Guillermina Valdés: “Siempre me guío por mi intuición” – GENTE Online
 

Guillermina Valdés: “Siempre me guío por mi intuición”

De temporada en Mar del Plata con Los 39 escalones, la actriz, empresaria y protagonista de la tapa semanal de GENTE  habla del "amor después del amor" con Marcelo Tinelli tras 9 años de relación y cuenta cómo trabajar en sí misma y su deseo de desarrollar todo su potencial “hoy es mi prioridad”. Además, revela cómo transita la maternidad en esta nueva etapa de su vida y por qué considera que lo más importante es transformarse.
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“No me tengo que olvidar que esto lo tengo que hacer de por vida” es la frase que más se repite en la mente de Guillermina Valdés (45) cuando cada noche se sube a escena con Los 39 escalones (en el Teatro Tronador, en Mar del Plata), junto a Facundo Arana, Freddy Villarreal y Maxi de la Cruz.

Porque ahí es donde se produce el mayor conjuro: experimentar el goce de saber que está haciendo lo que desea, que esta vez no se negó a un proyecto que la hace vibrar, que no sobrepensó, que se antepuso. Y ahí está su recompensa cuando se acuesta bien tarde tras una nueva función en su debut en la temporada de verano y siente que no hizo más que escucharse.

Sobre este redescubrirse, el fin de su relación amorosa de 9 años con Marcelo Tinelli (62, padre de su hijo Lorenzo "Lolo" Tinelli, 8), la reinvención de los vínculos, su naturaleza enamoradiza, su camino espiritual y el comienzo de una aventura con sí misma, la actriz, ex modelo y empresaria habla en profundidad en la tapa semanal de GENTE.

–¿Cómo es volver a la magia del teatro después de tanto tiempo y cómo te encontraste en este regreso?

–Esa es la realidad, que me encontré. Y me pasa que cuando me subo al escenario hay una sensación de decir "¿por qué me olvidé lo bien que me hace esto?’" Lo disfruto muchísimo, es un trabajo que siempre está vivo, donde uno puede construir algo diferente en cada función y encontrar alguna joyita. Para mí el trabajo del actor en el teatro es el más lindo, lo siento como algo orgánico y verdadero, y nos da la oportunidad de vivir y transitar una y otra vez una escena, cosa que disfruto y festejo. 

–Incluso tenés la posibilidad de jugar a ser dos personajes…

–Eso es lo bueno. Encarno a una espía y después tengo a otra chica que nada que ver, que prefiero no definirla... Pero te diría que Pamela es una persona muy inocente, un poco vulnerable y también frívola. Son personajes que fueron escritos en 1935 y nosotros los aggiornamos. La obra se hizo muchas veces en Buenos Aires y el director, Manuel González Gil, a quien admiro un montón, jugó también con esta cuestión de lo actual, incluso en el lenguaje.

–¿Y Alfred Hitchcock en particular es un director que te interesó siempre?

–No sé si lo seguí tanto, pero me gusta su cine. Lo interesante de esta obra es que está basada en una de sus películas y que un autor en Inglaterra decidió adaptarla en teatro. El director le dice, "pero estás loco, ¿qué vas a hacer, 200 escenografías, 300 actores en escena…?’" Y el autor le responde: "No, lo voy a hacer con tres actores y dos cajones". Un film originalmente de espionaje y misterio terminó convertido en una sátira, una comedia de humor negro. No es que sea una parodia de la película, pero en un punto sí. Y todo eso está puesto en la escenografía, en las luces y en la puesta actoral, porque tenemos que imaginar que estamos en un tren, o que somos parte de una persecución, como cuando Facundo (Arana) está arriba de un puente. Nada de eso está y nosotros invitamos al público a que juegue con nosotros.

"Siento que también el amor es eso: que uno tiene que aceptar que las cosas ya no se pueden dar de la manera en la que se venían dando y construir algo diferente. Eso no quiere decir falta de amor. En una separación sana siempre se necesita el desapego para encontrar tu espacio"

–Claro, poner muchísimo el cuerpo…

–Sí, y me parece un súper desafío. De hecho, tiene algo de clown, que es algo que me encanta y también estudié. No solo puedo usar mi faceta como actriz, sino poner toda esta cuestión más clownesca, de juego físico. Y me encanta.

–Desde 2017 que no hacías teatro. ¿Sentís que tus cambios personales también colaboraron en empujarte a este regreso?

–En una de las obras que hice (Sexo con extraños, 2015) lo tenía a Lolito re chico, tenía un año, y en la última (Invencible, 2017) también estaba con Marce. Estos últimos diez años, siempre laburé o no, independientemente de mi vínculo. Pero me pasa algo que creo que terminé de internalizar ahora que me doy cuenta de que son cosas que no tengo que dejar de hacer. Más allá de que tengo la base de mi economía y mi estabilidad en mis emprendimientos –Guiv, su línea de cosmética natural y Valdez, de zapatos, carteras e indumentaria– hay algo de la actuación que me hace muy bien y siento que tengo un potencial enorme, sobre todo interno, y que tiene que ver con cómo lo vivo y que se refleja. Porque son cosas que cuando uno las hace con amor y con pasión se ven, entonces cada noche me digo “No me tengo que olvidar que esto lo tengo que hacer de por vida”.

–Esto de arraigarse a lo que nos hace sentir bien.

–Claro. Además, las oportunidades siempre las tengo, pero muchas veces digo que no o no las analizo o creo que no voy a tener tiempo, pero es algo que a partir de ahora para mí es prioridad.

–Dar vuelta el mapa y verse a uno mismo, porque cuando uno hace cambios en los vínculos, comienza la etapa de introspección. ¿Cómo es escucharse más y trabajar más en vos?

–Laburo un montón en mí y cada noche que llego del teatro me cocino, me pongo música, prendo un sahumerio, leo un libro y digo “qué hermoso”. Mirá, estoy leyendo un libro que se llama Mujeres de sabiduría, que es muy interesante, porque dice que nunca tuvimos referencias y biografías de mujeres con un camino espiritual… y tenemos arraigado esto de que la mujer se tiene que quedar en la casa, siempre asistiendo a la familia. Y la autora explica que si al libro lo hubiera escrito en el tiempo que le dedicó a uno de sus hijos este libro sería una porquería. El amor y el alma que uno deja siempre es enhorabuena… pero ahora tener este espacio me genera mucho vértigo.

“Es hermoso estar con otro y compartir. Yo siento que con todos los vínculos crecemos, por eso nunca me privaría de tener una relación, pero hoy no es algo en lo que esté poniendo foco”

–¿Cómo lo llevás?

Descubriendo cómo es después de haber estado tan tomada por un vínculo. Que también me pasa con mis hijos más grandes, que ellos ya hacen la suya. Y en el caso de Lorenzo, tiene un padrazo que es Marce, que se re ocupa y es tiempo compartido. Entonces decís: "Bueno, ¿ahora qué?" Y está bueno, porque yo aún me siento joven, con ganas, energía y sueños, y soy curiosa. Todo eso me tiene muy contenta.

–A pesar de estar en un momento personal tan bueno sin estar en pareja, ¿persisten las ganas de enamorarte? ¿Sos enamoradiza?

–Ay, sí. Soy canceriana y el amor me gusta. Y siempre tengo como esa sensación de que necesito ese mensajito que diga “vamos a ver una peli y a comer”. Ese saludo de “buen día”. Ni siquiera te diría que se trata de contención: la cotidianeidad de un otro que te pregunta cómo estás, hasta como si fuera un hábito. Algo chiquito, no mucho más.

–Uno siempre necesita atención, aunque más no sea para el ego, ¿no?

–Siempre hay un poquito del ego, que decís “me escribe”, pero es hermoso estar con otro y compartir. Yo siento que con todos los vínculos crecemos, por eso nunca me privaría de tener una relación, pero hoy no es algo en lo que esté poniendo foco. Esa es la verdad.

–Hablemos del amor después del amor. ¿Cómo te llevás con Marcelo y cómo es reconstruir una nueva relación?

–Re lindo. Yo creo que vamos a ser cada vez más amigos, porque nos llevamos muy bien. Somos muy diferentes, pero tenemos historias de origen muy parecidas, entonces hay algo ahí, entre lo que fuimos, lo que construimos y quizás lo que hoy nos diferencia, que hace que nuestro vínculo sea muy potente. A la vez somos muy abiertos… Esto de vivir en dos departamentos diferentes en un mismo edificio y yo no tener problemas el día de mañana en cruzarme con alguien que esté con él, y calculo que él tampoco si se cruza con alguien que en su momento esté conmigo. Eso creo que también es un ejemplo para nuestros hijos: poder reconstruir y no que las cosas se rompan.

“Uno tiende siempre a construir algo diferente. Creo que romper no te hace bien, no potencia a tus hijos, no enseña, entonces creo que con Marce tenemos un gran desafío. Además, él siempre ha sido así con sus exmujeres. En mi caso siento que podemos ser muy compañeros”

–La importancia de construir algo nuevo…

–Uno tiende siempre a construir algo diferente. Creo que romper no te hace bien, no potencia a tus hijos, no enseña, entonces creo que con Marce tenemos un gran desafío. Además, él siempre ha sido así con sus exmujeres. En mi caso siento que podemos ser muy compañeros. Además tenemos un laburo muy parecido, porque los dos estamos en los medios, así que poder acercarnos y hablar del tema.

–Aconsejarse, también, ¿no? De hecho, el año pasado trabajaste con él como jurado en su programa, que fue algo nuevo…

–Estoy muy agradecida por lo que aprendí trabajando con él, en su espacio. Siento que también el amor es eso: que uno tiene que aceptar que las cosas ya no se pueden dar de la manera en la que se venían dando y construir algo diferente. Eso no quiere decir falta de amor. Lo que sí, es que en los primeros meses en los que separás es lógico que no tengas tanto contacto a diario. En una separación sana siempre se necesita el desapego para encontrar tu espacio. Cuando lo vas encontrando, bueno, ahí ya te comunicás y decís “qué tal, ¿vamos por acá?”. Así que hay mucha sintonía y también mucha coherencia con lo que somos.

–Claro, ya pasó un tiempo considerado, nueve meses… ¿en ese sentido te hallás distinta?

–Sí, es eso. Como que podemos juntarnos a comer… eso siempre está presente. Y es hermoso.

–¿Y la relación con tus hijos en este momento cómo se da?

–Tengo a Dante (21, cumple 22 en febrero), Paloma (20) y Helena Ortega (17, para 18), así que los tres ya son mayores de edad… Son otro tipo de temas que se presentan pero a mí me encanta porque es hermoso estar acá y que te digan que están en Pinamar y que me van a venir a visitar, por ejemplo. Y digo “wow, esto es espectacular”. Dante me dice “bueno, má, paso Año Nuevo con vos”, pero también con libertad, con fluidez, con deseo real, no con imposición. Ya a esta altura, que elijan y vamos viendo. Así que la experiencia de ser mamá de tres adolescentes me parece un desafío y a la vez me encanta y lo disfruto. Y con Lolo (8) que es divino… Con los más grandes tengo otras demandas, quizás no es algo tan físico y de tiempo, sino más de estar, escuchar y acompañar.

“Estoy encontrándome conmigo misma después de haber estado tan tomada por un vínculo. Que también me pasa con mis hijos más grandes, que ellos ya hacen la suya. Y en el caso de Lorenzo, tiene un padrazo que es Marce, que se re ocupa y es tiempo compartido. Entonces decís: ‘Bueno, ¿ahora qué?’”

–¿Cómo te armaste tus rutinas durante esta estadía en Mar del Plata para continuar tu vida pensando en tu bienestar?

–Fui preguntando datos, encontré mis lugares para comer y comprar, un lugar donde hago yoga y meditación… hasta una chica que es quiropráctica y como estaba toda torcida, me acomodó perfectamente. Mar del Plata tiene playa como Necochea (N.d.R: de donde es oriunda) y ciudad tipo Buenos Aires, entonces es como si mis dos mundos se unieran en un mismo lugar y estoy feliz de vivir acá. Ya se cumplió un mes desde que me instalé y digo, más allá de que tengo a Lolo que va a empezar el colegio, no tendría problemas en seguir viviendo acá durante un tiempo. No lo siento como un peso. Soy muy comprometida con el trabajo, duermo las horas que tengo que dormir y no salgo, todas cosas que tengo muy instaladas.

–Muy disciplinada… ¿pero te permitís cambios?

–Me las permito pero como no soy muy salidora de noche, a veces voy a comer y me vuelvo a las 2AM y ya me pregunto por qué me quedé tanto tiempo. Los espacios los cuido y los disfruto pero también sé poner un corte. Pero por ejemplo, más allá de ir a cenar, aún no salí en Mar del Plata. Me gusta pero siempre está primero el laburo y la disciplina. Tengo esto de los buenos hábitos: como sano y entreno tres veces por semana en el gimnasio del edificio en el que estoy.

–¿Y sentís que te mejora emocionalmente el entrenamiento?

–Sí, hago una rutina de fuerza que me dejó mi entrenador. Además no es lo mismo a los 25 o a los 30, pero no por la edad, sino porque tengo una demanda laboral que implica estar bien físicamente, a la vez que es una responsabilidad estar bien cuando una es madre. Es importante sentirse bien y fuerte; es algo que ya tengo como un chip, voy me ocupo de mí y sigo. No es tanto por la estética, que en consecuencia se da por el buen hábito, pero es algo que lo tengo como un mandato y soy estoica con eso.

–Claro, un perfeccionismo que seguramente traés con vos.

–Siempre le digo a la gente que actúo desde el corazón y me preguntan “¿y para qué tenés la mente?”. Para estas cosas: para el orden, la disciplina, para el día a día.

“Yo soy muy emocional. Me encanta moverme por mis emociones y no me fallan nunca. Soy muy intuitiva, y además creo que cuando uno sincroniza pensamiento, palabra y acción, el universo te empieza a dar señales todo el tiempo”

–¿Definitivamente sos más emocional que racional?

–Sííí. Yo soy muy emocional. Me encanta moverme por mis emociones y no me fallan nunca. Soy muy intuitiva, y además creo que cuando uno sincroniza pensamiento, palabra y acción, el universo te empieza a dar señales todo el tiempo. Cuando sos coherente con quien sos hay una cierta magia que te empieza a suceder. Y la vida me lo ha demostrado, no es que lo leí. Mucha gente creerá que es esoterismo o algo contrario a lo científico, pero no, es energía, que yo la cuido mucho. La coherencia, digamos.

–La coherencia hoy es algo más dejado de lado que nunca, ¿no?

–Sí, es importante la coherencia en estos tiempos; además es algo que no te enseñan en el colegio, ¿viste? En Oriente hay otro tipo de aprendizaje, acá te enseñan algo más sobre el afuera y lo social, pero no a conectarte con vos mismo. Nadie te dice “fijate quién sos vos”; el deber ser por sobre lo que queremos ser. En el colegio nadie te pregunta quién querés ser y qué sentís, y cuando uno ya tiene cierto recorrido es muy lindo laburo trabajar con uno mismo. El mejor trabajo que vinimos a hacer a este planeta es transformarnos; la mayor responsabilidad que tenemos. Porque ahí es cuando podemos ser una mejor opción para el mundo, enriquecernos y enriquecer a los demás. Si no, estamos tirando todo el tiempo la pelota para afuera y nadie se hace cargo de nada.

–Claro, dejar de culpar al otro y tener más empatía.

–Tal cual. Hay mucho individualismo y muy poca cosa colectiva. Durante la pandemia me pasó al contrario, que sentí que era un buen momento de unión. Hay ciertas personas con las que me encuentro que sacaron la misma conclusión de eso. Hace más falta de compasión, bajar las expectativas y las exigencias, y cosas que deberíamos trabajar, pero bueno, cada uno tiene su camino.

“El mejor trabajo que vinimos a hacer a este planeta es transformarnos; la mayor responsabilidad que tenemos. Porque ahí es cuando podemos ser una mejor opción para el mundo, enriquecernos y enriquecer a los demás"

–Y además de toda esta búsqueda espiritual, ¿te psicoanalizás?

–Sí, pero no tanto. Hace años que no voy al psicólogo. Soy más de lectura, y estoy muy influida por todo lo que es Oriente, que más que la psiquis intenta conectar espíritu, cabeza y corazón.

–Un poco por eso lo que me decías que te conectabas más con tu parte emocional.

–Sí. Antes era más mental y fui limpiando bastante. Está bueno, pero es difícil. Además, después salís y tenés un teléfono y doscientas pantallas y es muy difícil no estar influenciado. Es un camino que podemos elegir y es posible.

–¿Y cómo te llevás con las redes sociales? ¿A veces se convierten en un peso?

–Para mí son un medio de laburo… Además, empezamos esta era de Acuario, que es la de la comunicación y también la tecnología, y me parece que hay que estar en sintonía con eso. Lo que sí hay que ser muy responsable con lo que uno comunica y también saber hasta donde emocionalmente te enganchás. Los adolescentes la tienen mucho más difícil que nosotros porque no nos criamos con la tecnología y tenemos otras bases; simplemente nos adaptamos.

­–En su momento habías comentado algo así como un pacto implícito de no mostrar a tus hijos en las redes. 

–Mirá, con los tres más grandes con el papá (Sebastián Ortega) no los mostramos y cuando ellos se quieren mostrar, lo hacen, y si están de acuerdo, puedo compartir algo suyo. Y con Lorenzo trato yo en lo personal de no mostrarlo mucho, en mis redes sale muy poquito. Pero es una elección.

­–¿Y sos de afectarte por algún comentario acerca tuyo en las redes?

–Ya no. Siento que cuando uno se va a dormir tranquilo… ya está.

Su perfil como empresaria y embajadora de beauty

–Hablemos sobre tu búsqueda en la moda y la belleza partir de tus dos emprendimientos.

–Siempre fui muy curiosa con todo lo que es el cuidado de la piel. Mientras todos se iban al shopping a comprar ropa, yo me metía en los locales cosméticos. Siempre investigué sobre los activos, qué usar, qué son los antioxidantes, las manchas, qué es para cada tipo de piel… Y en un momento una amiga me sugiere “¿Por qué no hacés una línea? ¡Porque te encanta!”. Así fue lo de Guiv.

­–¿Qué es lo más interesante de meter tu creatividad y curiosidad en una marca propia?

–Como cuando surgió la marca no estaba trabajando como actriz, le pude poner un montón de aspectos creativos a la marca. Y lo sigo haciendo: desde la creación del packaging a ir armando las fórmulas y estar en contacto con la gente… Todo es como una inspiración para mí. El reconocimiento de la marca, el poder acompañar a las mujeres y estar en sus baños y en sus lugares favoritos es todo un regalo que recibo. Y estamos retomando Valdez (calzado, accesorios y una línea comfy, que se llama BeLove), que está volviendo con todo después de la pandemia: estamos abriendo un showroom, vendiendo online y pensando en expandirnos a lugares como Uruguay y Paraguay.

–Y además sos embajadora de marcas como Hairssime (líder en belleza capilar)…

­–Sí. A mí la marca me encanta y me sorprendió gratamente, principalmente porque soy empresaria en Argentina y sé lo que implica tener un buen producto, porque hay que trabajar mucho. La verdad estoy usando Hairssime hace muchos meses y me encanta: hace años que no tenía el pelo tan largo y tan sano. Y hablando sobre la coherencia a la que nos referíamos antes, se nota el buen trabajo en equipo que hacen y es hermosa la amorosidad con la que me recibieron desde el primer día. Estoy feliz de que me hayan elegido. Fue un laburo de construcción que se dio el año pasado y me re identifico con ese espacio.

Por Karina Noriega

Fotos: Fabián Uset

Retoque digital: Gustavo Ramírez

Pelo: Valenzuela Peluquerías

Make up: Cecilia Lucero

Videos: Martina Cretella

Edición de video: Miranda Lucena

Agradecemos a Hairssime, a Morena López Blanco

y muy especialmente

al Hotel NH Gran Hotel Provincial de Mar del Plata por la locación.

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