Hernán Lirio: "El éxito se basa en ser fiel a uno mismo" – GENTE Online
 

Hernán Lirio: "El éxito se basa en ser fiel a uno mismo"

En el Íntimo de la Semana de GENTE, el periodista y conductor cordobés cuenta su historia de lucha personal, cómo fueron sus amores tóxicos y cómo, gracias a su insistencia, inició su camino tirándole papelitos a Marcelo Tinelli en Videomatch, programa en el que lo contrataron como asistente.
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Hernán Lirio (38) no titubea a la hora de hacer sentencias sobre su vida profesional. Es que desde chico que decreta y cumple sus deseos en el medio, casi con una fe ciega. Apenas tenía 10 años cuando, viendo Grande Pa en su humilde casa en Villa María (Córdoba) junto a su padre, le aseguró: “Cuando sea grande voy a trabajar en Telefe”.

La vida del periodista y comunicador no fue fácil. Su madre murió cuando él tenía un año y compartió largos tramos con su padre al mando del camión que manejaba. “Cuando parábamos en la ruta mi papá siempre me decía que no quería comer y me compraba milanesas. Me di cuenta después, hablando con mi psicóloga, que simplemente pasaba hambre para que yo pudiera comer”, cuenta el menor de ocho hermanos que hoy es conductor en Crónica TV (Feliz vida y Crónicas DeLirio) y, bajo su rol de "embajador de lifestyle", comparte sus viajes en distintos destinos turísticos en gente.com.ar.

En diálogo con GENTE, Lirio revela su historia de lucha apenas llegado a Buenos Aires cuando llegó “a probar suerte” y se instaló en una pensión solo con una mochila. Todo lo que ocurrió después, asegurará, “no es suerte", es resultado de no haberse rendido. "Siempre tengo en mente una frase de Woody Allen: 'El 90% del éxito se basa en insistir", afirma, dejando atrás una sugerencia de Chiche Gelblung a la que hizo oídos sordos. "Se reciben 2500 periodistas al año, ¿por qué no estudiás otra cosa?".

Su infancia: sus decretos y sueños

“Vengo de una familia de clase media de Córdoba. Mi papá, que era camionero, me llevaba de viaje de Córdoba a Salta y yo vivía escuchando radio AM y repitiendo las publicidades que hacían los locutores. A los cuatro o cinco años grababa mis propios programas en el minicomponente, jugaba a los móviles y hacía todas las voces. Hasta entrevistaba a mis familiares con una cuchara. A los 12 empecé a participar de los juegos de un programa de radio nocturno y como siempre ganaba, me iba a la radio y me quedaba ahí. Ayudaba a la telefonista atendiendo los llamados y después le llevaba los mensajes a la locutora. Para mí era un mundo mágico; era lo que más me gustaba en la vida”.

Sus primeros trabajos

“A los 12 ya cubrí mi primera temporada en Carlos Paz, aunque no era algo serio. A los 17 logré tener mi primer programa de radio en Villa María los sábados a la noche. Se llamaba Intrusos en la villa y lo escuchaba todo el mundo. La gente de la ciudad aún se acuerda. Funcionaba como una suerte de previa antes de salir. Antes de comenzar con mi programa de radio, el dueño de una radio de Villa María al que fui a pedirle trabajo me dijo que estudiara Análisis de sistemas, que siendo periodista me iba a morir de hambre y me cerró la puerta en la cara. Me rompió la ilusión. Ese día llegué a mi casa y Yoli, mi mamá de crianza, me vio muy mal. Se acercó a mi habitación mientras lloraba y me dio un recorte que decía: 'El éxito en la vida no se mide por lo que has logrado, si no por los obstáculos que tuviste que enfrentar en el camino. Lucha con todas tus fuerzas para cumplir tus sueños. No importa las veces que lo intentes. Seguí hasta el final'. Ese recorte todavía existe y lo tengo pegado junto a una foto de ella. Empecé a estudiar periodismo en Córdoba Capital y enseguida quise ir a probar suerte a Buenos Aires".

"Mi clave fue la perseverancia, algo de puerta a puerta con un CV impreso en la mano. Siempre me acuerdo de una frase de Woody Allen que me identifica que dice: 'El 90 por ciento del éxito se basa en insistir'"

Su llegada a Buenos Aires

“A los 19 años me vine a probar suerte a Buenos Aires. Mi papá y Yoli siempre me alentaron. Con todos los miedos de mi viejo, llegué con una mochila y muy poquita plata. Me bajé en Retiro y fui directamente en subte a Telefe, que estaba en la calle Pavón. No conocía a nadie y empecé a darles el CV a todos los que entraban; me quedaba en la puerta desde las 10 de la mañana y me volvía a última hora a la pensión en la que vivía. Les dí currículums desde a Georgina Barbarrosa, que grababa La Niñera, hasta a Flor Peña y a Marley. Yo era un equis y les pedía por favor que me dieran una oportunidad. Hasta que en un momento me crucé con el Chato Prada y le dije ‘yo te barro el piso; sé que si entro no me voy más’. Se ve que le di pena y me dijo que fuera al día siguiente para hacerme una prueba. Fui de asistente en las cámaras ocultas y trabajé durante un año en La gran venganza, la cámara oculta en la que tirábamos los autos desde grúas, a diez metros de altura. La producción no me gustaba pero aprendí un montón. Además, me quedaba hasta las 12 de la noche para ver a Marcelo Tinelli en vivo. Le tiraba el papel picado junto a Pedro Alfonso”.

El factor Tinelli: su consejero

“La única vez que hablé con Marcelo Tinelli en VideoMatch fue el útltimo día, cuando compartimos una cena en la cantina Don Carlos y me acerqué a agradecerle. En ese momento tuvo palabras muy cordiales conmigo. Hoy en día aún cruzamos mensajes. Hace un tiempo me invitó al piso para sacarme fotos con él. Me dijo que soy un gran conductor y que me veía los domingos a la noche. De hecho me dijo: “Pero tenés que estar todos los días”. También recibí su felicitación cuando se enteró que empecé en la TV Pública. Tinelli es el máximo referente que recuerde. Yo estaba alucinado con el show que hizo siempre. Hoy destaco que es el más inteligente de la TV argentina, conduce pensando en el rating y logra mantener la atención de la gente".

Sus primeros pasos en el medio: “Lo pasé bastante mal”

“Hacía un raíd bárbaro. Los fines de semana me iba en micro a Córdoba para hacer mi programa de radio y rendir dos materias. Estuve así durante tres años. Hasta que entré en la madrugada de Pop Radio y en C5N. En ese entonces viví en una pensión que quedaba en Callao y Corrientes, y al tiempo me mudé a la vuelta, a un monoambiente. Fue muy duro. Estuve todo un año sin laburo, buscando trabajo en Buenos Aires hasta que entré en C5N. Los dos años que no estuve en VideoMatch, tuve mi programa de tele en Villa María, donde me gané siete premios como Mejor Programa de Entretenimiento. Mi clave fue la perseverancia, algo de puerta a puerta con un CV impreso en la mano. Siempre me acuerdo de una frase de Woody Allen que me identifica que dice: “El 90 por ciento del éxito se basa en insistir”. Y a mí no me da vergüenza. Tenga o no trabajo, una vez por mes le escribo a directores de canales, a Tinelli, a Guido KaczkaAmo lo que hago y pedir trabajo me parece lo más digno que hay. Hoy soy agradecido y muy prudente, lo hago sin molestar, les entro a mi manera y responden bien”.

"Les dí currículums desde a Georgina Barbarrosa, que grababa La Niñera, hasta a Flor Peña y a Marley. Yo era un equis y les pedía por favor que me dieran una oportunidad. Hasta que en un momento me crucé con el Chato Prada y le dije ‘yo te barro el piso; sé que si entro no me voy más’"

Su aspiración

“Sueño con tener mi propio programa exitoso en el primetime de un canal líder. Ya de chico les firmaba autógrafos a mis compañeros del secundario. Hace poco, una compañera me envió uno que le había hecho que decía ‘Para Mariana, con cariño’. Me pone re contento. Me siento un afortunado de la vida porque vinieron un montón de compañeros de Villa María a buscar trabajo y yo a esto lo atribuyo a que no bajé los brazos. Aunque no tenía comida le decía a mi papá que me había ido bien. Seis castings me llevó entrar a C5N. Estuve seis años en el móvil hasta que me dieron la conducción. Para que te vaya bien en la vida, nada es fácil. A veces tengo amigos que me dicen ‘qué suerte tenés de vivir de lo que amás’ pero para mí es trabajo. Tuve que laburar mucho para ser un poco conocido y poder vivir de Instagram y de la tele. Hoy no sé si volvería a hacer tanto esfuerzo. Hice 2500 viajes ida y vuelta desde Buenos Aires a Villa María y hoy mis papás pueden ver todo lo que conseguí desde arriba”.  

“Siempre quise que la gente me quiera”

“Siempre tuve la meta clara de que iba a vivir toda mi vida de conducir. Siempre quise que la gente me quiera. Es algo a lo que llegué a entender en terapia. Mi psicóloga me dijo que eso es en parte por la pérdida de mi papá y la falta de cariño. Yo quería ser famoso porque pensaba que si iba a Salta, por ejemplo, siempre iba a tener gente que me conociera y nunca iba a estar solo. Me encanta el cariño de la gente”.

Su “misión” como comunicador

“Tengo interacción con todos mis seguidores; yo creo que somos un vehículo para mejorar la vida de la gente. Lo que hizo Santi Maratea me identifica mucho. Mis jefes me preguntaban cómo hacía para aguantar haciendo las madrugadas y yo pensaba en toda esa gente que me cruzaba, que se había quedado sola y me agradecía que la acompañara. Sacarles una sonrisa y ponerlos felices por un rato, es todo”.

Su relación con los vecinos y su perro “célebre”

“Me gusta mucho patear la calle. Paseo mucho a Ramón, mi perro, y aprovecho eso para tener contacto con la gente. A mí me encanta que pase el recolector de basura y me salude o que la gente me pare para sacarse fotos con mi perro. Él tiene más engagement que yo; tiene 27 mil seguidores en Instagram y le comentan todas las fotos. A Ramón me lo regaló Rocío Sueiro (hija de Victor Sueiro) y lo llevo a todos mis programas”.

"Estando en pareja entendí que no hay que dejar de hacer lo que uno quiere. La última vez que estuve de novio era un vínculo con muchos celos y no me podía relacionar con otras personas"

Las relaciones tóxicas

“Hace poco empezamos con Bernardo Stamateas Gente en el diván, un vivo de @revistagenteok en el que hablamos sobre las parejas tóxicas. Y me quedé pensando que yo también las he tenido pero con todas mis ex parejas quedamos en una relación de amistad. Vivo libremente y para ponerme de novio siento que tengo que conocer mucho a la otra persona, tengo que admirarla y que me admire. Además, no me gusta planificar mucho, así que tienen que tener un espíritu aventurero para seguirme. Algo importante es que estando en pareja entendí que no hay que dejar de hacer lo que uno quiere. La última vez que estuve de novio era un vínculo con muchos celos y no me podía relacionar con otras personas. También estar con alguien que no está en el medio es difícil porque se tiene que bancar que te escriban todo el tiempo y te tiren onda. Como tenemos más exposición tienen miedo de que cualquiera te escriba. Yo no podría estar con alguien del medio”.

"Siempre quise que la gente me quiera. Es algo a lo que llegué a entender en terapia. Mi psicóloga me dijo que eso es en parte por la pérdida de mi papá y la falta de cariño"

"En el amor soy de ir al frente"

“La única relación con alguien conocido fue con Silvina Scheffer, cuando tenía 28 años. Le hice una nota y estuvimos de novios durante seis meses. Ella recién salía de la casa de Gran Hermano y me encantaba desde que veía el programa... hasta me dio ternura cuando lloró por las cremas. Silvina estaba en haciendo temporada en Carlos Paz en Más loca que una gata. Nos pasamos los teléfonos después de la nota, así que fuimos a Keops y chapamos esa misma noche. Donde pongo el ojo, pongo la bala. No sé si soy rápido pero no tengo problemas en encarar. En el amor soy de ir de frente”.

Fotos: Gabriel Machado.
Producción: Sofía Esther Ortiz. Arte digital: Gustavo Ramírez y Mariano Speroni.
Make up y peinado: @letie.mua para MALA Peluquería.
Agradecemos a De Vanguardia, Camisas Mancuso y Union Pacific.

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