El amor es más fuerte que los rumores – GENTE Online
 

El amor es más fuerte que los rumores

"Mirá, yo puedo llegar a salir a tomar algo, pero ante todo soy una persona correcta. Esa chica es la novia de un amigo, es gente humilde. ¿Sabés lo que pienso? Que esto es algo armado. ¿La verdad? No tenía ni idea de que existían estos manejos... Y todo eso que dijeron de que Susana me había echado, no tiene nada que ver. Susana es un jet y no se enroscó en nada".

Todo esto les decía el empresario uruguayo Jorge Rama -ya novio oficializado de Susana Giménez- a unos amigos. Y la chica en cuestión no es otra que Ana Karina, la aparecida en escena a partir de la nota de tapa de la revista Paparazzi de la semana pasada. Después, los rumores. Pero lejos de la separación, una realidad: Susana y Jorge otra vez juntos durante todo el fin de semana. Como para hacer verdad eso que hace unos días la diva le confesaba a GENTE en exclusiva: "Yo trabajo toda la semana acá; Jorge tiene sus cosas allá, en Montevideo. Y los fines de semana los gozamos juntos. Me gusta esa fórmula".

VIERNES. Y la fórmula se repitió. El viernes pasado, a pesar del mal tiempo y las demoras aéreas, Rama llegó a Buenos Aires vía Pluna, a las 20 horas. Poniéndole el pecho a la munición gruesa descargada días atrás, tomó un remise y se dirigió a los estudios de Martínez, donde Susana lo esperaba para pasar un weekend apasionado. Sólo equipado con una pequeña valija, ingresó a la sede de Telefe para presenciar los últimos bloques del programa.

El romance continúa, y para demostrar que nada ni nadie podrá contra ellos, salieron juntos de los estudios donde cada día se realiza Susana Giménez. Con Jazmín casi de copiloto, partieron con destino a Barrio Parque, pero sólo para que el perro -de la mano de Rama- hiciera un paseíto. De allí, a bordo del Mercedes plateado, enfilaron hacia el restó La Bourgogne, uno de los preferidos de la diva. Allí entregó su tapado amarillo violento y buscó la protección de las mesas más discretas para una cena romántica; todo a la luz de las velas y regado con vino tinto. La velada duró hasta las cuatro de la madrugada, para terminar luego en la casa de Susana.

SABADO. Recién a las 13.20 la pareja dio señales de movimiento. El servicio doméstico tenía el día libre; la mansión había quedado sólo para la pareja. Silencio en las habitaciones de la casa de Dardo Rocha, roto solamente por las risas de Susana y nada más. Tranquilidad para disfrutar del amor. Al rato llegó una asistente. Sacó a la vereda a Jazmín, quien dio una vueltita para estirar las patas, lo volvió a depositar en su cucha, cerró la puerta y se retiró. Otra vez la ansiada soledad. Y algún que otro antojo. Pero de salir, ni hablar. Y gracias a las delicias del desarrollo y el progreso, el servicio a domicilio salva a los hedonistas. Susana levantó el teléfono y llamó a la confitería Dos Escudos. A las 15.30, solícito, llegó el delivery
boy
con medio kilo de masas finas y medio kilo de masas secas, para saciar tanta ansiedad. La puerta se abrió y salió Jorge Rama con pelo mojado, jean y remera blanca, para recibir el paquete y pagar. Sonrisa, rostro distendido. Y otra vez a la protección de las paredes de la casa de Palermo Chico.

Se hacen las siete de la tarde y un auto para en la puerta. De ahí bajan su amiga incondicional Teté Coustarot, y el amigo de ambas, el productor residente en Estados Unidos, Dani Mañas. La reunión duró alrededor de una hora, con té, café y las bienvenidas masas compradas horas antes. Susana sale a despedir a sus amigos -luce rigurosos anteojos oscuros- y la puerta, otra vez, separa a la pareja romántica del mundanal ruido. Hasta el día siguiente…

DOMINGO. El frío azotó otra vez a la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, la casa de dos plantas de Susana Giménez no lo sintió. La pareja amaneció a la una de la tarde y la única decisión tomada fue descansar y disfrutar puertas adentro. Sólo alguna que otra señora vestida de gimnasia haciendo alarde de una jornada deportiva, o las familias en vacaciones, tomándose fotos con la casa de la diva de fondo, quebraron la calma dominical.

Todo hasta las 19.45, momento en el que el portón del garaje se abrió poco a poco y la trompa del Mercedes
-esta vez el azul marino, conducido por Marcelo, su chofer- apareció desafiante. La pareja iba acompañada por su productora periodística, Inés Hernández, y Celia Sofovich, amiga de la diva. Se sabe: si un género teatral engancha a Susana, ése es la comedia musical. Y ahí iban, al teatro Lola Membrives, en plena calle Corrientes, para ver la obra Los productores, la obra protagonizada por Guillermo Francella y Enrique Pinti. La serenidad cambió por la enorme presencia de cámaras de televisión y reporteros gráficos, apostados a la espera de la estrella más importante del país. Y ella salió, luego de disfrutar de la obra, rodeada de gente de seguridad y fanáticos. Y ése fue el lugar que Susana Giménez eligió para dejar bien claro que su noviazgo no se vio alterado por la tapa de una revista: allí estaba, delante de todos, junto a Jorge
Rama. Luego de sus palabras, la diva y los suyos volaron hacia Puerto Madero. Entregaron el auto en el estacionamiento del Faena + Universe Hotel y se dirigieron al Mercado, uno de los restaurantes del lugar. A cenar, y otra vez a Barrio Parque.

Así iba a terminar otro fin de semana apasionado. Como para desmentir rumores… La historia (de amor) continúa.

El viernes a la medianoche, Susana y Jorge Rama comieron juntos en <i>La Bourgogne</i>, el restó del hotel Alvear.</p>
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El viernes a la medianoche, Susana y Jorge Rama comieron juntos en La Bourgogne, el restó del hotel Alvear.

Recién salieron el domingo. Fueron al teatro Lola Membrives para ver <i>Los productores</i>, la obra protagonizada por Guillermo Francella y Enrique Pinti.</p>
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Recién salieron el domingo. Fueron al teatro Lola Membrives para ver Los productores, la obra protagonizada por Guillermo Francella y Enrique Pinti.

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