Luciana Salazar y la personalidad de Matilda: qué dijo la modelo sobre los valores que busca heredarle a su hija – GENTE Online
 

Luciana Salazar y la personalidad de Matilda: qué dijo la modelo sobre los valores que busca heredarle a su hija

La modelo contó que desde los 11 años sufrió "maldad" y "destrato social sistemático" de parte de sus compañeras en el colegio. En esa línea, aseguró que hará todo lo posible para que su hija de 3 años no pase por lo mismo ya que "ella cargará con algo peor: ya es conocida".
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Si no me meto con nadie, ¿cuál será el motivo o la actitud que tanto molesta?. En realidad es lo mismo que me pregunté siempre, porque esto no es novedad: lo padecí mucho en mi infancia. Y jamás encontré respuesta. Desde los tiempos en que íbamos al club y mamá me contaba que las demás murmuraban sus críticas al verme pasar", reflexionó Luciana Salazar (40) sobre el por qué de las críticas que recibe prácticamente desde sus comienzos en la televisión.

En plan de encontrar una respuesta al mencionado dilema, la modelo enumeró las características de su personalidad que molestarían a los demás: "Mi desfachatez. Mi seguridad. Y mi poder cero planeado e inexplicable, hasta hoy en día, de entrar en un lugar y acaparar la atención de todos. De repente llegaba a una fiesta y siempre lograba que el chico que me gustaba se diera vuelta para mirarme", detalló en un reportaje que concedió a GENTE el año pasado.

"Sufrí mucho la maldad y el destrato social sistemático desde los once años. Mis compañeras me hacían a un lado. Me insultaban por lo bajo. Jamás me invitaban a los cumpleaños. Y de más grande, cuando lograba que me participaran de los bailes que se organizaban entre varios colegios, al llegar a casa me encontraba cuatro o cinco chicles pegados en el pelo. Sufrí mucho", resaltó.

Luciana Salazar contó que sufrió bullying desde pequeña, pero todo lo vivido le permitió forjar su personalidad.

En la misma sintonía, explicó por qué siempre se le dificultó entablar amistades con otras mujeres. "Siempre tuve una amiga fiel, la inseparable, de esas leales, que me defendía a morir. Así fue en cada una de las etapas de mi vida. Soy de tener más amigos varones. Tal vez porque con ellos no se genera eso de la competencia que tanto me hizo sufrir. Por H o por B, no me es posible tener amistades femeninas y tampoco me surge tenerlas en este ambiente. Todavía soy tímida. Quizás no vaya a encararte para saludar, pero soy un amor…", sentenció.

"Nunca fui de buscar ayuda, ni siquiera en un terapeuta… ¡Jamás hice terapia! Tengo una fuerza interior de la que me enorgullezco. Como digo habitualmente, Dios me hizo experimentar ese dolor desde muy chica, cuando más nos cuesta, para inmunizarme. Por eso nada de lo que se diga de mí hoy puede lastimarme. Forjé mi carácter, me hice fuerte, y no existe piedra que detenga mis objetivos. No es casual que una pareja me haya apodado Torbellino", destacó de todo lo aprendido durante su niñez y adolescencia.

Por último, se refirió a los prejuicios que todavía pesan sobre ella. Al respecto declaró: "Los prejuicios me persiguen desde mi debut en ‘Poné a Francella’ (2001), época en la que hasta mi hermana (Camila Salazar) sufrió maltratos en su colegio por mi causa. Una vez casi se fue a las manos con una compañera por no tolerar este comentario: Tu hermana es una puta porque trabaja en ese programa. Algo que no quiero que padezca mi hija. Por eso voy a forjar su personalidad para que nada la lastime. Porque además ella cargará con algo peor: ya es conocida".

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