El mundo despidió a Hugo Rafael Chávez Frías – GENTE Online
 

El mundo despidió a Hugo Rafael Chávez Frías

Sigo aferrado a Cristo y confiado en mis médicos y enfermeras. ¡Hasta la victoria siempre! ¡Viviremos y venceremos!”(Ultimo mensaje de Hugo Rafael Chávez Frías, en twitter, el 18 de febrero de 2013). “¡Chávez vive, la lucha sigue!” (El canto popular que más se oye en las calles de Venezuela después del martes 5 de marzo de 2013 a las 16:25 horas, cuando Chávez murió). ............................................................

En la otra punta de la vida, allá por el 28 de julio de 1954, un pueblo pobre y candente del corazón venezolano, la sabana, vio nacer a un muchacho flaco y alto, al que todos conocieron, al poco tiempo, como “el arañero de Sabaneta”, porque vendía los dulces de lechosa (papaya) con forma de araña que preparaba su abuela. Pero también a un buen alumno, un correcto jugador de béisbol (su primer sueño) y, por qué no, a un seductor al que las mujeres le gustaban demasiado como para ser fiel alguna vez: dos esposas, una amante que reconoció –entre tantas que tuvo– dan pie para la afirmación.

Fue su abuela Rosa Inés, con quien se fue a vivir cuando continuó sus estudios secundarios en Barinas, capital de esa provincia, la que sembró la semilla de la ambición en el chico, al que ahora llamaban Tribilín. Y de allí, sin que nadie lo sospechara, a la Academia Militar. Fue el turno de su hermano mayor, Adán, que le inculcó la doctrina socialista. Y años después, una represión militar a una protesta durante el Caracazo de 1989. Se le hizo carne el ideal bolivariano y se rebeló en 1992 contra el gobierno democrático de Carlos Andrés Pérez; perdió, fue preso y liberado. Insistió y ganó su primera elección presidencial en 1998. A partir de allí, con el poder del petróleo en un puño, decidió durante 14 años el destino de su país y, por qué no, de buena parte de América latina. Amado y odiado. Carismático y temido. Su mayor defecto, cargar sin pausa contra la prensa. Su mayor virtud, bueno… ahí están los millones de venezolanos que lloran su pérdida para atestiguar cómo lo querían. Algunos, en cambio, se alegraron en silencio, porque siempre es vergüenza celebrar una muerte. Otros, más cobardes, festejaron, pero lejos de Venezuela.

Dormía cuatro horas por día, y así, el cuerpo le pasó factura. Enfermó en junio de 2011, y fue elegido una vez más a fines del 2012. No pudo. Inclemente, el cáncer y una infección pulmonar terminaron con su vida. Será llevado, embalsamado, al Panteón Nacional, nada menos que junto al Libertador Simón Bolívar. Con honor.

Millones de venezolanos salieron a la calle para despedir a su líder. Desde el Hospital Militar hasta la Academia Militar, fueron 13,3 kilómetros de dolor y devoción. Aún sigue exhibido su ataúd vidriado para darle el último adiós.

Millones de venezolanos salieron a la calle para despedir a su líder. Desde el Hospital Militar hasta la Academia Militar, fueron 13,3 kilómetros de dolor y devoción. Aún sigue exhibido su ataúd vidriado para darle el último adiós.

Más de 50 mandatarios llegaron a Caracas. La primera, al día siguiente de la muerte de Chávez, fue Cristina de Kirchner. En el mismo avión viajó el presidente uruguayo José Mujica y su mujer, Lucía Topolansky. Con ellos, frente al féretro, el boliviano Evo Morales.

Más de 50 mandatarios llegaron a Caracas. La primera, al día siguiente de la muerte de Chávez, fue Cristina de Kirchner. En el mismo avión viajó el presidente uruguayo José Mujica y su mujer, Lucía Topolansky. Con ellos, frente al féretro, el boliviano Evo Morales.

El fervor popular colmó el frente del Hospital Militar de Caracas, donde Chávez murió el martes 5 a las 16:25. De inmediato, una multitud doliente acompañó a su líder. La bandera a media asta y un duelo de siete días –en los cuales los venezolanos podrán despedir a Chávez– será el prólogo para el embalsamamiento y el traslado al Panteón Nacional, junto al Libertador Simón Bolívar.

El fervor popular colmó el frente del Hospital Militar de Caracas, donde Chávez murió el martes 5 a las 16:25. De inmediato, una multitud doliente acompañó a su líder. La bandera a media asta y un duelo de siete días –en los cuales los venezolanos podrán despedir a Chávez– será el prólogo para el embalsamamiento y el traslado al Panteón Nacional, junto al Libertador Simón Bolívar.

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