El sueño vuelve a empezar – GENTE Online
 

El sueño vuelve a empezar

Uno. Dos. Tres. Cuatro mil. La cola serpentea desde la puerta del Club Hípico, sobre la avenida Figueroa Alcorta, junto al estadio de River, hasta después de la avenida Monroe (5 de la mañana), hasta después del Parque Castañeda (siete y media), hasta casi Juramento (a las 9). Cuatro mil que están allí p
ara ver si la suerte, el destino o el talento propio los convierte en un elegido de las mayorías; y mil más, entre novias, madres y hermanas, que fueron a ver si un novio, hermano o hijo los lleva de la mano hasta ese páramo filoso y tan tentador que todos conocemos como "la fama".

A las 9 de la mañana del sábado, Leandro Orsi (20 años), después de esperar 60 horas frente al Hípico, vio cómo finalmente se abría la puerta y, unos metros después, una asistente le colgaba del cuello un rectángulo de cartulina con una palabra y un número: Popstar-0001. "Llegué el miércoles a las 8 de la noche. Dormí en la calle, me banqué el frío, pero no me importa. Amo la música pop, y ser una estrella es algo que quise toda mi
vida
". 

En cada mano de cada aspirante a ídolo que ingresa hay una foto (presentación preliminar) y un casete o CD con la interpretación que seducirá los oídos del jurado o morirá en el intento. Una vez entregados foto y canción, una vez recibido NIP (número de identificación personal) y formulario, todos se echan sobre una extensa alfombra que cubre lo que habitualmente es un campo de equitación, y en el rubro "experiencia", escriben: "canto, bailo, imito. Puedo hacer cualquier coreografía" (Daniel Mercau, 23). "Mi onda es el pop, pop del bueno" (Francisco Giua, 22). "Empecé la dieta" (Carlos Carrizo, 19).

La imagen es la de un gran campamento. En grupos, de a dos, solos… una espera donde las horas se llenan con canciones de Chayanne, Diego Torres o Alejandro Lerner, o bailando o intercambiando pequeños mensajes con los que acompañan desde la platea.

Rodrigo Mirón tiene 25 años, reparte pizza en Constitución y no le cabe ninguna duda de que su onda de metal glamoroso lo va a llevar a la cima. Pelo largo y rubio que le sale debajo de un pañuelo marca Axl Rose, con tachas, cadenas, campera de cuero y guantes sin dedos. "La gente me mira raro. No sé, se divierten conmigo. Yo sólo quiero traer mi onda Gun´s y darle un poco de glam a Popstar", dice Rodrigo. En otro rincón del Hípico, Carlos Carrizo, verdulero de La Matanza, tiene claro dónde poner el esfuerzo fuera de la voz y la coreografía: en la silueta.
"Voy a ser el Popstar grandote, no tengo dudas. Además, hoy mismo empecé la dieta… aunque la pizza es sagrada y no me la sacanadie".

Los cuatro mil esperanzados estallan de alegría y alzan sus números al unísono en el predio del Club Hípico Argentino. Todos sueñan con lograr el gran éxito que obtuvo Bandana, el grupo que nació en Popstars el año pasado.

Los cuatro mil esperanzados estallan de alegría y alzan sus números al unísono en el predio del Club Hípico Argentino. Todos sueñan con lograr el gran éxito que obtuvo Bandana, el grupo que nació en Popstars el año pasado.

Los casi cuatro mil pichones de estrella esperaron largas horas para ingresar en el casting, en una cola que parecía infinita.

Los casi cuatro mil pichones de estrella esperaron largas horas para ingresar en el casting, en una cola que parecía infinita.

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