El graduado y el cadete – GENTE Online
 

El graduado y el cadete

Cosa rara, estos chicos. Uno, William Arthur Phillip Louis -el mayor, 23
recién cumplidos- es básicamente el chico que a toda chica respetable le
encantaría presentar a su mamá. Mírelo: tiene facha, hace deporte, recién se
graduó en la universidad, se porta bien, es hijo de Lady Di y el candidato más
probable a ser el sucesor de la Reina Isabel, cosa que a su padre, el príncipe
Carlos, mucho no lo desvela. El otro, Harry -o Henry Charles Albert David-
también es hijo de Lady Di y con justo derecho al trono británico, si es que su
hermano llegara a declinar. Pero en este esquema, y a sus 20, es algo así como
la oveja negra. Claro. Los dos se educaron en el Eton College -algo así
como la secundaria para la elite británica-, William jugaba al rugby, al polo y
sacaba 10. Harry… bueno, ejem, Harry nunca fue lo que se dice un alumno 10
puntos. Y ahora, tienen sus destinos.

EL GRADUADO. Fueron todos. Su abuela, la reina Isabel; su abuelo, el
príncipe Felipe; papá Carlos de Inglaterra y su señora esposa, Camilla Parker
Bowles, ahora duquesa de Cornwall. Especialmente la abuela, que fue a pesar de
su tremendo resfrío, cosa que para una señora de 79 no es nada simple. Bueno, el
joven dilecto se graduaba, tras cuatro años de entrega a los buenos libros:
Master of the Arts
es su título, algo así como una maestría en las artes.
Fue en la universidad de Saint Andrew's, cercana a la ciudad del mismo
nombre, en Escocia, donde Harry disfruta sus paseos y sus compras sin que lo
asalten las cámaras o su legión femenina de fans. Sir Kenneth Dover,
rector de la universidad, le entregó su diploma. La familia, chocha. Lo mismo
Camilla, cuya relación con sus flamantes hijastros es "muy sana", según
los íntimos. ¿Los lugareños? Jubilosos también.

Con él se recibía su novia, Kate Middleton, una chica que le encaja perfecto.
De su misma edad, perfil no demasiado high class, con padres fabricantes
de accesorios para fiestas infantiles y linda -pero no fatal-, lo conoció a
William en la universidad y, no mucho después, se fueron a esquiar a Suiza. La
historia va a en serio, y William -a pesar de que no planea casarse en el
próximo lustro-, ya está pensando en regalarle a Kate su propio guardaespaldas.
Para la chica, todos los pulgares de la casa real de Windsor están más
que arriba.

Ahora, ¿cómo viene el futuro tras la graduación? Bueno, si sos el príncipe de
Inglaterra, opciones sobran. Este verano boreal, tiene la agenda completa: unas
semanas entrenando como yuppie en el bravo mundo mercantil de la city
londinense; luego como asistente de un equipo de rescate de alta montaña y, para
finalizar, al campo para un aprendizaje sobre el manejo de tierras. Cosas que
William encuentra muy instructivas. Pero más instructivo todavía será en pocos
meses su primer compromiso real en solitario: un viaje a Nueva Zelanda para
conmemorar el fin de la Segunda Guerra Mundial. Digamos, una pasantía en
esa de ser rey.

EL CADETE. En sus días en Eton, con sus boletines no muy
brillantes, más algunos horrores de ortografía -y un poquito de marihuana para
condimentar, tras algunas excursiones a bares varios-, Harry, como su hermano,
se inclinó un poquito hacia el arte: se le dio por pintar. Mal no le salía.
Visiones africanas, formas tribales, salvajes. Además -cómo olvidarlo-, en enero
de este año se lo vio con brazalete nazi en una fiesta. Pero bueno, no está bien
visto que el tercero en línea al trono falle en los exámenes, pinte como buen
bohemio, salga de bares, "imite" a Bob Marley o haga chistes bastante
crueles con símbolos de una era de sangre. Entonces, en la primera semana de
mayo de este año, papá Carlos lo acompañó a las puertas de Sandhurst -la
academia militar británica en donde la elite empuña el rifle-, junto a otros 270
cadetes, para dieciséis horas diarias de venia, estudio y ¡carrera march…!
Dijo el mayor general Andrew Ritchie, regente de la institución: "Es un joven
físicamente apto y está plenamente convencido de que quiere ser oficial del
ejército
". Por cierto, de Sandhurst salieron hombres como Winston
Churchill. Es garantía.

Y este 21 de junio le tocó desfilar: su primera vez con ropas de gala, todo
planchadito, duro de almidón y las botas bien lustradas, junto a otros 755
aspirantes a oficiales en Camberley, Surrey. Uno más, Harry, aunque su
saco era otra cosa: llevaba medalla. Otros pocos cadetes lucían las suyas, por
haber servido en el fuego de Irlanda del Norte y otros destinos. El,
simplemente, lo hacía por ser un royal. Estuvo, al contrario de su
hermano en su graduación, bastante solo: no fue su abuela la Reina -por el mismo
tremendo resfrío a pesar del cual asistió a la graduación de William-, ni su
papá o su nueva esposa -compromisos oficiales en Escocia-. Lo alentó desde las
tribunas el jefe de Defensa del Estado británico, el general Michael
Walker, mientras marchaba a paso firme. Luego, el general leyó unas palabras de
la mismísima Reina, dirigidas a todos los cadetes: "Ustedes tendrán el
privilegio de convertirse en hombres de mando
". Lo que está por verse es
cómo le cae a Harry semejante sentencia…

21 de agosto: William se gradúa en la universidad de <i>Saint Andrew’s</i>,<br />
Escocia, como maestro de las artes.<br />

21 de agosto: William se gradúa en la universidad de Saint Andrew’s,
Escocia, como maestro de las artes.

23 de agosto: Harry, luego de tres duros meses en la academia militar de 
<i>Sandhurst</i>, estrena sus galas de cadete.<br />

23 de agosto: Harry, luego de tres duros meses en la academia militar de
Sandhurst, estrena sus galas de cadete.

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