejos de ser el estereotipo del sex symbol. En mi caso, lo del galán que seduce es como muy gracioso…

Mimos y risas para la familia De Santo. Los protagonistas de esta realidad son 
Damián (el papá), Vanina (la mamá) y Joaquín (el hijo). Según el actor el
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Mimos y risas para la familia De Santo. Los protagonistas de esta realidad son
Damián (el papá), Vanina (la mamá) y Joaquín (el hijo). Según el actor "el
cariño y el respeto son las bases de nuestro éxito familiar
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Algunos dicen que soy generoso con el laburo. Y algo de cierto habrá, porque la verdad es que en las escenas estoy muy atento a que se luzcan los demás"">

"Algunos dicen que soy generoso con el laburo. Y algo de cierto habrá, porque la verdad es que en las escenas estoy muy atento a que se luzcan los demás"

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