Detrás de los piquetes, este sucio negocio – GENTE Online
 

Detrás de los piquetes, este sucio negocio

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Acusaciones. "Alderete y D´Elía los obligan a ir a reuniones los sábados de 9 a 13, firmar asistencia, y en ese caso les otorgan cinco puntos. Si no tienen puntos, los dan de baja en los planes Trabajar".

Contra Alderete y Petrona: "Un ciudadano denuncia que lo echaron por no ir a los piquetes".
Contra Raúl Castels: "Teníamos que ir a los cortes de rutas y reclamar planes de empleo para personas que no conocíamos, pagarnos los micros y la comida,
mendigar en los supermercados y tomar municipalidades. Como nos negamos, el señor Castels nos informó que no podíamos recibir ningún plan de empleo". Contra la Corriente Clasista y Combativa: "Saca de los planes Trabajar a los que no van a las movilizaciones y los
piquete
s". 
(Extracto del informe de situación de la Dirección de Seguimiento Técnico y Fiscalización de la Subsecretaría de
Empleo
. Organismos suspendidos: 1.317. Organismos sancionados: 471)

Muchos (sobre todo los jefes piqueteros) están convencidos de que la única respuesta contra esa violenta forma de lucha sería una dura e indiscriminada
represión
. Sin embargo, la ministro de Trabajo, Patricia Bullrich, les dijo a sus colaboradores: "Los piqueteros están esperando que el Gobierno ordene una represión que
les blanquee cualquier desmán posterior. Pero no voy a darles el gusto. Les voy a mandar un ejército, sí: ¡Pero de inspectores! Para que la gente misma denuncie si los jefes piqueteros la ayudan… o la usan
". 

Dicho y hecho: primero se habilitó la línea de denuncias (0800-666.4100); esas denuncias empezaron a acumularse y -para sorpresa de los funcionarios- fueron mucho más graves y demostraron
manejos más turbios de lo que cualquier imaginación hubiera urdido.


UN ATAQUE FRONTAL.
La encargada de dirigir el contraataque a las finanzas de los capos piqueteros es Silvia La Ruffa, directora nacional de la Inspección Federal del Trabajo. Desde su despacho en el quinto piso del Ministerio de Trabajo, le dijo a
GENTE

. "Sólo tomamos en cuenta las denuncias con nombre y apellido. No las anónimas".
. "En La Matanza no pudimos hacer las inspecciones porque la sede a inspeccionar estaba muy cerca de un corte de ruta, había mucha más gente de la que figuraba en los registros, y no se cumplían las mínimas condiciones de seguridad para los inspectores".
. "En los lugares en los que se denunció el 100 por ciento de ausentismo, los vecinos nos dijeron: 'Aquí nunca funcionó nada'. Es decir, una gravísima irregularidad…".

Pero no es todo, ni lo más grave. Según la investigación del Ministerio de Trabajo, la única manera de tomar al toro por las astas es determinar si el plan Trabajar en cuestión existe o no existe. Tarea de apariencia simple pero de no tan simple concreción, ya que a veces las direcciones no eran correctas o estaban diluidas bajo el rubro "Se mudaron".


LA DICTADURA DEL PUNTAJE.
De todos modos, ya no cabe duda alguna: para la adjudicación de los planes Trabajar hay un sistema de puntajes tan arbitrario como
severo
, según esta nomenclatura: 
l Se toma lista en las reuniones, que suceden los sábados de 9 a 13. Asistencia: 10 puntos para cada interesado presente. 

. Asistencia a asambleas: 20 puntos.
. Asistencia a movilizaciones: 30 puntos. 
. Participación activa en cortes de ruta: 50 puntos. 

Los cabecillas les exigen entre 500 y 1.000 puntos a los desocupados o subocupados que bregan por un plan Trabajar. Pero, además, sin la mínima tolerancia: "Si bajamos de los 500 puntos, aunque sea por causa justificada, quedamos fuera de carrera", les oyó decir
GENTE a varios que sufrieron el castigo. Por supuesto, los inspectores y supervisores del
Ministerio de Trabajo no las tienen todas consigo: "A veces pensamos que deberíamos ir con chalecos antibalas", bromean. Pero el trasfondo del comentario está más lejos de la broma que del temor… "Por fortuna, recibimos apoyo y ayuda real de la mayoría de los vecinos que, por no ser punteros de piquete o no reunir el puntaje, quedaron fuera del plato", revelan. 


LA "SOLIDARIDAD" PIQUETERA.
Otra de las verdades surgidas de la investigación es la existencia de aportes "voluntarios" (con triple comilla…) que los capos piqueteros les exigen a sus subordinados para "engrosar el fondo solidario" (argumento en el que muy pocos creen): de esos magros bolsillos, los que todavía mantienen la esperanza de aferrar un plan deben oblar 20 y hasta 30 pesos. 

No hace mucho, gente del Perro Santillán llamó a la filial Jujuy del ministerio y preguntó: "¿Es cierto que vienen inspectores?". La respuesta fue sí. Con todo, no se opusieron ni trataron de disfrazar la realidad. Según una fuente oficial, "porque los inspectores son también trabajadores estatales que se bancaron el recorte del 13 por ciento, y los jefes piqueteros los respetaron. Sólo los activistas muy radicalizados armaron uno que otro disturbio, pero las cosas no llegaron a mayores"

La directora La Ruffa le dijo también a GENTE: "Un joven de Lomas de hizo una denuncia anónima. Le prometimos reserva y anonimato (en realidad, tenemos una comisión especial que se ocupa de estos casos). Allí fueron los inspectores. En el lugar de la denuncia, las mujeres hacen ropa y los hombres, carpintería. La apariencia es normal. Casi un modelo. Sin embargo…". La investigación del Ministerio de Trabajo comprobó que allí, en ese proyecto de apariencia transparente, también pesan fuertes presiones de los punteros piqueteros. Presiones que tienen, en su otra punta, amenazas concretas: "Si no van a las asambleas, olvidénse del plan Trabajar…" Una amenaza que, frente al 16 por ciento de desocupación y a las casi cuatro millones de almas que viven por debajo de la línea de pobreza, "suena criminal", como dijo un funcionario de Trabajo en charla
off the record con GENTE.


UN DIAGNOSTICO DRAMATICO.
El economista Horacio Rodríguez Larreta (h), presidente de la fundación de investigaciones sociales Sophia, le dijo a
GENTE: "Las denuncias sobre el uso indebido del plan Trabajar son una demostración más de una situación insostenible: la Argentina no tiene una política social integral con prioridades claras que llegue a todos los necesitados. La prueba es que hay más de… ¡cincuenta programas sociales! en el Gobierno, administrados por cinco ministerios diferentes. Esta dispersión de esfuerzos genera enormes estructuras burocráticas, y como contrapartida, sólo logra que muy poca gente reciba beneficios. 
Hay más de seiscientas mil familias indigentes que no tienen siquiera para comer. La mitad de los menores de 14 años son pobres, y por lo tanto corren el riesgo de no tener atención y nutrición mínimos. Parece que lo único importante en el país gira alrededor de la situación económica. Sin embargo, la situación desesperante de millones de argentinos hace pensar que una política social con centros de cuidado infantil que se ocupen de la de su salud, nutrición y educación de los más chicos es, por lo menos, tan urgente como lo económico
".


¿QUE ES UN PLAN TRABAJAR?
La pregunta del subtítulo parece, luego de todo lo dicho, una obviedad o una broma. Sin embargo, urge recordarlo con las palabras oficiales: "Es el beneficio que recibe una persona mayor de 18 años, desocupada, preferentemente jefe o jefa de hogar, de entre
120 y 160 pesos, y que no reciba ningún otro beneficio del Estado ni cobre seguro de desempleo
" Dato fundamental: el Ministerio de Trabajo hace visitas periódicas para: 1) comprobar que el proyecto se haya puesto en marcha; 2) una visita intermedia para comprobar si se cumplen los plazos establecidos, y 3) una visita final para ver si la obra o las obras están terminadas, ya se trate de un comedor infantil o de un guardarropas comunitario para arreglos y planchado de prendas.

Bellas. Casi dulces palabras. Planes bien (y noblemente) pensados. Destinatarios justos (los más desdichados de la crisis). Ejecutores transparentes. Un Disneyworld capaz de mitigar, aunque sea en parte, la desocupación, de capear el hambre y -sobre todo- de recuperar la dignidad del hombre y de la mujer que, sin trabajo, se siente un lastre. Bellas y casi dulces palabras que, al ser pensadas en los escritorios del poder, no tuvieron en cuenta el
Factor X: los punteros, los jefes piqueteros corruptos, los extorsionadores, los violentos, los egoísmos corporativos, la prepotencia, la
corrupción
, el vil partido que siempre es posible sacar de la miseria y de la desesperación. En este caso, no ejercidos por "patrones insensibles" (frase predilecta de los demagogos), sino por los iguales de los que nada tienen. Por ahora, la batalla entre las intenciones oficiales y la mano negra que respira en los piquetes, está entablada. Si gana la última, el país y sus mayorías
habrán perdido mucho más que una batalla. Mucho más. 

por: Alfredo Serra y Alejandro Sangenis (asangenis@atlantida.com.ar)
fotos: Leandro Montini y Gentileza Diario Popular

Uno de los tantos piquetes producidos durante la primera semana de agosto.

Uno de los tantos piquetes producidos durante la primera semana de agosto.

Alderete y D´Elía: los dirigentes piqueteros sobre los que llueven la mayoría de las acusaciones. Detrás, la ministra Patricia Bullrich. No hay acuerdo entre ellos.

Alderete y D´Elía: los dirigentes piqueteros sobre los que llueven la mayoría de las acusaciones. Detrás, la ministra Patricia Bullrich. No hay acuerdo entre ellos.

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