«Amalia ya está celosa de su hermanita» – GENTE Online
 

"Amalia ya está celosa de su hermanita"

"Señores de la prensa, tienen a dos personas muy felices frente a ustedes",
dice Guillermo Alejandro, con la tremenda cara de contento que suele lucir en
este tipo de situaciones, frente a un pelotón de 70 fotógrafos, periodistas y
cámaras de tevé. Y sí, el hombre no miente. Mírela a su mujer, que está tan
contenta como él, con una camisa blanca un tanto hippie, con la nueva princesita
en brazos. Tres semanas en este mundo, nomás. Es el domingo 17, en los jardines
de la Villa Eikenhorst, en Wassenaar, La Haya, residencia oficial de Guillermo
Alejandro y Máxima. Y es tradición: hay que presentar a la beba, Su Alteza Real
Alexia Juliana Marcela Laurentien, o Alexia, bastante parecida a papá por cierto
-el segundo nombre homenajea a su bisabuela, la mítica reina Juliana-, y tercera
en línea al trono. Pero al contrario de la presentación de Catharina Amalia, su
hermana mayor, las cosas son bastante más informales. En aquella ocasión, en
diciembre de 2003, mamá y papá se vistieron formales y estuvo la abuela, la
reina Beatriz. Ahora todo fue bastante más relajado. Así, típico domingo, con la
chomba puesta para el príncipe y pelota de goma en el pasto para la nena mayor.

Primero, agradecimientos de parte de Guillermo Alejandro al pueblo holandés
por el aluvión de regalitos, e-mails y cartas para Alexia. Luego, sigue el
príncipe, está más que feliz "con la radiante mamá de mis dos hijas". En
Eikenhorst, según informan, ya empezaron los cambios. Catharina Amalia dejó su
cunita con rumbo a una nueva habitación, y está en esa de habituarse a dejar de
ser hija única. "Amalia ya está celosa de su hermanita", dice Máxima.
Bueno, el primer ataque de celos ocurrió el mismo 26 de junio, día en que nació
Alexia -que como su hermana ya tiene tropilla de nannies a su
disposición-, cuando a Catharina Amalia le tocaba día de pileta, y no hubo caso.
Y para Máxima es verse bastante bien, con unos cuantos kilos menos que en su
embarazo, y flamante corte de pelo.

La presentación real tiene su doble filo. Un intercambio de príncipe a
prensa, con tal de que no molesten mucho en los próximos días. Para Guillermo
Alejandro y Máxima la agenda oficial está libre: vacaciones. Será en Roca dei
Dracone, la mansión de los Orange en Tavernelle, a veinte kilómetros de
Florencia. Toscana italiana, y en estado puro. Un destino clásico que comparten
cada año con la reina Beatriz. Así, para Máxima, vacaciones con la suegra,
Alexia y Amalia.

Termina la sesión, y mientras Amalia se acerca gateando a los fotógrafos,
Alexia se larga a llorar. "No está muy contenta", dice su mamá. Entonces,
corte del asunto. Caprichos de princesa, que le dicen.

Máxima, su hija Catharina Amalia, su marido y su beba en brazos, en los jardines de la Villa Eikenhorst, su mansión en La Haya. Posaron así, bien informales.

Máxima, su hija Catharina Amalia, su marido y su beba en brazos, en los jardines de la Villa Eikenhorst, su mansión en La Haya. Posaron así, bien informales.

Máxima, chocha con Alexia en brazos.

Máxima, chocha con Alexia en brazos.

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