«Ahora que voy a ser mamá, tengo que olvidarme por un rato de los desnudos» – GENTE Online
 

"Ahora que voy a ser mamá, tengo que olvidarme por un rato de los desnudos"

"Ay, estoy con una ilusión tan grande…! Es que cada día descubro algo nuevo. Me miro al espejo y veo que mi cuerpo cambia, que la pancita crece, y me siento radiante. ¿Se nota?”, afirma y pregunta a la vez Victoria Onetto (33), y su rostro se ilumina por primera vez. Digamos que hablando de su embarazo –que ya lleva quince semanas– su semblante se iluminará todas las veces que se refiera a su futuro bebé. “¿Ves, ves? El cambio ya se está empezando a notar, a salir. ¿Sabés? Hasta soñaba con este hijo, y cuando uno desea algo con tanta fuerza y se concreta, siente que toca el cielo con las manos. Me llegó en el momento justo”, dice. Y aclara que era un secreto que tenía muy bien guardado: “Mis íntimos lo sabían, mi familia también. Con Juan Blas (Caballero, productor musical), mi pareja, decidimos no decir nada hasta que se cumplieran los tres meses, por una cuestión de seguridad. A fines del año pasado perdí un embarazo y fue un shock tremendo. Estaba en el segundo mes, y fue muy doloroso y traumático... Te preguntás: ‘¿Por qué a mí?’. Aunque cuando lo empezás a contar, comprendés que hay un montón de mujeres que ya pasaron por lo mismo... Para nuestra pareja fue una prueba, nos hizo más fuertes. Por eso volvimos a intentar y se nos dio. Fue algo muy buscado. Evidentemente Dios no pega dos veces en la misma herida”, cuenta casi sin poder parar de dar detalles del “momento más feliz y trascendente de mi vida”.

–Cuéntenos cómo se enteró de la novedad.
–Sencillito (sonríe): tuve mi primer día de atraso y me hice un Evatest. Como soy muy regular, no podía fallar. Ya venía sintiendo que se podía dar. Ahora ya estoy entrando en el cuarto mes. Siento los primeros cambios en mi cuerpo. Estoy chocha, como en un sueño, camino en el aire, entre nubes.

–Reconozca que la Onetto hipersensual se despidió con bombos y platillos con esa tapa de Playboy de hace muy poco.
–Sí (sonríe), no puedo negarlo. Pero la llegada de un hijo a mi vida provoca una bisagra muy importante, un antes y un después. Siento que me van a pasar cosas, no sólo a mí sino a mi carrera. Sé que como actriz soy más interesante cuando me pasan cosas en la vida. Transitar la maternidad me va a enriquecer en todos los aspectos. Sí o sí va a haber un antes y un después de esa Onetto sexy. Ahora que voy a ser mamá, tengo que olvidarme por un rato de los desnudos. Por fin me van a mirar más como una mamita que como una comehombres.

–Tiene la oportunidad de hablarles a esos hombres que no quieren despedirse por nada del mundo de la Onetto sensual y fatal. ¿Qué les dice?
–(Sonríe) Que por un ratito van a tener que olvidarse de esa imagen, por lo menos un añito... Porque no quiero sufrir esa presión que te impone el medio de tener un hijo, y al mes estar obligada a estar divina, fantástica. No quiero, no me gusta.

–Si los cálculos no fallan usted estaba embarazada cuando posó para Playboy.
–No te equivocás. Yo sola lo sabía, ni siquiera la gente de la revista ni el fotógrafo. Estaba de dos meses, la pancita ni se notaba. Me favoreció porque tenía más lolas. Me preguntaban si me había puesto siliconas. Pero no, era una cuestión hormonal.

–A propósito de las siliconas, ¿es verdad que usted nunca se rindió ante el bisturí?
–Sí señor, todo lo que tengo es mío. Me da placer no haberme tocado el cuerpo ni la cara. Pero cuidado: tampoco digo que nunca me voy a operar. Reconozco que en este medio hay una exigencia exagerada con la estética. Veo chicas o actrices de mi edad o más jóvenes que ya se están tocando el rostro y me pregunto para qué. Yo me veo bien, me gusto, y no tengo grandes complejos o problemas con mi cuerpo y mi cara.

–¿Ninguno ninguno?
–Bué. Las mujeres siempre tenemos alguna cosita que nos gustaría mejorar. Qué sé yo, pavadas… Pero no te lo voy a decir porque si no después me van a mirar siempre ahí (sonríe). Hoy me siento bárbara. Estoy viviendo el momento más importante de mi vida, sin dudas. Lo tengo clarísimo.

–Usted dijo una vez que descubrió este cuerpo que Dios le dio recién a los veintipico.
–Sí, por ahí lo tenía y no me daba cuenta. No era consciente de lo que provocaba. Además, me desarrollé como a los dieciséis años. Siempre fui como muy menudita, chiquitita, y de repente, ¡pum!, exploté. Ahí empezó mi revolución hormonal (sonríe).

–Y ahora continúa con este ansiado embarazo.
–No te imaginás lo feliz que estoy, me cuesta explicarlo. Me siento en el momento más fértil de mi vida y de mi carrera. Yo ya hice veinte novelas, siete películas, otras tantas obras de teatro. Profesionalmente me siento realizada. Por eso disfruto de todo lo que me pasa sin culpas.

–¿Había vivido alguna vez sensaciones parecidas?
–No, me siento en las nubes. Nada me importa más que lo que estoy viviendo. Tengo ganas de conectarme cada día más con este embarazo, no quiero que pase por arriba. Deseo sentirlo, disfrutarlo hasta el último instante. Estoy plena, no lo puedo creer. Sobre todo porque mi deseo de ser madre era muy fuerte. Sueño con armar una familia. No es que me sentí grande y pensé: “Si no lo hago ahora no lo hago nunca”. Ni tampoco es una cuestión narcisista. Cuando me enamoré de Juan supe que él era el hombre. Desde el primer día. Van a hacer tres años que estamos juntos, y los dos estamos convencidos de que éste era el momento justo. Por eso lloramos mucho cuando supimos que venía el bebé. Todavía no sabemos el sexo, pero nacerá a fines de octubre, va a ser de Escorpio. Nosotros somos de Cáncer, super-hogareños.

–Usted sufrió la desaparición de su padre durante la dictadura. ¿Pensó en él cuando se enteró de que iba a ser mamá?
–Sí, por eso quiero tener un padre para mi bebé, darle lo que yo no tuve. A mí me faltó, y gracias a Dios mi hijo no va a pasar por eso, va a poder disfrutarlo.

–Discúlpeme que insista: ¿qué les decimos a los hombres que van a seguir reclamando a la bomba sexy de Playboy?
–Con el público masculino siempre tuve una relación muy especial. Creo que me van a ver todavía más interesante. Además, ¿a qué hombre no le agrada ver a una mujer embarazada? Yo digo que ahora van a poder decirme “mamita”, y va a ser bastante más que un piropo.

“<i>Hubo algo hasta biológico: a partir los de 30 empecé a tener más ganas de ser madre. Veía  embarazadas y me moría de ganas de tener un hijo</i>”, confiesa Victoria.

Hubo algo hasta biológico: a partir los de 30 empecé a tener más ganas de ser madre. Veía embarazadas y me moría de ganas de tener un hijo”, confiesa Victoria.

“<i>Hoy mi prioridad es gozar este momento tan importante de mi vida, que es único e irrepetible</i>”, cuenta Onetto, que todavía no sabe el sexo de su bebé.

Hoy mi prioridad es gozar este momento tan importante de mi vida, que es único e irrepetible”, cuenta Onetto, que todavía no sabe el sexo de su bebé.

“<i>Soy la menor de tres hermanas y las otras dos ya tienen hijos. Así que la tía viene experimentada..  No conozco muchas mujeres que no sueñen con la maternidad.  Es lo más extraordinario que nos puede pasar</i>”

Soy la menor de tres hermanas y las otras dos ya tienen hijos. Así que la tía viene experimentada.. No conozco muchas mujeres que no sueñen con la maternidad. Es lo más extraordinario que nos puede pasar

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