El santo de los más humildes – GENTE Online
 

El santo de los más humildes

Tenemos que ser santos, pero no tales que nuestra santidad pertenezca sólo al
culto de los fieles o quede sólo en la Iglesia, sino que trascienda y proyecte
sobre la sociedad tanto esplendor de luz, tanta vida de amor a Dios y a los
hombres que más que ser santos de la Iglesia seamos santos del pueblo y de la
salvación social."
(Don Orione, 1872-1940)

Domingo 16 de mayo. 5 de la mañana. El frío se hace notar, pero los fieles de
Don Orione y los residentes del Pequeño Cottolengo no se mueven un centímetro de
la pantalla gigante instalada en el predio de Claypole, donde aparece, en vivo y
en directo a través de Todo Noticias, la imagen de Juan Pablo II que, desde
Roma, inicia la ceremonia de canonización. Sí, al fin, el bienhechor que residió
entre 1934 y 1937 en la Argentina es declarado santo. "Fue un hombre totalmente
dedicado a la causa de Cristo y a su reino. Su ministerio apostólico fue signado
por los sufrimientos físicos y morales, las fatigas, dificultades,
incomprensiones y obstáculos de todo tipo"
, señala el Sumo Pontífice ante los
200 argentinos y 50 mil fieles del mundo reunidos en la Plaza de San Pedro. Sí,
al fin -decíamos-, El padre de los pobres recibe el merecido nombramiento, tras
comprobársele un milagro en 1944 (el de Jorge Passamonti, natural de Momperone,
curado -sin explicación científica- de meningitis tuberculosa; lo que le valió a
Orione la beatificación), y otro milagro en 1990 (el de Pierino Penacca, de
Tortona, repuesto, también sin explicación científica, de un carcinoma pulmonar;
lo que acaba de convertir a Luis Orione en santo).

"Desde que vi la transmisión con el Papa proclamándolo santo, no paro de
llorar",
cuenta Julia Cansino (63), de Santiago del Estero, en medio del acto
central de Claypole, sede central de la Pequeña obra de la Divina Providencia,
que alberga aquí a 450 residentes, 330 empleados (40 docentes) y 150 voluntarios
y es el hogar más grande de los 17 que hay en el país. Julia -una de las 10.000
personas que participaron de la misa de acción de gracias presidida por el
nuncio apostólico Monseñor Adriano Bernadini y el obispo de la diócesis de Lomas
de Zamora Monseñor Agustín Radrizzani- está ubicada en la primera fila, frente
al altar, ansiosa porque comience la celebración. Aún con lágrimas en los ojos,
comenta que llegó al Pequeño Cottolengo a los 15 años y que, aunque su familia
nunca la visitó, se siente agradecida por la contención recibida. "Me dio polio
a los 2 años y me hicieron tratamientos hasta los 11, pero finalmente mi familia
decidió traerme. Y aquí tuve la oportunidad de elegir la familia que quiero.
Ahora mi madre y mi padre es ella
", señala a Mariana, una joven hermana que la
cuida desde febrero. "Aquí se vive en un clima de alegría y por sobre todas las
cosas, tenemos fe en Dios y en nuestro nuevo santo. ¡Viva Don Orione!
", redondea
feliz.

El atardecer avanza entregando sus primeras sombras y bajando la temperatura del
otoño, y el sacerdote Mario Cabri (91) le toma el hombro a la cronista para
contarle que conoció a Luis Orione cuando "yo apenas tenía 15 años. Nada menos.
Fue un hombre que amó a Dios y al hombre, dejando su vida por el bien de las
almas",
agrega acertado el religioso de lento caminar y dificultad para
escuchar, y uno de los pocos en Claypole que puede atestiguar sobre el flamante
santo. "Recuerdo el caso de un valiente capitán de la Primera Guerra Mundial que
se llamaba Malco Bati y sólo creía en sus métodos militares. Hasta que lo
conoció a Don Orione. Al ver la capacidad del sacerdote para hacer en lugar de
destruir, cambió su vida y se puso a ayudarlo. Orione era así. Te conquistaba
con las armas más leales que pueda uno imaginar: la bondad, el amor, la
sabiduría, el consejo, la paciencia, el abrazo. ¿Sabés?
-se pregunta y se
contesta-: Don Orione era santo antes de ser santo."

De frente al eterno corazón de Orione, diez mil fieles celebraron su canonización en Claypole.

De frente al eterno corazón de Orione, diez mil fieles celebraron su canonización en Claypole.

San Orione ya tiene su estampita.

San Orione ya tiene su estampita.

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