Lola Indigo: “Argentino no me ha gustado ninguno, pero argentinas me han gustado todas…” – GENTE Online
 

Lola Indigo: “Argentino no me ha gustado ninguno, pero argentinas me han gustado todas…”

Es la cantante española que más contacto tiene con sus colegas argentinas. En sus visitas a nuestro país hizo de todo: cantó con Tini frente a 60 mil personas en Posadas, enloqueció a los fans de María Becerra en el Teatro Rivadavia, disfrutó la fiesta de disfraces de Emilia Mernes, y brindó esta nota en la que no se guardó nada. Acá, las vibrantes declaraciones de una artista que la está rompiendo.
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"Soy aquella niña de la escuela. La que no te gustaba, ¿me recuerdas? Ahora que estoy buena pasa y dice ‘Oh nena’, ‘Oh nena’…”, se escucha en las primeras estrofas de la coreadísima canción que compuso Lola Índigo (29), y que Belinda (29) y Tini Stoessel (24) cantaron junto a ella en un videoclip cautivante y colorido que ya acumula más de 140 millones de reproducciones en YouTube. Aprovechamos esta charla para hacerle esa pregunta que ronda la mente de sus seguidores:

–Más allá de toda fantasía, ¿sos la verdadera “niña de la escuela”? ¿Hay un chico al que está dedicada?
(Abre los ojos bien grandes) ¡¡¡Si sólo fuera uno!!! De mi se mofaban todos los cabrones del instituto, y va por todos. Porque los niños heterosexuales a veces pueden llegar a ser tontos y brutos, y se pasan… Pero al final son niños, y yo nunca voy a guardar rencor con un niño por haberse metido conmigo en el patio. O sea, ahora voy al pueblo (Huétor Tájar, en Granada, España) y son mis mejores amigos, y me río con ellos y tal. Pero sí, ¡hubo varios!

–Y gracias a eso millones de personas ahora cantan “Baja de la nube que no eres Goku (el protagonista y héroe de Dragon Ball)”, una frase más que original.
(Suelta una carcajada) ¡Gracias! El otro día David Bisbal me la cantó y yo no lo podía creer. Fue una de las cosas más bizarras de mi vida.

Hoy su agenda está colmada de conciertos, viajes, encuentros divertidos con colegas y horas de grabación, pero su carrera no fue tan sencilla ni tan meteórica como muchos imaginan. De hecho, varios asumen que el inicio se remonta a 2017, cuando fue la primera expulsada de la edición española de Operación Triunfo. Y no. Para conocer a fondo su historia hay que sumergirnos en 2008. “Por aquel entonces en mi país había una crisis económica terrible y yo no tenía dinero ni nada que perder. Así que con 19/20 años hice algo casi tan raro como subirme a una nave espacial a buscar extraterrestres: ¡me fui a China sin saber el idioma! Mi idea era bailar allá hasta ahorrar el dinero necesario para estudiar baile en Los Ángeles. Pero un día la cantante de uno de los bares en los que bailaba, me escuchó entonar en los camarines y me dijo: ‘Lo haces súper bien, si intentarás cantar y bailar ganarías un montón de dinero’. Y dije ‘¡Vamos a intentarlo!’. Así que canté en bares chinos hasta que sentí que era hora de escribir mis propias canciones y de empezar de cero en España. Volví a mi tierra y pasé, de cobrar un buen sueldo, a ganar 50 euros la noche por bailar de gogó en las discotecas de Madrid. Fue duro, no lo voy a negar, pero a veces hay que arriesgarse, porque vale la pena”.

–¡Parecés el vivo ejemplo de eso! ¿Continuas en contacto con tus viejas compañeras de baile?
–Sí. De hecho, algunas trabajan para mí y me acompañan en las giras. En ese sentido me considero muy conectada a mi raíz, porque tengo personas que siempre han estado a mi lado y porque adonde voy hablo de mi pueblo, qué es lo que soy y de qué lugar provengo.

–Muchos argentinos no conocen Huétor Tájar. ¿Cómo es?
–Es un sitio súper pequeño en el que la gente vive de lo que el campo da, y en el que hay de todo y no hay nada a la vez. Es decir, tenemos nuestra piscina municipal, nuestro parque donde comemos pipas de girasol por la noche –no sé ustedes, ¡pero nosotros somos adictos a eso!–, y un cine y cuatro cositas más…

–¿Seguís viviendo allá?
–Ya no. Es que por fin pude comprarme un piso en la capital española, que era el sueño de mi vida, porque como bailarina jamás hubiese ganado el dinero para adquirir mi propia casa. Pero lo conseguí y es una alegría inmensa.

–Quienes entran a tu departamento, ¿se encuentran con tus discos de oro y de platino?
(Mueve la cabeza de lado a lado) No, no. En mi casa no hay un puñetero disco a la vista: me da un montón de vergüenza que anden los galardones por ahí. Esos mi madre los puso todos en un miniestudio que poseo. Lo único que sí tengo en la estantería del salón es el premio MTV, ¡porque un MTV es un MTV!

–¿Soñás con alzar un Grammy?
–Pues si me lo dan encantada, pero mi objetivo vital no es tener cosas de hierro sobre la repisa. Yo deseo abrir una escuela de baile y dejar un legado de personas chiquititas que me admiren por lo que les enseñé. Imaginarlos en el cole diciendo “yo voy a la escuela de Lola Índigo y voy a ser cantante, bailarín” o lo que sea me llena de ilusión. Así que ya empecé a buscar un lugar grande y bonito en Madrid para hacerlo realidad.

A 10.039 kilómetros de su casa (y del premio MTV como Artista Española), ella brindó esta entrevista alrededor de una mesa redonda del Hotel Emperador. Aún sorprendida por haber hecho “un dibujito muy chulo de una bailarina”, que en cuestión de horas se convirtió en el flamante tatuaje de un fan argentino que la abordó, la española asegura que, aunque no es la primera vez que le pasa algo parecido, el tema le sigue “flipando”: “¡Es que se han tatuado mucho en distintos lados! Porque también he visto diseños súper chulos de mí. Imagínate que yo cometo un delito (no va a pasar, pero la vida es muy larga y pueden suceder muchas cosas), ¿¡qué hacen los que andan por ahí con mi cara tatuada!?”.

–¿Es divertido trabajar en la industria musical?
–¡¡Muy!! Pero, como soy mujer también requiere mucha transformación visual. Por poner un ejemplo, en mis videoclips llevé todos los peinados que se imaginen –una trenza de tres metros, rizado, liso, rastas, mojado, ¡lo que sea!–, al tiempo que hay chicos que llevan veinte años haciendo la misma cosa y la gente los sigue comiendo con papas. No sé si una mujer podría estar dos décadas haciendo exactamente lo mismo.

–Tal como decís, en tus videoclips te mostrás de mil maneras. Incluso en ropa interior.
–Ay sí. Es que me gusta enseñar, porque me siento segura y porque me costó mucho aceptar y querer mi cuerpo. Hay gente que dice que me cosifico, ¡pero no!: yo me empeloto por mí. Además, siempre he querido ir en cuero sin vergüenza, porque de pequeña tenía muchos complejos y ahora ya no.

–¿Cómo te los fuiste quitando?
–Pasé por todos los procesos… Tuve trastornos alimenticios, luego me recuperé, quedé con un trasfondo… Es que ser bailarina y trabajar en la noche me llevó mucho a matarme de hambre. Ese fue un proceso horrible que hoy reconozco cuando veo en otro y me parece triste. Tanto que estoy colaborando con una asociación de Granada llamada ADANER, que ayuda a niñas y niños con este problema. Es un tema, porque las redes sociales y Tik Tok están fomentando inseguridades en los chavales, esto de querer la perfección. De allí que, cuando pienso que debería perder cinco kilos, intento sacarme esa idea de la cabeza, ya que no tenemos que ser todas clones, debe haber variedad: una Rihanna, una Nathy Peluso…

–¿Te gusta Nathy Peluso?
–Estaba deseando que me lo preguntes… Me encanta ella, su música, y cómo enseña su cuerpo estando muslona. Es empoderante sin ser pretenciosa. La reina de su casa y del mundo entero, y la he conocido y me ha parecido súper real, una genia que está muy loca. ¡Ojalá algún día hagamos algo juntas!

–Sería la cuarta intérprete argentina con la que cantes, ¿verdad? Porque en tu visita a la Argentina estuviste creando sonidos con Emilia Mernes… ¿Cómo surgió el acercamiento con la pionera: Tini Stoessel?
–La conocí en España, en una entrega de premios, cuando entré toda sofocada al camarín vestida como vedette con un look de plumas –esto ella lo cuenta mucho mejor que yo–. Desde el minuto uno nos pusimos a charlar.

–Vos conocés una versión de Tini que sus seguidores no. De hecho, cenaste con ella en un restó de Palermo. Definíla como amiga…
–Súper cariñosa. Es flipante lo buena niña que es. Siempre se interesa por la vida de los demás y por sus trabajos. Sin dudas, una de las personas más lindas que conocí en la industria musical.

–¿Qué sucedió con María Becerra, a quien no habías podido conocer antes?
–¡Ay, no! Estábamos encerradas por la cuarentena y tuvimos que hacer a distancia el videoclip y el tema de High. De hecho, el otro día le decía al productor Big One que las voces que le mandé las grabé dentro de un armario de mi casa, rodeada de mantas. O sea, ¡sobreviviendo como todos los artistas! (ríe). Por suerte, ahora nos conocimos y dimos un abrazo emocionante.

–Estás estableciendo lazos que no suelen establecer tus coterráneos.
–Es que a mí siempre me ha llamado la atención todo esto y me gusta mucho la gente de aquí. Además, de pequeña veía sus series y decía “ayyy, quiero ir a Argentina”.

–¿Qué veías?
–Rebelde Way y Floricienta. ¡Me encantaban! Por sus shows sé que existe el Gran Rex y el Luna Park, y conozco la comida que coméis y las cosas que decís. ¡Es como si los hubiera estudiado de pequeña!

–¿O sea que te gustaría hacer un Gran Rex o un Luna Park?
–Adoraría. Sería un sueño cumplido, e invitaría a la propia Floricienta a mi show. Es muy loco como pase toda mi infancia viendo una cosa, y que ahora todo lo que veo acá lo referencio a una serie u otra.



–Pero seguís teniendo una mirada europea. ¿Cómo ven los artistas argentinos en España?
–Como gente talentosa que mueve una escena que no se centraliza en el reggaetón, sino que busca diferentes estilos.

“Novio, novia, novie… ¡yo podría tener cualquier cosa! Pero hoy estoy soltera porque no tengo tiempo para regar esa plantita. Y pa´ que se muera, mejor me quedó sola. Además, nunca me ha ido bien: ya me han engañado, me han partido el corazón y me lo han pisoteado. ¡Da igual!”, reconoce sin maquillar la realidad esa artista que cuando tocó fondo creó Cómo te va?, una balada con más de diez millones de reproducciones que coprotagonizó con Miguel Herrán, el actor que interpreta a Río en La casa de papel y a Christian en Élite.

–Vivís rodeada de artistas, ¿pero hay algún argentino que podría tener una oportunidad con vos?
–De momento, argentino no me ha gustado ninguno, pero argentinas me han gustado todas, ¡todas!… Y no voy a dar nombres (se tienta).

–Tampoco voy a insistir, porque supongo que los fans lo van a hacer por mí. Una duda: en Mujer bruja cantás que “no sabés portarte bien”. ¿Está basado en hechos reales, como La niña de la escuela, o es solo una letra?
–(Sigue riendo) Akelarre iba un poco de demostrar que estaba acá porque lo valgo, y todo en ese disco era como muy empoderante, ¡pero qué va!, al final soy toda blandita. Tengo lo mejor de los dos mundos.

–Para cerrar, hablando del otro lado de tal mundo, la chica que te recomendó que empieces a cantar, ¿sabe lo que pasó con tu carrera?
–Creo que no, ¡¡¡pero va a flipar bastante el día que se entere!!!

Por Kari Araujo
Fotos: Christian Beliera
Producción y estilismo: Mariano Caprarola y Sofía Esther Ortiz
Asistentes de producción: Tatiana Lucero y Rosa Yacono

Retoque digital: Gustavo J Ramírez
Make up: Vero Luna
Pelo: Abril Alancay, para Mala Peluquería
Agradecemos a Roberto Sanchez, Ricky Sarkany y Natalia Antenucci de Universal Music

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