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“Cumplí uno de mis mayores deseos: festejar debutando como cantante”

“Cumplí uno de mis mayores deseos: festejar debutando como cantante”

Redacción Gente

Para qué les voy a mentir. La verdad es que deseo cantar como Mariah Carey”, se permitió soñar Rocío Guirao Díaz mientras festejaba su cumpleaños número 22 rodeada de más de 200 invitados que no paraban de aplaudirla. Podríamos decir que la modelo debutó como cantante en su propia fiesta, realizada en el salón Purple Lounge del Faena Hotel+Universe, interpretando cinco temas: Turn me on, de Norah Jones; Oh, darling y Yesterday, de los Beatles; All I wanna do, de Sheryl Crow, y Mercedes Benz, de Janis Joplin. Y, la verdad, sorprendió con su bella voz. Lógico, la favoreció que el público estuviera integrado por familiares y amigos que sólo le brindaron elogios. Pero, por sobre todo, demostró personalidad en el escenario. Los asistentes coincidieron: “Tiene un futuro enorme como cantante”. Muy cerca del escenario, controlando cada detalle, estaba su profesora de canto, Mónica Rodríguez, con quien Rocío estudia desde hace seis meses. Y reconocía: “Tiene el timbre de voz de Norah Jones”, explicaba cuando finalizó el minishow de Guirao Díaz, que estaba acompañada nada menos que por los músicos de la Escuela de Blues del Collegium Musicum.

Los 22 los cumplí el 27 de junio, pero decidí festejarlo el 13 de julio porque no quería que faltara nadie, ni que por culpa del Mundial alguien se perdiera mi primer recital. ¿No estuve bárbara?”, comentó Rocío cuando ingresó a la fiesta. Lucía impactante, con un vestido que ella misma diseñó junto a Natalia Antolín, del brazo de Carlos, su papá, y Laura, su mamá, que la sorprendieron de entrada con varios regalos. Entre otros tantos, un gran collage con fotos que abarcan desde su infancia hasta la actualidad. Ah, y un precioso relicario de oro que Carlos le había regalado a Laura cuando nació Rocío.
Todo fue muy coqueto y cuidado al mínimo detalle. Al ingresar al salón había 4 recepcionistas vestidos de legionarios romanos, que entregaban a los invitados pulseras de cuero grabadas con las iniciales RGD –Rocío Guirao Díaz–, y unas monedas para máquinas expendedoras de regalos que tenían premios de Garbarino y Figurella. Mientras tanto, los mozos servían bocaditos fríos de salmón ahumado y mascarpone sobre hojaldre, guacamole con tomate y chips de mandioca, gazpacho andaluz con croutons y hummus sobre batata crocante y tomatitos cherry. También había una barra de sushi repleta de exquisiteces.
Sus amigas de la Universidad de Belgrano –donde Rocío cursa segundo año de Psicología– le dieron la bienvenida y alabaron el vestido de alta costura que eligió para esa noche. Natalia Antolín supo definirlo perfectamente: “Lo confeccioné en gasa de seda natural en degradé de fucsia al naranja, con un escote bien profundo. La falda es doble y drapeada, con mucho volumen y movimiento. Además, lleva un corset color piel que la muestra aún más elegante, provocativa y sexy”. “¡Guauuu!”, gritaron sus amigos al escuchar a la diseñadora. Cuando Rocío se encontró con sus amigas Ufi y Florchi, las de toda la vida, comenzó la música. Y llegaron más bocaditos calientes, tarteletas de cebolla, tomillo y queso de cabra, crema de arveja y panceta con croutons de olivas negras, pinchos de lomo con chimichurri de hierbas frescas y polenta con ragout de cordero.

Todo muy top. Si hasta había 4 brujitas –en el buen sentido, claro– que tiraban cartas mayas, tarot o españolas a los invitados. Exactamente a las 22.45, Lisandro Carret –hijo del legendario Pato Carret–, conductor de la fiesta, eligió a 10 amigos de Rocío para que bailen música de los años 70 al ritmo de Village People. Y se hizo un divertido concurso que organizó la gente de Megaeventum. Luego vino el tiempo de servir el exquisito plato caliente: lomo de ternera con champiñones y polenta con fontina.

Después de la cena llegó el momento más entretenido, porque se parodió la entrega de los premios Oscar, comenzando con una proyección de videos que mostraban a Rocío actuando en una película en la Meca del cine y cumpliendo así otro de sus sueños. “No descarto trabajar en Hollywood. Me encantaría hacer televisión en Los Angeles como para empezar”, dijo, fantaseando con ser actriz. Recibieron premios las personas más reconocidas: Natalia Antolín por el mejor vestuario innovador, Tomás Darcyl –manager de la top y CEO de Multitalent Agency– por ser el mejor coach, y sus padres, Carlos y Laura, se llevaron el Oscar de Oro.

Cuando a través de un video se proyéctó la vida de Rocío, ella no pudo contener las lágrimas. Volvió a abrazar a sus papis y a agradecerle a Tomás Darcyl, su coach, por la organización de tamaña celebración. Después vino su ya comentado y aplaudido debut como cantante. Y al finalizar el show comenzó una gran rave electrónica, que terminó con un recital de Turf en vivo. Pasadas las cuatro de la madrugada llegó el fin de fiesta y Rocío volvió a emocionarse con la despedida: “Gracias por tanto cariño. Estuvieron todos los que yo quería. Hoy cumplí uno de mis mayores deseos: festejar debutando como cantante. Ahora quiero sacar mi disco; estoy ansiosa”.

Sin abandonar su carrera como modelo, ni sus estudios de Psicología, Rocío ya empezó a lanzarse como cantante.

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