Benito Cerati: «Como comunidad LGBTQI+ tenemos la urgencia de describir nuestras vidas y decir lo que nos pasa para ayudar a desestigmatizar» – GENTE Online
 

Benito Cerati: "Como comunidad LGBTQI+ tenemos la urgencia de describir nuestras vidas y decir lo que nos pasa para ayudar a desestigmatizar"

En la entrevista de portada #AndarLibres, en el Mes Internacional del Orgullo LGBTQI+ –que comparte junto a Mariana Genesio, Zoe Gotusso y Jorge Rey–, el músico habla sobre el camino hacia su libertad, su salida del closet y sus primeros amores, a la vez que conscientiza: "Necesitamos normalizar lo que nos pasa"
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Junto a la actriz Mariana Genesio, la cantante y compositora Zoe Gotusso y el diseñador Jorge Rey, Benito Cerati alza su voz a favor de la lucha, los derechos y las conquistas del movimiento LGBTQI+ al protagonizar la portada de GENTE del mes de Junio.

En esta nueva edición, que coincide con el Mes Internacional del Orgullo, abrazamos el principio que elegimos denominar #AndarLibres: una contundente respuesta a los mensajes de odio imperantes, un mensaje a favor de la igualdad y toda una celebración a la libertad "de ser quiénes somos y cómo sentimos".

Hablar de lo que nos pasa y de nuestra vida más íntima tiene que ver con una reivindicación y una muestra de normalizar lo que sentimos

Benito Cerati

“Mi homosexualidad no pide opinión”, dice Benito. Lo afirma con vehemencia y con la convicción con la que vive su orientación sexual y su libre expresión, ya sea escribiéndole los versos más hermosos a un ex o maquillándose para salir a bailar con sus amigxs.

Ya sea en la música (antes como cabeza de la agrupación Zero Kill; ahora bajo su nombre propio, en otra de sus mutaciones), militando los derechos de la comunidad LGBTQI+ o desencadenándose del peso que porta su apellido: sus actos respaldan su libertad, esa que no tiene porqué pedir permiso.

"Cuando la gente dice que a nadie le importa si sos gay, es mentira. Generan un prejuicio con eso o te cancelan. Hay una cuestión en la sociedad en la que un gay es sólo un gay y nada más. Y no es así. A la vez, nosotros tenemos la urgencia de describir nuestras vidas y decir lo que nos pasa para ayudar a desestigmatizar. Vos prendés la tele y ves a los putos más cliché de la historia, que digo, no está mal, porque son formas de ser, pero tampoco nos representa eso. Hablar de lo que nos pasa y de nuestra vida más íntima tiene que ver con una reivindicación y una muestra de normalizar lo que sentimos", sostiene Benito, que además habla sobre su despertar, su salida del closet y cómo encontró refugio y pertenencia en la cultura LGBTQI+.

Benito Cerati: el relato a su familia y la resistencia de cierta parte de la sociedad

"Me pasaba mucho cuando era chico y estaba en el colegio, que era muy difícil encontrar a alguien de mi edad al que le gustara Madonna y que le pasara lo mismo", rememora el músico, que asegura que siempre se sintió distinto pero "tampoco me sentía afuera por eso". Tiempo después y tras un inspirador viaje a Barcelona, donde sintió que "quería probar todo", las cosas fueron muy distintas.

La primera vez que estuve con un pibe, ya al día siguiente estábamos de la mano en la calle. Cuando yo lo conté, me decían, ‘no, Benito, cuidado’. Estaba en Chile en ese momento. Pero siempre fui de ir con lo que siento, no es algo que reprima. Además soy muy cariñoso", sostiene el chico que a los cinco años grabara su primer álbum y que hoy reconoce: "Ya desde siempre amo mutar y cambiar de formas".

–Hubo algo así como un hito en el que relataste lo que sentías, no te digo públicamente, pero a tus amigos, a tu familia, a tu gente?

­–En mi familia si bien había mucha libertad artística, sobre todo por mis padres y por sus amigos, era algo que todos obviamente sabían que existía. Pero hubo una cosa de ser el primero de la familia. Y sí, se los conté a ellos primero, y por supuesto me aceptaron.

–Algo que todavía falta mucho en la sociedad, ¿no?

–Claro. Ponele que los gays en algún sector sean más aceptados… pero falta mucho. Es rara esa postura del que dice ‘yo los acepto’. Bueno, buenísimo que los aceptes. Pero aún hay mucha gente que es capaz de decir: ‘No estoy de acuerdo con la homosexualidad’. Y no es un tema con el que tenés que estar de acuerdo: es ridículo. Además no es una opinión política. No es que yo elijo por convicción, es algo con lo que nazco.

La inspiración y su encuentro en la androginia

–A la hora de ser libre, ¿encontraste inspiración en el mensaje de algún artista que tal vez te marcó cuando eras chico y te dejó alguna llave?

–Me pasó con varios artistas, LGBTQI+ y no LGBTQI+, obviamente. Primero me gustó mucho esta cuestión del cambio, de las personas que podían mutar y ser distintas todo el tiempo. Mucho de eso lo encontré en la cultura drag, por ejemplo. De hecho, Bowie tenía mucho de eso. Si bien en él era un misterio su sexualidad particularmente, tenía esa cosa ambigua primero que nada, y segundo, eso de cambiar todo el tiempo. Después me di cuenta de que mi campo de comodidad es la androginia. A mí me gusta mucho tener un cuerpo de varón pero jugar con las cosas que no le corresponden en lo establecido a mi género.

­–También te gustaba Michael, que vivió mutando a un nivel superior…

–Bueno, él cambió de cara, directamente (Risas). Y hay muchos ejemplos dentro de la comunidad. Cuando descubrís el mundo LGBTQI+, que no sólo existe, sino que además sos parte de eso, es genial.

La comunidad LGBTQI+ como refugio y lugar de pertenencia

–Hablemos de tus primeras salidas en las que encontraste refugio en el mundo LGBTQI+ y te encontraste en el baile…

–Bueno, vos estuviste presente (N.d.R: quien escribe fue testigo de ese descubrir). No sé muy bien cómo empezó todo, pero ahí fue cuando comencé a soltarme. Algo que me ayudó mucho, antes que nada, fue un viaje que hice a Barcelona, donde me sentí muy dueño y responsable de mis actos. Fue un lugar en el que las cosas las conseguí por motus propio, digamos, y me hice muchos amigos piolas. Y la verdad es que volví renovado, queriendo probar absolutamente todo.

–¿Qué edad tenías ahí?

–23, 24 años. Ya había tenido mis experiencias y había tenido pareja pero era muy tímido. Porque una cosa es salir del closet y otra es como salir del closet visual, te diría. Al comienzo fue “bueno, soy gay”, pero aún me mostraba como un pibe normal. Volviendo de Barcelona flasheé un montón con la cantidad de expresiones que había, y pensé 'no tengo que actuar como un chabón para serlo, ¿no?’. Allá había visto un montón de clubs drags y dije ‘yo quiero ver esto acá’. Y al toque, la movida empezó a estallar.

–¿Y cómo fue toda esa experimentación, ese soltarse?

–Justo fue en la época en la que nos cruzamos nosotros. Empezamos a salir a un montón de lugares y ver un montón de cosas que nos desarmaron muchas estructuras. A mí me sirvió también para solidificar mi confianza y me hizo muy bien eso. Salir a bares y boliches gay fue algo que hasta entonces no había hecho. Yo era un pibito y dije ‘este es mi lugar’. Me sentía completamente representado. Y después empecé a experimentar fiestas como la Plop, la Warhol, Peuteo…

A mí particularmente me gusta decir que soy varón, con esto que llevo encima. Aunque no me represente al cien por ciento. Siempre nos están corriendo de todos los títulos que armamos: pero de ésta no me van a correr

El costo de tener que explicarse y tener definida la sexualidad públicamente

"No me arrepiento de nada de nada de lo que he hecho y dicho. En tal caso digo ‘entiendo la intención, tal vez debería haberlo dicho distinto’, pero lo dije y hay una razón por la que dije las cosas, y nunca es desde un lugar maligno", aclara el músico, que durante mucho tiempo estuvo en el el corazón de la tormenta mediática cada vez que los medios levantaban sus dichos en redes como Twitter. "Me empecé a dar cuenta de que hay ciertas cosas que no suman así que después me nivelé, no porque me arrepentí, sino porque simplemente me tiraba para atrás", suma, y reconoce que, de alguna forma, decidió autocensurarse "porque me relacionaban con política y me hicieron una imagen re chota".

­–Siempre está el costo de tener que explicar…

–Claro, además no es que yo me hice famoso. Hay gente que está curiosa de saber qué hago, bueno, ‘bancate la que ves’. ¿Qué querés que te diga? No le debo nada a nadie. Volviendo a lo que hablábamos sobre la sexualidad, el otro día hablaba con un amigo que me dijo: “En algún momento pensé en tener una novia de pantalla”. Y le digo: “¿A esta altura?”. Él analizaba lo difícil que era ser gay y que te den bola fuera del ambiente.

–¿Cómo lo vivís vos?

­–Y… es cierto. A veces lo siento. Por ejemplo, lo que pasa con Harry Styles o con gente que no tiene su sexualidad definida o abierta públicamente… Antes de que se supiera “para dónde voy” me podía vestir y maquillar de cualquier forma y todo era ‘qué lookazo, qué estilo’. Y ahora es ‘éste puto de mierda que se maquilla los ojos’. Cuando viene tu persona apareada a tu orientación sexual se le arma un prejuicio a la gente. Si ponés la misma foto y en una comentás tu orientación sexual y en la otra no, la respuesta va a ser distinta. En la que no se define es 'qué copado’ y en la que se define es 'qué horrible… puto’. Y todo esto es lo que estamos tratando de a poco que cambie pero hay mucho retroceso.

Leé la entrevista completa en la edición print de GENTE, que ya se puede conseguir en los kioscos.

Nota de tapa: Karina Noriega

Fotos: Chris Beliera y Fer Gronski @fer.gronski

Arte y diseño: Gustavo Ramírez

Asistente de fotografía: Jessica Giso

Productora y estilista: Carolina Gagliardini

Make up y pelo: Elizabeth Flecha para Sebastián Correa

Seguimiento periodístico en las distintas plataformas: Elisabet Correa

Videos: Alejandro Carra

Edición de videos: Miranda Lucena

Agradecemos a: Trosman @trosman_oficial, JT, @jtbyjt, Sadaels @sadaels, @sabores_yalgomas por el catering y muy especialmente a Arenas Studio @arenas.studios por la locación

Más información en gente.com.ar

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