Desde el fin del mundo, estos alumnos hacen historia – GENTE Online
 

Desde el fin del mundo, estos alumnos hacen historia

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La voz chiquita de Lorena Martínez le habla al micrófono. "Desde hace casi un
siglo, en la aldea de Lago Escondido se comenta que en el Paso Garibaldi pasan
cosas extrañas…".
Sólo sus palabras dulces y el viento se escuchan en el patio
de la escuela rural Nº 6 de Lago Escondido, la más austral de la Argentina y del
mundo, a 70 kilómetros de Ushuaia. "El Paso es un camino muy peligroso, angosto
y desprotegido en la zona más alta de Tierra del Fuego. Muchas personas pasan
con temor, porque dicen que por allí anda rondando un espíritu inquieto. Muchas
personas han tenido accidentes, caen al precipicio u otras resultan gravemente
heridas. Dicen que es el cóndor Pata Grande. Pero… ¿quién es el cóndor Pata
Grande?…
", continúa, apurada por la emoción. Lorena, 11 años de pura inocencia,
escribió una bellísima leyenda, El cóndor Pata Grande, que quizá -veremos- se
repita por todas las radios del país.

Lorena imprime énfasis a sus palabras cuando corresponde, y sabe de lo que
habla. Es una de los doscientos habitantes de este paraje lejano y bendito de
nuestra Patagonia, tan mágico como las montañas, las lengas y los coihues que se
yerguen alrededor, y el agua verde y mansa del lago. Tan solitario como la falta
de siquiera un teléfono -se comunican con celulares… cuando hay señal-, la
carencia de un médico -los visita uno cada dos meses- o una escuela secundaria,
que requeriría de solo tres profesores y evitaría un éxodo a Ushuaia o Tolhuin.
Un paraíso que sobrevive gracias al aserradero que humea a trescientos metros,
fuente casi exclusiva de trabajo en la zona. Pero ahí está esta niña, orgullosa
con su pequeña obra, sus 23 líneas donde narra los peligros de la ruta que
comunica su lugar en el mundo con la capital de Tierra del Fuego, que produce
muchos accidentes por año, contándosela en vivo y en directo a cincuenta adultos
-entre quienes está el ministro de Educación, Daniel Filmus- y a veinte chicos
como ella de tres de las cuatro escuelas rurales de su provincia, cuya matrícula
escolar crece a un ritmo del diez por ciento anual.
Y, decíamos, quizá su voz se escuche en todo el país, porque su relato es parte
del programa Momento de Radio, creado por el Ministerio de Educación y
coordinado por la licenciada Roxana Morduchowicz, que premiará la narración de
la leyenda o el personaje de una escuela rural de cada provincia (hay ocho mil
en todo el territorio nacional), transmitiéndolo en noviembre, en horarios
centrales y durante un mes, por todas las emisoras de la Argentina asociadas a
ARPA. Por el momento, las cuatro escuelas -y un centenar en todo el país-
recibieron un grabador, casetes y pilas, que donó la empresa Techint, para
registrar la voz de un alumno con la historia. El programa comenzó en la escuela
Vicente Gil, de Tupungato, en Mendoza, a principios de septiembre. Allí, la
abanderada, Melisa Ormeño, escribió sobre su abuelo Samuel, un bandido rural
que, dicen, asomaba por las noches con su caballo, reluciente por la plata que
lo adornaba, y a su paso se lo veía sin cabeza. Curiosamente, en Lago Escondido
se leyó la historia La leyenda del vasco sin cabeza, que urdió Miguel Angel
Navarro, de la escuela Pioneros Fueguinos Estancia Sara, quien no pudo estar
porque el director del establecimiento enfermó.

Sí estuvieron chicos de otras dos escuelas. En el patio, a cielo abierto, pasó
al frente Rocío Vargas, 8 años, de la escuela Nº 17 de San Sebastián -al norte
de la isla-, quien lee La Gaviota, la leyenda de una india que se convirtió en
un ave para ver a su amado. E Inés Mansilla, 11 años, chilena, de la Escuela Nº
37 de Cullen, la más próxima al Estrecho de Magallanes, que junto con Cecilia
González Durán, 12 años, también chilena, escribió Un hombre, una historia, una
escuela, en homenaje a Patricio O'Byrne, un pionero de la zona.

Detrás de Lorena -que nació en Misiones, cursa 6º año y es la abanderada de su
escuela- se levanta el cuidado edificio que la cobija, junto con 16 compañeros
(5 de jardín y 11 de EGB), todos los días bajo la tutela de la directora Andrea
Berenguer y la maestra de jardín Andrea Sberna. Tiene dos salas, una biblioteca,
la cocina, una galería que hace las veces de patio interno y una sala de
Educación Física. En invierno, cuando el frío aprieta, cuenta con una buena
calefacción. Y la luz es provista por un generador aportado por el aserradero.
Allí, para cerrar un acto espléndido, habló el ministro Filmus. Con pocas
palabras, resumió el sentir de quienes se acercaron hasta el lugar: "Estamos
aquí unos cincuenta adultos escuchando a los chicos. Es una metáfora de lo que
tiene que pasar en la Argentina. Si los escucháramos más, no habría hambre, ni
violencia ni tantos problemas".

¿Y el final de la historia de Lorena? Lo cuenta su autora: "Un buen día
primaveral, sucedió que unos niños pasaron de excursión con un gran micro… De
repente, miraron hacia la montaña y una figura los hizo asustar: '¡El cóndor
Pata Grande!', gritaron todos. El chofer aceleró su paso, los niños miraron para
atrás y descubrieron que la sombra era sólo una gran nube pasajera…
".

Y ella misma mira hacia lo lejos, adonde el Paso Garibaldi cae a plomo sobre el
lago Escondido, y sueña con el día que, quizás, todos escuchen su historia de
esta hermosa y olvidada -por eso, tan argentina- tierra donde vive.

Lorena Martínez (11),  alumna de la Escuela de Lago Escondido, lee su historia El cóndor Pata Grande.

Lorena Martínez (11), alumna de la Escuela de Lago Escondido, lee su historia El cóndor Pata Grande.

Filmus, con alumnos de la escuela de San Sebastián, de Tierra del Fuego, frente al lago Escondido.

Filmus, con alumnos de la escuela de San Sebastián, de Tierra del Fuego, frente al lago Escondido.

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