El tifón sopló 21 velitas – GENTE Online
 

El tifón sopló 21 velitas

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Una lluvia tenue y modesta cae sobre Arequito la mañana del viernes 12. Parece hecha a medida del pueblo, tan modesto y tan tenue. Siete mil habitantes repartidos en un puñado de calles que se cortan de golpe donde empiezan el campo abierto y los cultivos de soja.

Sobre el mediodía, y a pesar de que el cielo insiste con su gris y su garúa, comienza a despuntar el entusiasmo que impone el calendario:
"12 de octubre, cumpleaños de Soledad Pastorutti", se lee en el televisor del bar
Gordo's, frente a la plaza central. Canal Más, el operador de cable de Arequito, repetirá el mensaje en cada tanda. Sobre la avenida 9 de Julio, la arteria central, la casa de electrodomésticos Giuliano Hogar colgó un pasacalles con las felicitaciones del caso. Dos cuadras más adelante, la óptica Prieto colmó su vidriera con fotos de la
Sole y su hermana Natalia. Sobre la 1º de Mayo (la ruta adquiere ese nombre cuando cruza Arequito), dos mujeres se detienen frente a un anuncio de
Emoción de La Sole - perfume para chicos, una colonia infantil con el dibujo de una gauchita a caballo. Desde el interior del bar
O'Clock, en la avenida San Martín, el hit A Don Ata llega como un estruendo y se desparrama por la zona de la estación. La celebración va ganando cada esquina y el pueblo entero festeja el cumpleaños de su máxima estrella.

Son las 15:30 y en un viejo galpón de esquila, ahora renovado y pintado de naranja, unos mil fans esperan que se cumpla la promesa de los productores de
Sony Music que están allí: "Soledad va a venir a charlar con
ustedes
". En el lugar se respira cierto aire de boy scouts, de camping parroquial. Es una tarde de fans adolescentes y no hay quien no tenga una cámara pocket en la mano. Cuando una combi de vidrios polarizados estaciona detrás del galpón comienzan los desbordes. Dentro de un círculo humano formado por prolijos hombres de seguridad (todos llevan campera de cuero, gel y pelo corto), Soledad llega hasta el centro de la muchedumbre. Micrófono en mano, se sube a una silla para, muy pedagógicamente, decir :
"Si siguen gritando voy a pensar que ya no me quieren". Nadie la escucha. 

La idea de la Sole es buena: presentar allí mismo su nuevo disco, Libre, antes que en ningún otro lado. Una especie de regalo para seguidores. Tema uno, tema dos, tema tres… ella misma va desgranando sus nuevas canciones mientras libra una batalla contra el griterío de quienes, se supone, son los destinatarios de cada track. El evento terminó con Soledad yéndose como vino, dentro del círculo formado por los chicos malos del gel y las camperas de cuero.

El pueblo todo dijo presente en el recital de Soledad para cantarle el feliz cumpleaños. En pleno escenario, ella apagó las velitas rodeada por su novio Jeremías, su papá Omar y muchos amigos.

El pueblo todo dijo presente en el recital de Soledad para cantarle el feliz cumpleaños. En pleno escenario, ella apagó las velitas rodeada por su novio Jeremías, su papá Omar y muchos amigos.

Soledad y el revoleo de su poncho. Esta es su marca registrada y seguramente la reeditará en los conciertos que, a partir del próximo 19, dará en el <i>Gran Rex</i>. Abajo, en la reunión con sus fans; las calles de Arequito y los carteles de los comercios; un grupo de fans cordobeses en la estación del pueblo; el merchandising de la Sole en la vidriera de la flamante Fundación Soledad Pastorutti, presentada el mismo día de su cumpleaños.

Soledad y el revoleo de su poncho. Esta es su marca registrada y seguramente la reeditará en los conciertos que, a partir del próximo 19, dará en el Gran Rex. Abajo, en la reunión con sus fans; las calles de Arequito y los carteles de los comercios; un grupo de fans cordobeses en la estación del pueblo; el merchandising de la Sole en la vidriera de la flamante Fundación Soledad Pastorutti, presentada el mismo día de su cumpleaños.

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