al frente" y que ya fantaseaba con ser gobernador de Santa Cruz… Aquí, un adelanto de la flamante biografía de la esposa del Presidente, Cristina K - La dama rebelde." /> «En aquellos años pensaba en cambiar el mundo. Hoy estoy más módica y sólo pretendo cambiar la Argentina» – GENTE Online
 

"En aquellos años pensaba en cambiar el mundo. Hoy estoy más módica y sólo pretendo cambiar la Argentina"

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No pudo evitar que su mente se fuese bien lejos en ese instante, treinta años
atrás. La memoria de Cristina voló hasta ese instante en el que estuvo en esa
misma plaza junto a miles de militantes, muchos de los cuales quedaron en el
camino. Esa vez no había ido junto a quien luego sería su esposo, de quien
entonces no era ni siquiera novia. Pero ahora ellos estaban allí en el palco de
la Casa Rosada, donde treinta años atrás no imaginaba ni por asomo que llegaría
alguna vez.

Tampoco Kirchner, aunque él fue el primero de los dos que se ilusionó con el
poder. De los dos, aunque a ella se la vea quizá más decidida, él fue quien
diagramó las líneas generales de un proyecto político a largo plazo en que lo
primero que había tenido en mente fue ser gobernador.
Se lo dijo un día de 1976, cuando la democracia parecía tan sólo una idea
remota, lo cual da la idea de cuán a largo plazo pensaba el santacruceño. Ella
insistía con irse de La Plata, con dejar la carrera y retomarla cuando las cosas
estuvieran más calmadas. Néstor le aclaró que no se iría, que quería terminar
sus estudios porque lo necesitaba para su futuro político.

-Necesito el título de abogado porque voy a ser gobernador de Santa Cruz.

Obviamente lo primero que pensó Cristina al escuchar a su esposo fue: "Este tipo
está loco".

En el futuro sabría que lo suyo no era locura sino fuertes convicciones, pero
por entonces debe haberse preguntado firmemente con quién se había metido. Si
eso de casarse tras seis meses de noviazgo no había sido un arrebato del que a
la larga se arrepentiría.

(…)Pero lo cierto es que más de una de las personas que conocieron a la joven
Fernández en sus tiempos de adolescencia se habrá sorprendido al verla años
después defender tan enfáticamente las banderas del justicialismo desde una
banca de ese partido.

"Si a mí me hubiesen preguntado en qué partido Cristina podría militar o dónde
encajaría, a juzgar por la chica que conocí por esos años… la verdad que con los
ojos cerrados hubiera mencionado algún partido liberal, como la UCeDé, por
ejemplo, que en ese entonces no existía
", señala una compañera de adolescencia.
Pero la persona que hoy tiene la misma edad que Cristina y la misma buena figura
que aquella, aclara que la asociación que hace no tiene que ver con cuestiones
ideológicas, sino de imagen. Así la veía ella, y con esa convicción remarca:
"Jamás hubiera mencionado al Partido Justicialista, no daba el perfil".

Habrá que tener en cuenta que hablamos de una época temprana en la que el
contenido ideológico recién se está formando. Alguien que trabajó con la
senadora cuando esta ya era una reconocida defensora del peronismo en el
Parlamento se echó a reír pensando en esa chica paqueta que podía dar un look
liberal en los tiempos del Mayo Francés. "Creo que toda su actuación y sus
discursos demostraron que ella nunca podría haber estado enrolada en una
estructura liberal dentro de la política"
, aclaró el ex colaborador de Cristina.

(…)Cristina tenía una nada despreciable base política en su casa, donde se daba
una curiosa confluencia ideológica, ya que bien pueden registrase pensamientos
encontrados en una pareja, pero con sus padres se daba una verdadera
confrontación ideológica por cuanto ambos eran muy enfáticos en sus
convicciones.

Eduardo Fernández era un empresario del transporte -tenía colectivos en una
línea de La Plata-, radical balbinista, vale decir bastante conservador. La
madre, Ofelia Giselle Wilhelm, era en cambio peronista, sindicalista para más
datos: representó al sindicato de empleados del Estado del Ministerio de
Economía de La Plata.

(…)Hay que decirlo: Cristina era muy mentirosa y en eso, como en otras cosas, se
destacaba.

Pero para evitar asociaciones libres aclaremos que hablamos del truco, juego
preferido por las chicas de su división del Colegio Nuestra Señora de la
Misericordia.

"No éramos de hacer lío en las horas libres o recreos. Ahí nos gustaba jugar al
truco"
, recuerda su compañera Graciela Balasini. Y como eran muchas las que
sabían jugar, optaban por el "pica-pica". Esto es, el truco de seis. Daban
vuelta los escritorios y sacaban las cartas; por lo general, Cristina le tocaba
de compañera a Graciela.

-¿Y ahí mentía?
-Sí, era de mentir mucho, no era la excepción. Ella, otra chica más y yo éramos
compañeras de juego y ganábamos bastante seguido. Sin trampas. Ligábamos mucho,
mentíamos otro poco…(…)

LA PASION DE CRISTINA. En Estados Unidos circulaba en su momento un chiste que
tenía como protagonista a Hillary Clinton, a quien Cristina admira. Contaban que
ella y su esposo Bill van a una gasolinería y el empleado que los atiende
resulta ser un ex novio de la mujer, de los tiempos de su juventud. Sonriente,
Clinton le pregunta a su mujer qué sería de ella si se hubiera casado con ese
muchacho. "Sería la primera dama de los Estados Unidos", le contesta Hillary,
encogiéndose de hombros.

Hay quienes sostienen que el chiste no tardará en contarse en la Argentina, con
protagonistas autóctonos.

Cristina no fue de tener muchos novios. Al menos hasta que dejó la secundaria.
La propia senadora recuerda que entre los 15 y los 16 tuvo el primero, llamado
Raúl.

La senadora es muy reservada en este tema de su vida privada, pero indagando
entre quienes la conocieron en su adolescencia aparece otro más especial, porque
fue con él que estuvo más tiempo -dos años y medio, aproximadamente-. Enrique
Caferata, hincha de Gimnasia y probable responsable de que Cristina sea
simpatizante del Lobo, aunque ella insista una y otra vez que lo fue de toda la
vida y que ello le viene de sangre. Pero ya se sabe cómo de volátiles pueden ser
las simpatías futbolísticas en el caso de algunas mujeres. Una ex compañera
juraría que Cristina era de San Lorenzo y aventura que el tal Caferata podría
haber inclinado sus simpatías a favor del conjunto tripero. De todos modos, a
Cristina le queda el beneficio de la duda.

Estábamos con los novios. Ella era bonita, aunque con el correr del tiempo le
fue dando los rasgos de una mujer mucho más atractiva e interesante de lo que
era de chica, cuando no se destacaba tanto como hoy. Tras terminar ese noviazgo
prolongado mantuvo uno por un tiempo corto con otro chico, y luego no hay
mayores referencias hasta Néstor Kirchner, con el que se casó siendo muy joven.
"Habiendo conocido a los novios de aquella época, jamás se me hubiese ocurrido
que se pudiera enamorar de Néstor Kirchner. Definitivamente no"
, destacó una
compañera de colegio, recordando que a Cristina le gustaban los chicos lindos,
con ojos claros. Pero estamos hablando de la Cristina adolescente; a la que
entonces, muy probablemente no le hubiera gustado Néstor.

"La adolescencia en La Plata en los años 60 y principios de los 70 era
fantástica. Era el mundo de los bailes y del comienzo de la actividad política"
,
recuerda Cristina.

Como todos los jóvenes de la época, Cristina era de ir a bailar a los lugares
más conocidos de aquel tiempo: Federico V, Macondo… Los sábados eran días de ir
al cine o a tomar algo; los cines de la calle 8, o el cine de Rocha, y la
confitería Paraíso, ubicada en las escaleras de ese cine; o Queen, o Romeo y
Julieta, en 9 y 51…

No faltaba mucho tiempo para que esa joven platense comenzara a tomarle el gusto
a la política. A la militancia. Sucedió al concluir sus estudios secundarios,
cuando decidió estudiar Psicología en la Universidad Nacional de La Plata.
Paralelamente comenzó a militar.
"A principios de los años 70 se vivía la política con una gran vocación de
servicio -recordaría ya más grande-. Hacer política por entonces era una
actividad prestigiosa".

Ya en la universidad, comenzó a plantearse seriamente su vocación y militancia.
En menos de un año se pasaría a Derecho. No sucedería lo mismo con su ideología;
ya se había inclinado hacia el peronismo y se mantuvo fiel.

Nada bien debió caerle a Eduardo Fernández cuando su rebelde hija comenzó a
militar en el Frente Antiimperialista Eva Perón (FAEP). Todavía no conocía a
quien se convertiría en su esposo; ella se abocaba a vivir la vida de cualquier
joven universitario de esa edad, estudiando cual era su costumbre y obteniendo
altas notas, y repartiendo volantes o pegando carteles, en el marco de la
militancia política.
Treinta años después diría de los setenta: "En aquellos años pensaba en cambiar
el mundo. Hoy estoy más módica y sólo pretendo cambiar la Argentina".

(…)Tres años mayor que Cristina, Néstor Carlos Kirchner llegó a La Plata
proveniente de Río Gallegos recién recibido de bachiller. Comenzó entonces a
militar en la Federación Universitaria de la Revolución Nacional (FURN), una
agrupación creada en 1967 a poco de la llegada al poder del general Juan Carlos
Onganía, cuyos impulsores eran Marcelo Fuentes, Carlos Moreno, Rodolfo Achem,
Carlos Miguel y Carlos Kunkel, entre otros, quienes participaron así en la
construcción del peronismo dentro de la Universidad de La Plata, lo cual no era
poca cosa, teniendo en cuenta que la ciudad era un bastión del antiperonismo. La
Plata se caracterizaba, primero, por una gran incidencia de la comunidad
universitaria, con un peso incomparable respecto de otras ciudades del país; y
después, porque esa comunidad es mayoritariamente del interior, lo que ya de por
sí genera otro rasgo particular.

(…)Néstor Kirchner se integró a la Federación en el año 71. Era un joven que
llamaba la atención por su metro ochenta y siete de estatura, característica que
le valió integrar la Banda Púrpura, una suerte de grupo de choque de la FURN. En
ese marco el santacruceño no es recordado por su oratoria -si bien se destacaba
en las discusiones en los claustros universitarios-, tanto como por su
disposición a "ir al frente".

fotos: Archivo Atlántida
Agradecimiento: Cristina K - La Dama Rebelde, de José Angel
Di Mauro, acaba de ser publicado por Editorial Sudamericana
Cristina no fue de tener muchos novios. Al menos hasta que dejó la secundaria. La propia senadora recuerda que entre los 15 y los 16 tuvo el primero, llamado Raúl (…)", cuenta José Angel Di Mauro, autor del libro, en su segundo capítulo -Infancia y militancia- que aquí se reproduce.">

"Cristina no fue de tener muchos novios. Al menos hasta que dejó la secundaria. La propia senadora recuerda que entre los 15 y los 16 tuvo el primero, llamado Raúl (…)", cuenta José Angel Di Mauro, autor del libro, en su segundo capítulo -Infancia y militancia- que aquí se reproduce.

Junto al Presidente el día de la asunción.

Junto al Presidente el día de la asunción.

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