Devaluados y en peligro de quedarse sin techo – GENTE Online
 

Devaluados y en peligro de quedarse sin techo

Cuando llegó a su casa a la una de la mañana, Damián, su hijo de siete años, estaba esperándolo, despierto.

-¿Qué hacés levantado a estas horas?
-le preguntó su padre.
-Quería hablar con vos, de hombre a hombre: Esta casa es de todos y todos tenemos que ayudar para que no nos la saquen. Tomá, esto es para que pagues el
crédito
.

Todavía hoy, cuando recuerda la manito estirada con las dos monedas de un peso, Rubén Feliziani tuvo que cerrar los ojos para detener las lágrimas. Dice que hizo todo lo posible para mantener a sus cinco hijos alejados del drama que vive, pero le fue imposible. "Cuando notan que mamá y papá no sonríen desde hace días, sospechan que algo malo pasa. Y ahora, hasta la nena de cinco ya sabe que podemos perder la casa".

Los Feliziani no son las únicas víctimas de la devaluación. Suman tres millones las familias argentinas que tomaron créditos hipotecarios en dólares y hoy corren el riesgo de perder su vivienda. Muchos de ellos quedaron fuera de la pesificación y, aunque quieran, no tienen manera de pagar las deudas que contrajeron cuando la convertibilidad había llegado -supuestamente- para quedarse. "Hemos hablado con jueces y legisladores, para que se tome una solución inmediata a este problema, y también presentamos un recurso de amparo -asegura Sandra González, presidenta de ADECUA, la Asociación de Defensa de los Consumidores y Usuarios de la Argentina-.
El Gobierno ya nos reconoció que no tuvo en cuenta que era tanta la gente que quedaría afectada por la devaluación del peso".

El índice de reclamos del último mes y medio sólo puede compararse al de todo 2001. Porque entre enero y noviembre del año pasado, ADECUA recibió 9.500 denuncias. Y entre el 1º de diciembre y el 15 de enero de 2002, tuvieron que atender 10.000 reclamos.


"CON LA ILUSION NO SE JUEGA".
Desde la mañana en que se disparó el dólar, Rubén Feliziani gasta su tiempo en golpear puertas para pedir ayuda: "Fui al banco a negociar el pago, pero la única solución que me dieron fue que me bajarían la tasa de interés y me alargarían los plazos". Feliziani tiene 40 años y es visitador médico. En agosto de 2000 pidió un crédito hipotecario de 115.000 dólares para comprar la casa que alquilaba. Hoy debe 106 mil, y quedó fuera de la pesificación. "Cuando escuché que sólo se pesificaban los créditos de hasta cien mil dólares, me
pregunté
: '¿El Gobierno pensará que somos millonarios'? Las únicas prioridades que teníamos en casa eran comer y pagar la hipoteca. Si mal no recuerdo, fueron los políticos los que nos vendieron la ilusión de la casa propia, los que hablaron de apostar al uno al uno. A ellos les diría que con la ilusión de la gente no se juega y que ahora vengan a casa y les expliquen a mis cinco hijos por qué se tienen que ir de ella".

El jueves 17, cientos de familias salieron a las calles para pedir que se pesifiquen, en uno a uno, sus créditos en dólares. Ellos, a punto de perder sus hogares, marcharon pacíficamente hasta la Rosada con las llaves de sus casas en alto.

El jueves 17, cientos de familias salieron a las calles para pedir que se pesifiquen, en uno a uno, sus créditos en dólares. Ellos, a punto de perder sus hogares, marcharon pacíficamente hasta la Rosada con las llaves de sus casas en alto.

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"Cuando notan que mama y papa no sonrien desde hace dias, sospechan que algo malo pasa. Y ahora, hasta la nena de cinco ya sabe que podemos perder la casa" .

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