«Después de una desgracia como esta, tenés miedo de todo» – GENTE Online
 

"Después de una desgracia como esta, tenés miedo de todo"

Son las 16:48 del sábado y Marcelo Tinelli se pide un licuado de naranja y durazno en Rex, de La Barra. Son las 16:48 del sábado y Marcelo Tinelli luce el cabello despeinado y la barba de media
semana. Son las 16:48 del sábado y Marcelo Tinelli sonríe poco; a lo sumo muestra apenas un jirón de su distintiva dentadura. Son las 16:48, y 49 ya, del sábado y Marcelo Tinelli aún no volvió a bajar a la playa que está frente a su chacra marítima camino a José Ignacio.

-Verdad -confía-. Después de lo del miércoles, no tuve ganas de volver. Ni siquiera de sentarme en el médano a bajar las revoluciones. Hoy hablamos en casa y decidimos que, a pesar del dolor, debíamos seguir adelante. Pronto le voy a pedir a la flaca que me acompañe. Y bajaremos de una vez a la arena.

"Lo del miércoles", vale aclararlo aunque haya sido el tema de la semana, fue la dolorosa muerte de Gabriel Defelice frente a la chacra marítima del conductor, luego de que el fotógrafo de la revista Pronto se tirara al mar para auxiliar a Clara Espinal, de 13 años y amiga de siempre de Micaela, la hija mayor de Marcelo. "Días antes, el 28 de diciembre, me había encontrado con
Gabriel
-recuerda Tinelli-. Yo iba trotando cuando, muy educado, preguntó si podía tomar unas imágenes. 'Dale tranquilo',
le dije. Agradeció y nos saludamos. El 1º de enero, como a las cinco, mientras mateaba con Paula y mis cuñados en La Boyita, decidí darme una vuelta por la playa. De repente, surgió Mica a los gritos, pidiendo ayuda porque a Clarita una ola la había arrastrado. Aceleré el cuatriciclo y me topé con Nicolás
Bovi
o (reportero gráfico de la revista Caras). Nos tiramos al agua y la sacamos. '¡Falta el señor que me ayudó!', repetía Clara. El señor era Defelice. Jamás olvidaremos el año nuevo 2003. Espero que lo superemos. Esa noche nadie hablaba ni se iba a la cama. Yo no podía dormir. Escuchaba el mar e imaginaba que Gabriel salía caminando. El jueves quería cargar la camioneta e irme a mi campo en Esquel".


-¿Sentía culpa por no haber arrancado un minuto antes o impotencia por no haberlo visto para ayudarlo?

-Culpa, no. Iba a bajar alrededor de las seisy bajé a las cinco. Les había pedido a las chicas que no se metieran, por la sudestada. Impotencia, quizá. Lo busqué a lo loco. Desde el agua y recorriendo la playa mil metros a la redonda. Hasta me encontré con unas nenas que iban a meterse y las previne para que no entraran. De haberlo descubierto, me mandaba, sin medir riesgos. ¿Sabés por qué? Primero, por instinto. El pibe no dudó en ayudar a Clarita, como nadie duda en situaciones similares. Al entrar perdí una zapatilla y una vincha, ni sé si me saqué la remera, me pegó una ola en la cabeza, tragué agua. Te lanzás y punto. Y aparte, porque si Defelice se jugó por Clara, yo me iba a jugar por él. Aunque le guarde un miedo grande al mar. Si yo no participo en triatlones para no tener que nadar... Por lo que hizo, lo siento como de mi familia. De allí que lloré en el velatorio y me puse a disposición de los suyos.

por Leonardo Ibáñez
fotos: Leandro Montini, Alejandro Carra y gentileza revista Pronto

Lamentablemente, los accidentes no avisan. Recién estamos saliendo del shock", dijo Marcelo. "Ayer decidimos que, a pesar del dolor, debíamos seguir adelante", reiteró.">

"Lamentablemente, los accidentes no avisan. Recién estamos saliendo del shock", dijo Marcelo. "Ayer decidimos que, a pesar del dolor, debíamos seguir adelante", reiteró.

Emocionado frente al féretro, el animador fue hasta Abbate y Cía, en Maldonado, donde velaron el cuerpo. 7. El adiós a Defelice en el cementerio de la Chacarita.

Emocionado frente al féretro, el animador fue hasta Abbate y Cía, en Maldonado, donde velaron el cuerpo. 7. El adiós a Defelice en el cementerio de la Chacarita.

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