“El hombre no es hombre si no sabe tratar bien a una mujer” – GENTE Online
 

“El hombre no es hombre si no sabe tratar bien a una mujer”

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"Tengo la garganta destrozada. Estuve ocho horas entubado durante la última operación. Una vez más, me encomendé a la Virgen, a los médicos… Y ellos hicieron el milagro”. Esta, la primera de las muchas confesiones que hará. Es jueves 5 y el auditorio Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional está repleto. Sandro, se sabe, siempre llena. Puede ser la puerta de su casa cada vez que cumple años. El Luna Park cuando se dispone a cantar. O esta sala para los que conocen de libros y letras, cuando decide presentar sus propios poemas. En eso está ahora: hablando de su nuevo CD, Secretamente palabras de amor, que le editó Universal. Un compacto en el que no canta, aunque haya vendido más de 40 mil copias en un solo día, por el cual mereció un nuevo disco de platino. Y para la entrega decidieron sorprenderlo. Estaban todos, decíamos: Teté Coustarot, Jorge Jacobson, Mónica Cahen d’Anvers, César Mascetti, Alejandro Dolina y su muy joven novia, Mariela, entre otros tantos. Y como sorpresa estelar, La Negra Mercedes Sosa, que irrumpió en escena cantando Como la cigarra. Encuentro histórico si los hay. Porque es la primera vez que lo hacen juntos, porque le vienen ganando desde hace tiempo a la enfermedad, porque cada día les parece el último…“Somos dos sobrevivientes a quienes la parca nos viene corriendo de atrás…”, bromeó, todavía emocionado, el gitano más famoso de todos los tiempos. Olga, el nuevo y último gran amor de su vida, lo observa desde la primera fila, sin quitarle los ojos de encima.

Y ésa fue la segunda de las muchas confesiones que hará. Porque ahora, después de los aplausos y las felicitaciones de rigor, se quedará charlando a solas con GENTE. Entonces, de impecable traje oscuro, mira el grabador y comienza a hablar. Dice que hizo este nuevo álbum pensado que sería el último, que debió recurrir a una otorrinolaringóloga y a una fonoaudióloga para recuperar sus cuerdas vocales, que le quedan sueños por cumplir, que le gustaría grabar un disco de rock and roll violento y filmar una película…

–¿Una película de qué, con quién, Sandro…?
–No, no lo sé. Escucho ofertas (risas). Lo que sí sé es que tendría que ser algo tranquilo, que no me demande demasiado trabajo. Ya no estoy para pasarme catorce horas en una filmación.

–Pese a todo, logró terminar este trabajo.
–Este disco es una vieja promesa que les hice a “mis nenas” (habla de sus fans, claro). Si alguna de las palabras que están en los poemas sirve para arrancarle una sonrisa a alguna de mis chicas, este trabajo no fue en vano. Pero no es sólo para mis nenas…

–¿Para quién más, entónces?
–Está hecho para que las mujeres se lo regalen a sus maridos y ellos aprendan a tratarlas. El hombre no es hombre si no sabe tratar bien a una mujer.

–Si lo dice usted…

–Me siento fantástico hoy, ¿sabe? Encontré a Olga, esta mujer que acomodó mi corazón y mis piezas sueltas. ¿Y sabe, además, qué virtudes tiene…?

–Cuénteme, lo escucho.
–Es una cocinera extraordinaria. Hace las mejores milanesas que comí en mi vida. Y me prepara platos muy bien elaborados, con recetas de Malasia o Japón… Y ni hablemos de sus súper lasagnas que hacen agua la boca.

–Pensé que se estaba cuidando, Roberto...
–Sí, sí, tengo que cuidar la dieta. Pero sus platos no son mágicos por lo exquisitos, sino porque los hace ella. Olga me levanta el espíritu y me alimenta el alma y el corazón. Que no se pongan celosas “mis nenas”, pero ella también fue una musa inspiradora muy importante para que yo me ponga a escribir estos poemas.

–Hablando de literatura, ¿qué relación tiene con los libros?
–Hablo de libros y recuerdo a mi mamá, que me llevaba a la Biblioteca Domingo Faustino Sarmiento todas las semanas. Ahí, en ese mundo silencioso, me leía todo lo que podía. De chiquito me fascinaba la colección Robin Hood y moría por Emilio Salgari. Después pasé a cosas más elevadas, pero siempre con una tremenda avidez por la lectura. Por eso quisiera agradecer a la Biblioteca Nacional, que me recibió con tanto cariño. La verdad, fue un honor que considero exagerado.

–Sincérese. ¿Es cierto que Mercedes Sosa lo sorprendió?
–¿Por qué duda…?

–Porque cantaron demasiado bien para no haber ensayado.
–(Risas) …Y eso que estamos como estamos. Pero le juro que no. Esa fue una jugada secreta que me hizo Norita Lafont, mi jefa de prensa, que sabe cuánto quiero a la Negra y cuánto la admiro. Además, ¿cómo no vamos a afinar? Si somos un dúo mágico…

Sandro y la Negra Sosa actuaron juntos por primera vez. En la Biblioteca Nacional, cantaron Como la cigarra, el clásico de María Elena Walsh.

Sandro y la Negra Sosa actuaron juntos por primera vez. En la Biblioteca Nacional, cantaron Como la cigarra, el clásico de María Elena Walsh.

“<i>Estoy fantástico. Encontré a Olga, esta mujer que me levanta el espíritu y me alimenta el alma y el corazón. Además, es una cocinera extraordinaria: hace las mejores milanesas que comí en mi vida</i>”

Estoy fantástico. Encontré a Olga, esta mujer que me levanta el espíritu y me alimenta el alma y el corazón. Además, es una cocinera extraordinaria: hace las mejores milanesas que comí en mi vida

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