Con once en la cancha. Con 37 millones en el corazón – GENTE Online
 

Con once en la cancha. Con 37 millones en el corazón

El día y la noche, un mundo de distancia y la misma pasión. Tan lejos y tan cerca. Noventa minutos que hicieron aumentar las pulsaciones de 11 guerr
eros con botines y camisetas de fútbol. Noventa minutos que hicieron crecer el palpitar de 37 millones con esperanzas y anhelos de grandeza. Cuando el árbitro francés Gilles Veissiere hizo sonar su silbato y estiró el brazo en señal de largada, empezó a cimentarse ese sueño -deportivo, pero sueño al fin- que viene de bien lejos y bien sabe hacia dónde va. Señoras, señores, hinchas y no tan hinchas, el antes, durante y después de Argentina 1-Nigeria 0 en el arranque del XVII Campeonato Mundial Corea-Japón.

UNA PERLA ASIATICA. Todo empezó en la provincia de Ibaraki, cuya capital es Mito, que queda a 100 kilómetros de Tokio, localizada al noreste de la región de Kanto, en el centro de Honshu, principal isla del archipiélago japonés. Tantos prolegómenos para explicar el exitoso debut de Argentina en el estadio Kashima Soccer (capacidad para 42 mil personas y estacionamiento para 12 mil autos). Estadio que, ubicado a pocos metros del transparente mar, inspiró de la boca para afuera cierta definición de Juan Sorín: "Acá, más que para jugar al fútbol deberíamos venir de vacaciones". Cierto, de la boca para afuera, porque si existía alguna intención en el pelilargo, no era justamente la de descansar.

CUENTA REGRESIVA En los alrededores había caras argentinas pintadas de celeste y blanco y había caras japonesas pintadas de celeste y blanco. Había un Hombre araña con la camiseta de Chacarita. Y también había una certeza: Argentina pisaba de local. En parte por una cuestión de pergaminos (dos títulos, dos finales) y en especial por el imán de sus figuras. Merecería ser nombrado el team completo pero seríamos injustos con Los tres mosqueteros, ésos que acaparan miradas, autógrafos y fotos: Verón, Caniggia, Simeone y, en el podio, Batistuta, una suerte de D`Artagnan moderno (recordemos que Los tres mosqueteros eran cuatro), cuyo tranco a nadie le resulta indiferente. El ángel de Gabriel, que le llaman.

GORRO, BANDERA Y VINCHA. Los trapos que más impactaron en el estadio Ibaraki fueron aquellos referidos al eterno Diez. "Pelé Rey. Maradona Dios" y "Diego, 10 aunque la FIFA no quiera" homenajearon al monstruo de Villa Fiorito. Bielsa no quedó al margen del reconocimiento. Los hinchas le demostraron su cariño con la bandera transportada desde Rosario, su cuna, que sentenciaba : "Locos por el Loco". Una sábana firmada por Colo Ticki, Fede, Manu y Bicho hacía alusión a la dura actualidad del país con "Argentina, un sentimiento sin devaluar". Y penetrando entre telas, oídos y transmisiones, el siempre vigente "Argentina va a salir campeón,/Argentina va a salir campeón./Se lo dedicamo a todos la r… "

por Leonardo Ibáñez y Miguel Braillard
fotos: Gabriel Piko, Clarín Contenidos y AP

Domingo 2 de junio, 14:25 de la tarde en Japón. Una imagen que emociona: en el estadio de Ibaraki, los once argentinos que    comenzaron a jugar el Mundial cantan el Himno Nacional. El grito sagrado que oyeron más de dos mil millones de mortales en todo el planeta.

Domingo 2 de junio, 14:25 de la tarde en Japón. Una imagen que emociona: en el estadio de Ibaraki, los once argentinos que comenzaron a jugar el Mundial cantan el Himno Nacional. El grito sagrado que oyeron más de dos mil millones de mortales en todo el planeta.

Minuto 18 del segundo tiempo. Argentina-Nigeria se reparten el cero. Corner de Verón. Pelota en el aire. Por el segundo palo, arriba de todos, el <i>Rey León</i>: Gabriel Batistuta.  Y su cabeza que impacta el balón, y hace estéril el esfuerzo de Sonje y el resto de los defensores nigerianos. Gol. Gol. ¡Gooool! Un gol que pone justicia al resultado. Y la corrida junto a Pochettino, y el abrazo con la Brujita y el Kily. Fue el primero de este Mundial para la  Argentina.

Minuto 18 del segundo tiempo. Argentina-Nigeria se reparten el cero. Corner de Verón. Pelota en el aire. Por el segundo palo, arriba de todos, el Rey León: Gabriel Batistuta. Y su cabeza que impacta el balón, y hace estéril el esfuerzo de Sonje y el resto de los defensores nigerianos. Gol. Gol. ¡Gooool! Un gol que pone justicia al resultado. Y la corrida junto a Pochettino, y el abrazo con la Brujita y el Kily. Fue el primero de este Mundial para la Argentina.

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