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Soledad Fandiño y su estilo en la conquista: “No me va la histeria y no la soporto; es ahora o nunca”

Soledad Fandiño y su estilo en la conquista: “No me va la histeria y no la soporto; es ahora o nunca”

Karina Noriega

La actriz y conductora de Santo sábado (América) asume que va al frente a la hora de los vínculos y asegura: “Prefiero no quedarme con la duda”.

Ni tan santa ni tan mala”, se define Soledad Fandiño (33), quien en el amor maneja todo menos la tibieza: prefiere estrellarse que quedar dudando. Por eso cuenta sin dubitar: A veces me pregunto por qué dije ‘esto’ si no había feedback del otro lado, pero para mí es ahora o nunca. En lo que me gusta, me meto de lleno”.

Esa misma actitud vale para recibirse de cocinera (y enamorarse de un nuevo oficio), encarar a alguien que la atrae o hasta comentarle algo sobre un sentimiento a una vieja pareja, sin prejuicios, rencores ni estrategias.

La impulsividad y el “ya”, asegura, es lo que comanda sus acciones a la hora de la conquista. Y justamente por eso detesta la histeria: A mí no me sale no contestar o tardar un poco. No lo soporto y no me gusta hacérselo al otro. Pero bueno, tengo el no filtro, algo que tengo que medir, porque soy muy extrema. Tanto puedo ser muy paciente como decir ‘bueno, ya está, decidí ya’, poniéndole el límite al otro”.

“Al tercer mensaje ya no aguanto más y digo cosas como: ‘¿Qué querés decir con esto?’. Es algo que detesto”, asegura Fandiño, quien reconoce no tener filtros, aunque a veces se diga a sí misma: “Me tengo que medir”.

Respecto a las relaciones virtuales y a las posibilidades del sexting en cuarentena, separada desde hace dos años de René Pérez Joglar (42) , el ex Calle 13 y padre de su hijo Milo (6) , dice que “no hay nada de eso en mi vida”. No porque no se enganche en el ida y vuelta, sino porque le parece muy peligrosa la idea de mandar una nude: “Siempre estoy pensando en que se van a robar el teléfono del otro, siempre pensando lo peor”.

–¿No te gusta nadie?

–No es que esté cerrada al amor, pero no hay nadie que me guste. Bueno, tal vez sí… Hubo algo que me hubiera gustado que se diera, pero de la otra parte no sucedió. No estábamos en la misma sintonía. Soy una loser, toda una triunfadora de la cuarentena (risas).

–¿Sos demasiado selectiva?

–Mis amigas me dicen que me abra, pero bueno, me cuesta conocer gente nueva. Además, toda mi vida formalicé las relaciones y estuve mucho tiempo. Si estuviera buscando, podría encontrar, pero no estoy en la búsqueda. Mientras se imaginan que estoy haciendo sexting, yo estoy en piyama estudiando guiones como una obsesiva o reviendo el programa para mejorar punto por punto.

–¿Qué te atrae de alguien para tener algo?

Sentir admiración. Que puede pasar por muchos lugares, desde cómo es en el trabajo a la forma de pensar y el modo con el que se vincula con la gente. Cuando te enamorás, siempre pensás que es único y diferente a los demás. Tiene que pasar eso de ver algo que no viste en alguien antes y que no pasa por lo físico, algo que dura muy poco. Y soy muy de fijarme en que se dejen cuidar y que me cuiden, y por supuesto que me respeten.

–¿Es mejor que no sea artista?

–Me pasa más por otro lado. Mientras haya pasión en lo que hace, que sepa lo que quiere de la vida y que tenga la seguridad de querer estar conmigo. Justamente lo contrario del histérico: conmigo querés o no querés estar. No puedo lidiar con esas cosas… Es más fuerte que yo. Por eso es importante valorarse una y saber decir: “Esto es lo que no quiero”. Por ejemplo, cuando detectás que están jugando o no te sentís respetada. Si tengo que pedir que me den bola o que me contesten, seré para otra persona. No es remarla hasta que funcione, pero si fluye, vamos.

–No sos de dudar.

–No me quiero quedar con el “¿qué hubiera pasado si…?”. Hay que tener el valor de hablar con esa persona y decir lo que sientas. Obvio que siendo tan vulnerable después no me va bien. Me expongo y he pasado por situaciones incómodas, de preguntarme: “¿Por qué dije esto si no había feedback?”. Aceptar cuesta. Del enojo a entender, y de entender al enojo de nuevo.

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–¿Siempre has sido impulsiva, de decir lo que sentís?

Yo me equivoco por impulsiva. Hay amigos que me dicen: “¿Es necesario pedir perdón después de tanto tiempo?”. Y la verdad, si hay algo que estoy sintiendo, lo voy a comunicar. Hace mucho, cuando tenía que tomar una decisión, me preguntaron: “¿En cinco años te arrepentirías de no haber ido?”. Respondí que sí y esa decisión me cambió la vida.

–¿Fue conocer a René?

–Sí, fue decidir aceptar una primera salida. Las cosas lindas las recuerdo siempre. Es el papá de mi hijo y hay de todo, cosas lindas y otras no tanto. Pero lo recuerdo bien y feliz.

–¿Cómo se llevan hoy?

–Como cualquier pareja separada, algunos días bien y otros no tan bien. Los dos pensamos lo mejor para Milo y alentamos la comunicación entre las familias. Por ejemplo, compartimos los cumpleaños y no queremos perder los vínculos y estar unidos.

Fotos: Chris Beliera.

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