«Al llegar a la cima di gracias al cielo y caí de rodillas» – GENTE Online
 

"Al llegar a la cima di gracias al cielo y caí de rodillas"

Había oído hablar de ella. Y me alucinó. Conquistarla, alcanzar la cima de la
montaña más famosa del mundo, después del Everest, pasó a ser mi nueva meta. Y
hacia la cumbre del Aconcagua fui.

Me contacté con los más capacitados: Luis Alberto Tito Burns, el mejor guía, y
Daniel Pizarro, una leyenda que subió 28 veces esa montaña, me acompañaron en
esta aventura. No fue sencillo armar el viaje: la temporada había terminado en
febrero, e iniciar la odisea en el mes de marzo significaba estar incomunicados
durante catorce días. Pero Husky y El Gringo, dos guardaparques de la zona, se
ofrecieron a ayudarnos. Ellos estuvieron todo el tiempo alertas, porque en el
caso de que se presentara algún temporal, debían salir al rescate. Por suerte,
el clima y la montaña estuvieron de nuestro de lado.

LA PARTIDA.
Salimos a pie, con mochila de 15 kilos sobre los hombros, de la
Laguna de los Horcones. Ese día, el 17 de marzo, caminamos 14 kilómetros hasta
llegar a Confluencia, donde pasamos la noche. Estábamos a 3275 metros de altura.
Al día siguiente hicimos veinte kilómetros más. A las 20:20, ya de noche,
llegamos a Plaza de Mulas (4250 metros). Allí, nos quedamos a acampar. Me
explicaron que conviene pasar un tiempo en el lugar para aclimatarse para no
correr el riesgo de apunarse. Esa noche, mis compañeros contaron sus
experiencias en la montaña. Y aparecieron cifras aterradoras (como que más de
ochocientos excursionistas murieron en el intento de alcanzar la cumbre norte
del Aconcagua) y anécdotas históricas (como que Richard Burton, el descubridor
de las nacientes del Nilo, también se le animó a esta montaña).

EL ASCENSO
. Sabía que iba a tener que hacerles frente a los vientos helados
del otoño, que debería soportar temperaturas de unos 20 grados bajo cero; pero
también que a cambio conocería glaciares, lagunas, fauna salvaje. A las 19:20
del 23 de marzo llegamos al Campamento Canadá (a 4900 metros). El 24, a las
siete de la tarde, armamos carpas en Nido de Cóndores (5400 metros). El 26, a
las seis de la tarde, alcanzamos los 5900 metros y dormimos en Berlín. Esa noche
pedí que me hicieran una foto para mostrar mi cara hinchada: tenía un edema
periférico por la falta de oxígeno.

Arana y el Aconcagua bajo sus pies. Tras soportar temperaturas bajo cero y vientos helados, el actor cumplió con uno de sus mayores sueños.

Arana y el Aconcagua bajo sus pies. Tras soportar temperaturas bajo cero y vientos helados, el actor cumplió con uno de sus mayores sueños.

Fueron doce días, desde que partió, con su mochila de 15 kilos, hasta que derrotó a la montaña más alta de América, a las 13 horas del viernes 28. Su novia, Isabel Macedo, lo aguardaba en Puente del Inca.

Fueron doce días, desde que partió, con su mochila de 15 kilos, hasta que derrotó a la montaña más alta de América, a las 13 horas del viernes 28. Su novia, Isabel Macedo, lo aguardaba en Puente del Inca.

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