Anaïs Weill, la actriz argentina de ‘Emily en París’: «Fue un sueño cumplido y hasta oficié de guía turística de Lily Collins» – GENTE Online
 

Anaïs Weill, la actriz argentina de 'Emily en París': "Fue un sueño cumplido y hasta oficié de guía turística de Lily Collins"

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Vive en París hace ocho años. Se enteró de que su escena había quedado en la serie furor cuando un amigo le envió un video por WhatsApp. Amiga de Sylvie, la 'malvada' jefa de Savoir, cuenta cómo es trabajar con el equipo de Sex and the City, revela su propio 'amor de película' y entra en el debate sobre los clichés parisinos: "Es cine y quieren hacer soñar".

Anaïs Weill (Foto: Alexandre Moyse).

Anaïs Weill (27) estaba en el rodaje de una película en la Ciudad Luz cuando le entró un mensaje en WhatsApp. No era un sticker o una broma más con sus amigas: le enviaban su escena completa en Emily en París, la serie furor de Netflix, con esta frase: "¡Acabo de gritar en casa cuando te vi!". Gracias a un amigo se enteró de que aquel día que rodó junto a Lily Collins no había sido en vano. "No suelo contar estas cosas, porque después te cortan y quedás en off", recuerda la argentina de la comedia producida por el equipo de Sex and the City. Es que desde que se enteró de que a Cecilia Roth la anularon de un rodaje muy promocionado de Woody Allen "no me arriesgo".

La chica –que vivió en Martínez, estudió en el liceo franco-argentino Jean Mermoz, en Belgrano, y desde hace ocho años vive en París– había audicionado para un papel importante, una blogger española. "Pero la directora me dice: 'Te tengo malas noticias... Sacaron el papel y sólo tengo éste, que es muy chico'. Eran dos frases, pero lo acepté igual", relata Anaïs. La buena noticia fue que ya en el set, hace justo un año, el director le pidió que improvisara en francés y ahi dijo: "Algo así como 'yo no estoy con Lucas porque estoy harta del amor'".

La escena de Anaïs junto a Lily Collins. Ambas son amigas de Mindy (Ashley Park) y coinciden en su fiesta.

A pesar de que Margoux, su personaje, es muy chico, que tenga nombre "es muy bueno", porque tiene chances de aparecer en una segunda temporada. "Se me ve y me reconocieron todos. Hay muchos que piensan que no estuve nunca en Covid y que sigo trabajando", se ríe la actriz, que reconoce la excitación de haber participado de la producción americana más polémica en Francia. "Le fue tan bien que dudo que no haya una segunda temporada", sostiene.

Un detalle es que Anaïs es muy amiga de Philippine Leroy-Beaulieu, la actriz que interpreta a Sylvie, la malvada jefa de Emily en Savoir. "Ella es lo más, una genia. Ya la conocía de antes porque es amiga de mi mamá. En el rodaje no coincidimos, porque su personaje no estaba en esa fiesta, pero París es muy chico", cuenta. Y estalla de risa cuando llega el tópico Gabriel: "Ya todas mis amigas me pidieron el contacto de Lucas Bravo. Están todas enloquecidas".

Vivió en Martínez y estudió en el liceo franco-argentino de Belgrano. Foto: Basile Crespin.

En relación a la polémica de que la serie exagera con los clichés parisinos, discusión en la que coincidió Bravo, Weill cuenta qué es lo que más le chocó a ella. "Obvio, es todo un tema. En Francia están todos en contra de la serie, diciendo que no es el París que vivimos y que hay muchos clichés", explica. Y enseguida comparte su propia teoría: "Si en Argentina hablaran de la carne, el tango y Messi, el argentino estaría súper orgulloso, no dirían 'pero no hablan de las villas y lo mal que está el país'. El francés, en lugar de decir 'el croissant es riquísimo y tenemos cafés re lindos', va y dice que esto no es París y que nadie habla del olor que hay en la calle o de los barrios horribles en los que te afanan".

Acerca de las exageraciones, Anaïs acepta: "En una oficina no te van a tirar esa mala onda, en eso fueron muy extremos. Y también donde vive Emily, que es lo que llamamos 'chambre de bonne', los cuartos donde dormían las mucamas, que quedaban en lo más alto de los edificios y medían entre cinco y siete metros cuadrados". Es que cuando Emily llega a París le dicen 'bienvenida a su cuarto de mucama' y cuando ingresa, la suya medía 50 metros cuadrados. Es uno de los clichés que no lograron retratar ni siquiera fehacientemente. "Es cine y quieren hacer soñar. Es genial que el mundo entero viaje en un París divino", sostiene, consciente de que "la gente necesita ser positiva en este momento, sentir que está viajando cuando no puede y algo de liviandad".

En París hizo varias piezas teatrales, entre ellas La reunificación de las dos Coreas y Antígona.
Foto: Anthony Ornecq.

–¿Cómo fue trabajar con Lily Collins? ¿Es cierto que le hiciste de guía turística?

–¡Sí! Lily es una divina pero muy reservada. Creo que con un padre como Phil Collins debió mantener distancia, por la fama que tuvo desde que nació. A ella y a Ashley Park, que vive al lado de mi casa, les recomendé un montón de lugares para que fueran a visitar. Sobre todo en el barrio Le Marais. Las mandé a Carbon, que es un restaurante argentino, al Café Berry, Lily of the Valley, Mancora, Merci y Broken Arm.

Con su propio look: así actuó Anaïs la escena que la hizo conocida.

"Cuando llegué no pensé que fuera todo el equipo de Sex and the City. Fue un flash. No podía creer que estaba Patricia Field (la vestuarista de la serie)", cuenta Anaïs, quien revela que se vistió con sus propio outfits. "Me pidieron que llevara una base por si no tenían de mi talle. Llegué con mi look y a Patricia le encantó. Como no llevaba corpiño, le pregunté si prefería que me lo pusiera, porque en Francia usan. Me respondió: 'No bra need. Esto es América en París'", rememora la actriz, quien recuerda el closet de backstage como "un desfile de moda".

"Lily Collins es muy reservada, pero le recomendé un montón de lugares para que conociera en la ciudad".

Un capítulo aparte es su historia de amor con Lucas, de quien se separó a los 18 años en Argentina, cuando se mudó a París con su familia. "Nos separamos y siempre me decía que iría a visitarme. Terminó viniendo hace dos años. Yo dejé a una pareja con la que estaba y hoy el amor sigue. Estamos viviendo muy felices juntos", cuenta. "Cuando teníamos 18 siempre decíamos que nos íbamos a reencontrar, pero la gente decía que era algo imposible. Nosotros siempre sentimos que nuestro amor era más fuerte que todo", dice, aún sin poder creer "que una historia de amor tan mágica sea mía". Respecto de su pareja, sostiene que "me apoya como nadie, incluso con los haters". Es que, cuenta, sufre horrores las críticas, "todos esos comentarios que no tendría que estar leyendo". Se refiere especialmente a una serie de sketchs que compartió en Instagram en plena cuarentena. "Hice un personaje que se llama Mrs Quarantine. Es una inglesa un poco cheta, que está encerrada en su casa, como todo el mundo. No podría haber seguido sin el apoyo de Lucas", agradece y recuerda: "Hoy sos un boom y mañana no se acuerda nadie de vos".

Acaba de terminar de rodar la miniserie Neuf Meuf, de Emma De Caunes para Canal + y pronto saldrá el film de Yan Gozlan, La boîte noire, con Pierre Niney. Foto: Alex Socks.

Vínculo copiado al portapapeles.

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