«Diana, nunca podrás imaginar cuánto te he amado» – GENTE Online
 

"Diana, nunca podrás imaginar cuánto te he amado"

Sábado 29 de julio. Año 2000. Departamento de René Favaloro (calle Dardo
Rocha, Palermo Chico). El se despierta (como casi siempre) de madrugada. Diana
Truden, a las nueve y media. Desayunan juntos y hablan de su casamiento,
planeado para el agosto que empieza a asomar. Durante el almuerzo, él le dice:
"Me voy a La Plata". Pero vuelve a su departamento, escribe unas cartas, y
frente al espejo del baño se mata de un tiro en el corazón.

Esas cartas están en la caja fuerte del Juzgado de Instrucción 41 (juez Daniel
Turano, secretaría 112, de Cristian Mangone) como piezas de la causa 784747
caratulada René Favaloro, suicidio. Una de ellas dice: "Diana: ha llegado el
momento de la gran decisión… Tú no eres culpable de nada… Mis proyectos se han
hecho pedazos. No puedo cambiar los principios que siempre me acompañaron. Creo
que la Fundación se derrumba. No podría aguantar como testigo lo que construí,
con tanta fuerza, ahora su destrucción.
(Nota: según los psicólogos, la
imperfecta sintaxis es propia de un hombre desesperado). Estoy cansado de luchar
y luchar. Remando contra la corriente en un país que está corrompido hasta el
tuétano. Tú eres testigo de mi sufrimiento diario. Te agradezco todo lo que me
has brindado. Particularmente en este último año. Nunca podrás imaginar cuánto
te he amado. Nunca tuve nada igual. No se puede comparar con nada semejante de
mi pasado. Tú has sido mi grande y verdadero amor. Siempre me he sentido un poco
culpable. Nunca debí permitir que nuestro amor llegara tan lejos. Cuarenta y
seis años es una gran diferencia
(Nota: Favaloro,77, y Diana, 31). Y no te pude
brindar hijos. Rezá un poco por mí. Sé que te recuperarás porque eres fuerte. El
tiempo lo arregla todo. Sé que sufrirás un poco al principio, pero tú también me
amaste… Espero que encuentres el hombre que hagas feliz. Dios así lo querrá. No
sufras, por favor, no sufras mucho. Tienes muchos desafíos por delante. El más
importante es escribir, escribir y escribir. Tienes grandes condiciones para
hacerlo. Te he amado con locura. Estaré pensando en ti, solamente en ti, hasta
el último segundo. Un abrazo grande, muchos besos, René".

DIANA DECLARA. Síntesis del testimonio de Diana Truden ante el juez
Daniel Turano: "Trabajaba con Favaloro desde hacía seis años. Llegué a la
Fundación a través de una agencia de empleos. En enero del 98, cuando murió
María Antonia Delgado, su esposa, estuvo muy deprimido. Como yo cursaba
Traductorado de Inglés en el Lenguas Vivas, me quedaba estudiando en la oficina
hasta las nueve de la noche, y charlaba con él. En una de esas charlas, me dijo:
'Me siento atraído por vos…'".

EL GRAN PASO. El domingo 7 de marzo del 99, al mediodía, Favaloro invitó a Diana
a su casa de Palermo Chico (Dardo Rocha 2965) y le confesó que estaba enamorado
de ella. Empezaron a ser pareja, pero no lo revelaron: incluso ni siquiera
salían juntos de la Fundación para no despertar sospechas. "Hasta que un mes
antes de su muerte
-sigue declarando Diana ante el juez- decidimos no ocultarnos
más. El 28 de julio salimos del trabajo a las seis de la tarde, hicimos las
compras en una quesería que está en la esquina de la Fundación
(Nota: Míster
Queso, Entre Ríos y Venezuela), fuimos a su casa, y me quedé a dormir. El 29 nos
levantamos normalmente, y al mediodía fui a mi casa para traer ropa en una
valija porque nos íbamos a casar. Favaloro pensaba visitar a su sobrino Coco en
La Plata. Cuando volví, me extrañó que estuviera su auto, pero pensé que había
llegado temprano… En enero del 2000, cuando volví de un viaje por Africa, me
dijo:
'Me voy a suicidar. No puedo vivir sin esta relación, pero tampoco te
puedo sacrificar'. Se refería a la diferencia de edad: un tema que siempre
mencionaba. Hablamos y decidimos seguir, pero le pedí que no volviera a hablar
de suicidio, y me prometió que no volvería a hablar ni a pensar en eso. Estaba
muy deprimido por la situación de la Fundación, que, según él, no tenía arreglo.
Los dos últimos balances habían sido negativos, y el 28 de julio se le murió un
paciente que operó ese mismo día… Ibamos a escribir nuestras participaciones de
casamiento en la computadora".

"MUY ENAMORADOS". Siempre según su declaración ante el juez, Diana recordó que
"ese 29 de julio, su estado de ánimo no era muy bueno. Yo sabía que venían
tiempos muy duros, porque el 28 de julio él me mostró una lista del personal de
la Fundación que sería echado: la mayoría, amigos entrañables que empezaron con
él. Y porque ciertos informes señalaban la posibilidad de un cierre inmediato.
En mi casa (calle Misiones al 300) esperé a mi hermano Pedro, cargamos dos
valijas y la computadora, y a las cinco menos cuarto de la tarde llegamos a la
casa de René. Las llaves estaban puestas por dentro. Lo llamé dos veces por mi
celular, pero respondió el contestador automático. Toqué el timbre muchas veces.
Por fin, Pedro pudo empujar la llave, y entramos. René estaba muerto… Nuestra
relación era excepcional: estábamos sumamente enamorados, y compartíamos todo".

EL ARMA. Según declaró, Diana Truden no sabía que Favaloro tenía un arma. Pero
algunas investigaciones periodísticas aseguran que en febrero, cinco meses antes
del suicidio, pidió, por carta, permiso para portarlas, a raíz de sus continuos
viajes a La Plata y alrededores: lugares que consideraba muy peligrosos.
¿Casualidad o premeditación? Porque, según Diana Truden, la confesión de "Me voy
a suicidar
" data de enero: un mes antes de pedir ese permiso…

No mucho después de la muerte de Favaloro, Diana Truden (patrocinada por los
abogados Guillermo Villevano y Roberto Lorenzetti), pidió "…retirar algunos
efectos del departamento: una batidora, 850 pesos, regalos, ropa, mi libreta de
estudiante del Traductorado de Inglés, la PC, una cámara de fotos, una lapicera
Montblanc con las iniciales RF, los manuscritos de un libro en que ambos
estábamos trabajando (ya aceptada su impresión y casi terminado), y dos alianzas
de oro guardadas en una caja roja que estaba en un cajón de la mesita de luz".


¿EMBARAZADA?.
Ante un pedido de los sobrinos de Favaloro de material ADN del
muerto, el juez contestó: "No se me escapa que ya se desliza en el mundo de los
trascendidos televisivos, revisteriles y gacetillas de menor monto (donde los
argentinos nunca andamos demasiado pobres) la posible existencia de embarazo, y
no hace falta dar un brinco imaginativo para avizorar las consecuencias si
carecemos de un material biológico adecuado y suficiente
" (7 de agosto de 2000).

En todo caso -y aventada la versión del embarazo-, pesa más el último tramo de
la declaración de Diana Truden: "Yo sabía que René le había mandado cartas a
varios funcionarios, y me mostró la que le escribió al presidente Fernando de la
Rúa el 25 de julio, cuatro días antes de su muerte. A raíz de esa carta le
pregunté:
'¿Querés suspender el casamiento?'. Pero me dijo que no. Estaba muy
deprimido. Desesperado, porque las cuentas de la Fundación no le cerraban por
ningún lado, y nadie lo ayudaba. No podía dormir…
".

René Favaloro y Diana Truden se amaron profundamente. Les encantaba pasear por la estancia La Antonia, en Magdalena, propiedad del célebre cardiocirujano. Allí fue tomada esta foto en el 2000, cuando ya habían hecho planes de casamiento, después de un año de noviazgo.

René Favaloro y Diana Truden se amaron profundamente. Les encantaba pasear por la estancia La Antonia, en Magdalena, propiedad del célebre cardiocirujano. Allí fue tomada esta foto en el 2000, cuando ya habían hecho planes de casamiento, después de un año de noviazgo.

René Favaloro sonriente y optimista, en el reino que construyó a lo largo de una vida: la Fundación que lleva su nombre.

René Favaloro sonriente y optimista, en el reino que construyó a lo largo de una vida: la Fundación que lleva su nombre.

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