Tomás Fonzi: «Me gustaría tocar con Joaquín Levinton» – GENTE Online
 

Tomás Fonzi: "Me gustaría tocar con Joaquín Levinton"

El participante de Masterchef Celebrity 3 asegura que siempre evitó hablar de música para que no "tapara" al actor pero ahora - que se animó a desarrollar su faceta como cocinero- también está dispuesta a salir de gira con su banda y hasta piensa proponerle a su compañero en el certamen de Telefe hacer algo juntos. 
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Nadie diría que Tomás Fonzi tiene 40 años. Con sus facciones angelicales y esa sonrisa encantadora cualquiera podría pensar que está recién pisando los 30 y, claro, en persona, una comprueba fehacientemente por qué se ganó el título de galán -ya en Verano del ´98- y se robó el corazón de varias generaciones. Por estos días, se luce como protagonista en la obra de teatro 'Somos Nosotros' - con dirección de Ariel del Mastro - y se destaca por sus habilidades culinarias en la tercera edición de MasterChef Celebrity.

Sin embargo, a lo largo de los años, se ha ganado el reconocimiento del público gracias a proyectos como Costumbres Argentinas, Los Roldán y Esperanza Mía, entre muchos otros. Pero actualmente - con su incorporación al certamen de cocina - el actor cobró aún mayor popularidad y eso se ve reflejado en las calles, donde recibe el apoyo del público e infinidad de pedidos de selfies a diario.

La idea del Intimo de la Semana de GENTE es que el personaje se sienta cómodo y relajado en un ámbito que le resulte acogedor. Como Tomás nos contó que es fanático de la música - y en especial del rock - nos trasladamos a la clásica disquería Zivals, ubicada en una de las esquinas más importantes y emblemáticas del centro porteño.

Sentado en una mesa al aire libre con una birra en mano - y mientras se arma un cigarrillo - incita a brindar por la salud y recuerda que desde muy chico tuvo bandas de rock. "Mis primeros ingresos como actor fueron destinados a instrumentos y a acondicionar un altillo que había en la casa de mis viejos en Adrogué. Siempre me gustó mucho la música", reflexiona mientras espera por un plato de papas fritas.

Tomás sale de gira

Son las cinco de la tarde y Fonzi asegura que nunca es demasiado temprano - o demasiado tarde - para tomarse una cerveza bien fría, "tengo problemas con la bebida" expresa entre risas.  Este 2022 trae más que proyectos artísticos en la vida de Tomás, quien planea lanzar nuevas canciones con su banda 'El Amateur' y tal vez realizar su primera gira por Buenos Aires.

"Mi banda se llama 'El Amateur', pero el único amateur soy yo porque estoy rodeado de músicos profesionales que saben lo que están haciendo... pero ese es el chiste", aclara, mientras revela que en el útimo tiempo se animó a empezar a componer sus propias canciones: "Siempre las tuve, pero medio guardadas. Nunca me animé, yo soy más rockero y mis canciones no son tan rockeras. Tengo ganas de tocar en vivo, además ahora hay muchos canales de difusión para los músicos, no solamente es tocar. Hemos hecho giras por el interior en boliches y esas cosas que es muy divertido, pero también el plan es hacer más Buenos Aires".

Si hay un tema infalible de conversación con Tomás Fonzi: es la música. Sus ojos se iluminan y podría estar horas y horas hablando del tema. "Siempre tuve mucho respeto por la música y los músicos. Por hacer música y por mostrarla. Siempre traté de evitar mostrar mi música porque soy actor, o porque estoy ahora en las cocinas en Telefe. De hecho hace mucho tiempo, con mis primeras bandas, tardé muchísimo en salir a tocar y lograr que nos contrataran para ir a algún lado. Hasta que yo no sentí que estaba más o menos lindo lo que teníamos, no salí a mostrarlo".

-¿Cuál fue tu primera banda? ¿Cuántos años tenías?

-Mi primera banda se llamaba Kuba con K, era punk, rock, reggae, ska (se ríe). Con esa banda tocamos en el shopping de Adrogué 'El boulevard Shopping', fue nuestro debut yo tenía 18 o 19 años. Después tuve a Mono Tremendo, en la época de Costumbres Argentinas 2004. Con Mono Tremendo hicimos muchas giras de boliches post novela, uno de nuestros primeros shows fue en Rosario y cuando terminamos de tocar vino el dueño y me dijo 'no puedo creer que nadie te tiró con nada', para mi fue el mejor elogio de la vida.

-¿Qué música escuchás?

-Bueno Spinetta es tipo Dios para mí, pero antes era más cerrado... del jazz, el rock and roll, después entendí que lo que me gusta de cualquier manifestación artística tiene que ver con lo auténtico, con ver a un artista desnudo mostrando lo que tiene, lo que es y no queriendo replicar lo que está de moda o apoyándose en recursos estéticos. A mi me gusta lo auténtico, lo verdadero y eso lo trasladado a cualquier estilo.

-¿Trasladás esas influencias a tus canciones?

-Mis canciones son rockeras.. no tan rockeras como a mi me gustaría, pero empece a aceptar que son lo que soy y hay algo auténtico en eso. Es difícil encontrar una identidad, eso lo estoy buscando todavía... pero disfruto estar en casa solo y tocar mi guitarra. Tengo una especie de búnker.

Nuevos artistas

-¿Qué opinás de los nuevos artistas y géneros musicales como María Becerra, Bizarrap, Trueno?

-Me parece que hay una transformación a nivel regional y esta buenísimo que suceda. A mí me cuesta encontrar lo que si me gusta y lo que no, hay cosas que me cuestan diferenciar... pero hago el ejercicio concreto de ver lo que está pasando. Escucho cuatro o cinco propuestas nuevas o diferentes y por ahí hay mucho parentesco. Igual no me pidas nombres... no los manejo (se ríe)

-¿Te gustaría colaborar con algún artista?

-Ahora estoy mucho con Joaco Levinton, me gustaría tocar con él. Cero que estoy en posición de pedirle la gauchada que supongo se va a copar... (se ríe)

-¿Fantaseas con dedicarte de lleno al mundo de la música?

-¡Si desde ya! Tengo la fantasía rockera arcaica de romper habitaciones de hotel y tirar televisores por la ventana. 

A Tomás Fonzi lo acompaña un séquito de músicos 'jazzeros' sesionistas que conoció laburando en las obras 'Un día Nico se fue' y en 'Yiya'. "Con ellos hicimos gira y siempre en la previa de las funciones tocábamos en la prueba de sonido. Después surgió la propuesta, estábamos todos en situaciones parecidas: rozando los 40, con uno o dos hijos chicos... y de repente nos fuimos de gira y la pasamos muy bien"

La música y su familia

A pesar de tener una hermana extremadamente talentosa - Dolores -, los Fonzi no provienen de una familia de artistas. Tanto él como su hermana fueron los primeros en dedicarse a la actuación y, por otro lado está Diego, que con un perfil mucho más bajo, es un gran amante de la música.

"Cuando yo armé mi sala de ensayo en el altillo, y compré una batería muy rudimentaria, mi hermano Diego empezó a sentarse ahí a pavear y encontró algo que le gustó y armó su propia banda. Nunca tuvimos banda juntos porque somos muy seguidos... a él le gusta otro estilo más indie, alternativo... lo mío era más rockero clásico así que hicimos cada uno su camino. Sólo nos turnábamos para usar la sala", recuerda.

-¿Esta faceta musical viene de algún costado de tu familia?

-Mi papá desde que yo tengo uso de razón siempre tuvo una guitarra criolla. El era el que con el grupo de amigos - después del asado - tocaba 'Zamba de mi esperanza' o 'Sapo cancionero', esos eran sus dos números (se ríe), pero lo recuerdo a él tocando con mucho corazón, muy sensible... acariciando la guitarra. Y ese fue el primer instrumento que tuve a mano. 

-¿Tu papá te enseñó a tocar la guitarra?

-Mi viejo me enseñó los primeros acordes y después empece a estudiar. Más tarde me compré una guitarra eléctrica y a la mierda la zamba (se ríe). Soy un enamorado de los instrumentos.

-¿Tocás algún otro instrumento?

-Puedo pavear un poco con el piano, la batería, el bajo... pero pavear y con la guitarra paveo un poco mejor (se ríe). Pero el instrumento, el mueble, el objeto me fascina. Tengo guitarras medio viejas... 

-¿Coleccionás guitarras?

-Ojalá... iba por ese camino pero después tuve hijos... que es un pozo ciego a la economía y se acabó el proyecto de colección de guitarras (se ríe). Igual tengo las guitarras que necesito que son cinco ¡Un montón!. La guitarra que traje a la producción es un bicho raro, tiene una historia rara, es como un hijo renegado de Gibson, una rareza musical y es del año 81 que es mi año de nacimiento. Se que fue de Hilda Lizarazu en algún momento, me la ofrecieron, me contaron su historia, su mística y me re copó.

La exposición que implica estar en Masterchef

Tomás Fonzi es una de las sopresas del reality de cocina que mantiene en vilo a todo el país. En ese sentido, mientras caminamos por la calle Corrientes acompañando a Tomás a la sala de Paseo la Plaza donde de jueves a domingos a las 20 hs hace función de 'Somos Nosotros' la gente se nos acerca y le piden por una foto o un saludo. "¿Vos sos el de MasterChef? Te veo siempre", le expresan.

"¡Es impresionante! Me sorprende todo el tiempo. Siempre me pasó que era el de Verano del 98, el de Esperanza Mía y ahora soy el de Masterchef", confiesa entre risas para el Íntimo de la Semana de GENTE. "El desafio de hacer esye proyecto tenía que ver con eso de que por primera vez no interpreto un papel. No digo un texto... mi delantal dice 'Tomás': soy yo", aclara mientras recuerda que hace unos días junto a Joaquín Levinton hicieron una analogía de que con la musica y la comida pasa algo parecido: "Cuando mostrás un plato o una canción se ve mucho de uno, y no hay mucho que hacer para disimularlo".  

-¿Te costó tomar la decisión de sumarte a MasterChef?

-Me costó un montón de hecho primero me llamaron y me tantearon.... después desaparecieron y una semana antes se volvieron a comunicar para decirme 'te vas a sumar o no' (se ríe). Me pasó que mi mujer, mi hermano, mis amigos me decían 'vos tenés que ir a MasterChef', incluso antes de que me llamaran. Pero cuando finalmente me dieron el ultimátum apagué el celular 48 hs porque me dio pánico por la novedad, el desafío, la exposicion de ser yo adelante de cámara, mostrando las frustraciones, enojos, alegrías, mostrando facetas que hasta ese momento tenía el control. 

-¿Y por qué aceptaste?

-Yo me metí porque el formato me pareció súper profesional. Es un certamen de cocina y es también un programa, pero no se busca escándalo pelea, nos sorprenden todo el tiempo si, pero las dificultades son otras. Esa fue mi decisión. Dije no me estoy metiendo en Gran Hermano. 

-¿Cuál es tu jurado favorito?

-¡Están muy bien los tres! Cada uno tiene un perfil muy distinto al otro: Martitegui es el más objetivo, sus devoluciones son las más precisas, con Betular tenemos otro yeite, el también es duro, bah los tres son duros, pero por ejemplo el Tano es más para afuera, más humorístico, pero también con el palo en la mano. Entonces ninguna de esas personalidades se pisa entre si.

La ayuda familiar nunca falla

-¿Es cierto que tu mamá María te ayuda en la cocina?

-¡Si! Hubo un día, cuando salieron los primeros capítulos, que me mandó un mensaje diciéndome 'el sábado te espero y vamos a cocinar: esto, esto y esto. Y eran como 7 platos (se ríe).

-¿Y los hiciste?

-Si claro, fue lo fundamental de la cocina (se ríe). Solo faltaba el cronómetro ¡Estuvimos como 8 horas parados en la cocina de mi vieja!

-¿Tus influencias culinarias vienen de tus viejos?

-¡Si! Mi mamá es muy pastelera, de cocina mediterránea y mi viejo es un gran asador - a su propio estilo - y yo descubrí que me gusta muchísimo comer. De joven iba a restaurantes a descubrir propuestas distintas, sobre todo a principios del año 2000 que fue la explosión de comidas étnicas y data nueva. A veces trato de replicarlo en casa, me gusta mucho la comida árabae, vietnamita, peruana... me gusta el contraste de picante con dulce y salado.

-¿Y vos sos buen asador como tu papá?

-Quiero creer que si... bueno, lo voy a decir: soy buen asador (se ríe). Soy asador de cocciones lentas. Una vez le pregunte a mi viejo un consejo concreto para hacer asado y lo unico que me dijo fue "que haga ruidito" y mantener ese ruidito todo el tiempo que sea constante y parejo, pero ruidito, si suena mucho no y si no se escucha tampoco ¡Y es tal cual! ¡Es la clave! 

-¿Te ves en la final de MasterChef?

-Estamos en un momento en el que tendría que empezar a entrenar... tengo que incorporar información nueva y practicar en casa y llevarlas allá. No quiero pecar de soberbio pero creo que si estudio un poquito más podría ser...

-Y si no sos vos ¿Quién te gustaría que llegue?

-Para mi sería justo que llegue la Peque Pareto, sin duda tiene una determinación y la re labura. No apela a ningún recurso que no sea el resultado de su trabajo en la cocina, es direccionada, metódica y silenciosa: es todo lo que está bien.

Una obra que reflexiona sobre la monogamia

A principios de enero Fonzi y sus compañeros: Sofía Pachano, Federico Cyrulnik, Micaela Lapegüe y Lionel Arostegui, estrenaron 'Somos Nosotros' con dirección de Ariel Del Mastro. "Fue un proceso de laburo precioso, pasan pocas veces que hacés la primera lectura de guión y ves la obra entera en tu cabeza. Ya desde la lectura fue 'uy esto está buenísimo. La obra es graciosa, inteligente, rápida. No subestima el tema del que hablamos, ni al público. Interpela bastante a la gente que viene... yo recomiendo mucho venir en pareja, creo que dispara controversia", asegura.  

Esta divertida comedia de Paseo La Plaza trata de un matrimonio que está junto desde hace 10 años -interpretado por Sofía pachano y Tomás - y ella conoce a un hombre que la enamora, pero nada de lo que pasa con esta persona interfiere en el vínculo ni en los sentimientos hacia su pareja. "Ella decide plantear la situación y ese es el punto de partida de la obra... después del cimbronazo el marido pide conocerlo", explica.  

-¿Te interpela la obra?

-Yo no quiero naturalizar nada que me parezca mal y dentro de una relación amorosa de una estructura familiar se naturalizan cuestiones con las que no estoy de acuerdo y las voy a cuestionar siempre que pueda. Eso no significa que yo dudo de mi pareja o de la familia que tengo, pero a veces se naturalizan cosas como la convivencia que es re compleja. A lo mejor si cambiamos un poco ese factor todo lo demás mejora. No es todo blanco o negro.

-Hace poco te referiste públicamente a la monogamia...

-Yo disiento con esto de que las nuevas generaciones son más libres... creo que hay algo de naturaleza humana cuando te enamorás y conectás con alguien. Y hablo de amor, no solo sexo, bah amor sin sexo tampoco existe creo yo. No digo que sea una afirmación, pero por ahí hay algo de naturaleza humana en esta búsqueda de exclusividad, tampoco es muy controlable cuando flasheás con alguien y te enamorás. Sobre todo al principio... no quiero generalizar pero yo creo que en ese momento no entran otras personas. 

Su gran historia de amor

Tomás y Leticia comenzaron a salir hace 20 años, cuando ambos eran muy jóvenes, y si bien él siempre mantuvo su relación en bajo perfil, no tiene problemas a la hora de hablar de su historia de amor con la madre de sus hijos Violeta (11) y Teo (6). Sus pómulos se sonrojan y una sonrisa pícara se le escapa. "Estamos hace muchos años. Nos conocimos hace 20, pero estamos juntos hace 15", explica mientras afirma que algunos años no estuvieron formalmente juntos por "cosas de la juventud".

-Sin embargo no se casaron...

-Leticia y yo sabemos que lo que nos une es mucho más grande que cualquier papel, trámite o manifestación pública. La verdad es que hay cuestiones burocráticas que tienen que ver con descargar impuestos (se ríe). Me pisa un auto, estoy en terapia ¿Y ella cómo entra?. Tiene que ver con eso. Obvio en el medio hay algo emocional puesto ahí y ni hablar de los hijos que tenemos en común, si hay algo que nos va a unir para siempre son nuestros hijos.

-¿No les gustaría tener una boda de blanco y una gran fiesta?

-No, no, no.. a ver ganas de hacer una fiesta sobran (se ríe). Sería una buena excusa, pero no.

-¿Cómo se conocieron? 

-Nos conocimos en Niceto, en Club 69. Ella dio el primer paso... o sea el primer paso posta lo dio ella, porque yo estaba en una escalera acodado en la barra esperando el show del boliche y de repente se paró al lado mío. Yo estaba en pleno Verano del 98, entonces miro para un costado y digo 'Epa, hola' y creo que ni hola nos dijimos (se sonroja)

-Ella no es del medio...

-No. En algún momento laburó en vestuario en el Colón e hizo arte en Polka, pero periodos fugaces. Ahora está más ligada al mundo de la moda. 

-¿Qué es lo que te enamoró o enamora de ella?

-A mí lo que me pasó desde el primer momento - y me sigue pasando - es lo halagado que me hace sentir que se haya fijado en mi, eso. No lo puedo creer. 

-Y eso que Tomás Fonzi es galán de muchas generaciones...

-No, no (se ríe) y ella sabe que no porque me conoce. Conoce la posta. Siempre me pasó eso, la miro y no puedo creer que me dio bola. 

Ser papá de Violeta y Teo

Aunque parezca un veinteañero Tomás Fonzi ya es todo un señor padre y se define a sí mismo como "Soy todo tipo de papá: preocupón, enojón y copado", mientras confiesa que a veces su mujer los reta a los tres. "Me gusta revolcarme con los pibes, aunque también vengo cansado de trabajar y los quiero acogotar como cualquier persona (se ríe), pero no hay mucho que hacer. Uno es el padre que puede ser, no se puede pilotear, no podés decidir qué tipo de padre sos".

-¿Qué actividades les gusta hacer juntos?

-Nos gusta correr, jugar al fútbol, al tenis, eso hacemos bastante. Con los dos tengo conexiones distintas: primero por las edades, la nena está en una edad que la traigo al teatro, salimos solos, el más chiquito es muy chiquito... pero me gusta sacarlos afuera, tenemos otra conexión.

-¿Violeta manifestó interés por la actuación?

-Me parece que todavía no sabe lo que quiere... aunque ella ya está en contacto con las redes y Tik Tok. Ya sabe qué son los seguidores, los likes y algo de eso la seduce. Siempre me pregunta '¿Cuántos likes tuviste en tu última publicación? Y yo tipo 'no sé fijate' (se rie), O me dice 'papá estás en Tik Tok'.

-Vos arrancaste de muy chico en la actuación, si Violeta te pide que la lleves a un casting ¿Lo harías?

-Si. Yo creo que como padre mi deber es apuntalar o guiar sobre todo en esta etapa que son muy chicos, contenerlos. A veces ese trabajo no es necesariamente agradable ni para mí, ni para ellos... porque si fuera por ella - una nena de 11 años - es tipo 'ah quiero gastar todos mis ahorros en robux' que es la moneda virtual de Roblox, un juego donde hay mil mundos. Ahí ella arma su avatar y se junta con las amigas y el dinero dentro del juego es robux y con eso compran sombreritos y cositas… (se ríe)

-Y todo con tarjeta de crédito me imagino...

-¡Todo con tarjeta de crédito y en dólares! (se ríe), lo compraste a principio de mes y te viene con devaluación. Bueno, ella gastaría todos sus ahorros en eso, entonces yo la tengo que educar financieramente y asi con todo. En cuanto a la vocación quiero que hagan lo que a ellos los haga sentir realizados. Si ella ahora me manifiesta que su vocacion es tener miles de seguidores yo tengo que identificar en su cabeza que significa eso y apuntalar. Yo quiero que sean felices, que florezcan y se desarrollen lo más posible como seres humanos. Quiero que estén contentos, ni siquiera felices: que se despierten a la mañana y estén contentos de quienes son, de donde viven, de cómo hacen las cosas... y eso mismo quiero para mi. 

 Fotos: Chris Beliera

Producción y estilismo: Sofía Pérez y Santía

Contenido multimedia: Elisabet Correa y Manu Adaro

Maquilló y peinó: Raquel Quintans para Sebastián Correa Estudio con productos Givenchy

Agradecemos a: Zivals por la locación (https://www.instagram.com/zivals.ok/)

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