«Cuando estoy con mi marido me convierto en una potra salvaje» – GENTE Online
 

"Cuando estoy con mi marido me convierto en una potra salvaje"

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Hace tres años que Thalía no visitaba el país. Aquella vez, en 2002, vino para promocionar su último trabajo discográfico, Thalía. Esta vez el fin es el mismo. La diferencia: llamó Sexto sentido a su nuevo CD. De esta apuesta vino a hablar. De paso, claro, tocó otros temas: cirugías, belleza, matrimonio, hijos. Pero vamos por partes. Porque llegó el domingo a las diez de la mañana. Allí, en el aeropuerto de Ezeiza, sus fans argentinos la aguardaban con ansiedad.

Como una diva, acompañada por un séquito (incluía guardaespaldas, asistente privado, manager y asistente de manager), llegó a La Mansión del hotel Four Seasons, donde se hospedó durante tres días. Entrada veloz para evitar acercamientos, pero look impecable, con make up incluido. Los requisitos fueron varios, pero no demasiado exóticos para lo que están acostumbrados los hoteles cinco estrellas a la hora de recibir rock & pop stars: todas las flores de su suite debían ser blancas, mucha fruta para calmar el hambre, y botellas de agua mineral italiana San Pellegrino.

El domingo, se suponía, iba a ser su día de descanso. Pero ella prefirió recorrer las calles porteñas. Primero, para no defraudar a sus fans, abrió la ventana de su cuarto para saludarlos desde lo alto. Después paseó por La Recoleta y se dejó tentar por unos mates. Luego partió hacia San Telmo, donde encontró algunas antigüedades. Y vuelta al hotel para tomar el té en el bar Le Dome. Pero nada de excesos. Todo light, para mantener la figura. "El bisturí no es el encargado de mi belleza, sino los miles de trucos que conozco, y el ejercicio físico. Recogí secretos que fui absorbiendo de diferentes peinadores, maquilladores: ensayo y error", confesó más tarde la diva mexicana. Sobre los rumores que le adjudican tener una y cientos de cirugías estéticas, también habló: "Son mitos y leyendas. Me han puesto y quitado las costillas miles de veces". Asco a la gimnasia no le hizo. La estrella usó las instalaciones del Health Club para respetar su rutina de 30 minutos diarios en cinta intelig ente.

La jornada del lunes empezó temprano, con visitas a varias radios. Pero nadie tan coqueta como Thalía. La chica no aguantó, y como no quiso repetir vestuario, entre emisora y emisora hizo una parada fulminante en Emporio Armani, se probó un vestido, le acomodaron el dobladillo y volvió a las calles con nuevo look.

A la hora de hablar de su marido, Tommy Motola, el CEO de Sony Music, entrecierra los ojos y lanza: "Cuando estoy con mi marido me convierto en una potra salvaje. Como buena latina, soy una mujer muy apasionada en la intimidad. Pero él no se entromete en mi trabajo. Todo lo que soy lo he logrado bien solita". Thalía cumplió 34 años el 26 de agosto, y cuando se le pregunta cómo lo festejó, dice: "En mi cumple me lo pasé en bikini, en la alberca, con mi familia y mi galán". Todos recuerdan el mal momento que vivió hace dos años, cuando secuestraron a dos de sus hermanas. De ese espanto, dice, pudo reponerse. Y revela que su nuevo CD le sirvió para hablar de aquella mala experiencia. "De todo lo drástico y doloroso uno crece y aprende, y se tiene que levantar solito". Así, parece, consiguió pararse ella.

Ya vendió doce millones de copias de Sexto sentido en el mundo, su ropa está en mil quinientas tiendas en Estados Unidos, tiene una colección de anteojos y una línea de golosinas. Además, algunos la comparan con Shakira. Y cuando le preguntan si haría un dueto con la colombiana, contesta: "La que más me gusta es Shakira, pero a mí me gusta hacer lo que hago yo. Quiero llevar mi bandera por el mundo. Adoro estar sola en el escenario".

Después del tour radial, la cantante fue a almorzar a Piégari, bien cerca de su hotel. Comió mollejas y se internó nuevamente en La Mansión para descansar, dar algunas entrevistas y prepararse para su participación en el programa de Diego Maradona. Allí cantó y sedujo al Diez. "¿Quieres ver mi amor a la mexicana?", le preguntó. Y pegado: "¿Te gusta cómo me muevo?", lo desafió.

El martes también fue un día de radios y de firma de CD en vivo. Y el miércoles, la despedida. Hasta la próxima, claro.

Posando feliz junto a la bandera de su club de fans argentino. Así le dieron la bienvenida. En esta visita se mostró cómoda y prometió regresar pronto.

Posando feliz junto a la bandera de su club de fans argentino. Así le dieron la bienvenida. En esta visita se mostró cómoda y prometió regresar pronto.

El lunes, a las diez de la mañana, empezó su tour radial.

El lunes, a las diez de la mañana, empezó su tour radial.

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