Jairo saca a la luz su pasión más secreta mientras se prepara para homenajear a Astor Piazzolla en el Teatro Colón – GENTE Online
 

Jairo saca a la luz su pasión más secreta mientras se prepara para homenajear a Astor Piazzolla en el Teatro Colón

A punto de lanzar su nuevo álbum –cuya portada dibujó– y de cumplir medio siglo como músico, el talentoso y querido cordobés revela en primera persona, de puño y letra, su otra gran vocación, “que nació al mismo tiempo” que aquella.

"Mi afición por el dibujo y la pintura es paralela a la que tengo por la música, pero ambas nacieron al mismo tiempo", confiesa Mario Rubén González, infinitamente más conocido como Jairo (71), en el atelier de su casa de Vicente López. Desde hace años vive allí con su mujer, la española Teresa Sainz de los Terrenos, con quien este año cumple 49 años de matrimonio.

En la intimidad reparte su tiempo entre el ocio y el trabajo, que en realidad tienen cada vez límites menos definidos, ya que encara cada actividad con amor y dedicación. "Mis cuadernos escolares ya estaban llenos de garabatos y mi pequeño mundo de juguete era una comunidad de cientos de personajes, que dibujaba en pequeños cartones rectangulares. Podía identificarlos a todos y mi madre los guardaba en una caja de zapatos", recuerda el músico, que hoy se reparte entre el estudio de grabación y sus pinceles.

Pocos conocen su pasado ligado a la pintura. Estudió en la Escuela de Arte y tuvo una breve etapa como ilustrador. "Aunque la música tomó la delantera, la pintura seguía viva, y esa pasión se acrecentó cuando viví en Europa y tuve la oportunidad de visitar los grandes museos", cuenta. Reconoce que mientras vivió en Madrid, el Museo del Prado se convirtió en uno de sus refugios predilectos. "Genera pasiones que sólo entienden aquellos que han pasado al menos una vez de El Greco al Bosco, de Velázquez a Brueghel, de Zurbarán a Tiziano o a Goya. Julio Cortázar hacía viajes relámpago de París a Madrid y se pasaba el día en El Prado intentando descifrar alguno de los enigmas de 'El jardín de las delicias', de El Bosco", comenta.

Una vez dejé de pintar por varios años y cuando volví a hacerlo comprobé que superaba obstáculos que antes me parecían infranqueables.

Jairo

Y eso lo lleva a una interesante anécdota junto a Teresa, su mujer, y el escritor argentino. "Conocimos a Cortázar durante un viaje a París, en el que la visita al Museo del Impresionismo fue un objetivo prioritario. Dedicamos todo un día a incorporar en nuestras retinas la impronta de Monet y de Renoir, el clasicismo de Degas, Manet y su modernismo y a Pissarro, Sisley, Van Gogh, Cézanne... Salimos del Jeu de Paume –sede del Museo– convencidos de que esos revolucionarios del arte se pasaron toda la vida investigando las dinámicas de la luz sólo para regalarnos ese momento inolvidable".

Mientras enfrenta el lienzo en blanco y juega con un sinfín de colores y pinceles, Jairo revela que "la pintura ocupa un buen lugar en nuestra vida: a Teresa le gusta Magritte y a mí Monet, pero ambos coincidimos en Picasso. Entre los muchos artistas argentinos que admiro destacaría a Carlos Alonso y a Antonio Seguí, a quienes tengo la suerte de conocer".

Durante años pasó largas temporadas en el balneario de Santa Ana, en Uruguay. Allí recuperó su pasión por la pintura. "Un amigo oriental suele decirme, en tono jocoso, que si alguien me recuerda en el futuro, lo hará como cantante argentino y pintor uruguayo", dice con una sonrisa.

Un amigo oriental suele decirme, en tono jocoso, que si alguien me recuerda en el futuro, lo hará como cantante argentino y pintor uruguayo

Jairo

Y se atreve a reflexionar sobre el impacto que esta actividad tiene en su vida: "El arte se toma su tiempo para evolucionar y desarrollarse en la mente. Lo hace sin tener en cuenta las otras actividades en curso. Una vez dejé de pintar por varios años y cuando volví a hacerlo comprobé que superaba obstáculos que antes me parecían infranqueables. En varias de mis obras los personajes aparecen de espaldas, y mi hija Lucía, que es historiadora del arte, me dijo que si lo hago así es porque quiero que ellos vean lo que yo veo".

Justamente fue su hija quien lo impulsó a mostrar su obras, que colgó por primera vez para el público en el Centro Cultural Recoleta, de Buenos Aires. "Como curadora y coordinadora de esa exposición, tomó distancia de su condición filial y la llamó Jairo Pintor", cuenta el músico.

La pintura y la música son las grandes pasiones de Jairo que el próximo jueves 11, día del 100º aniversario de Astor Piazzolla, dará un show en el Teatro Colón, que vuelve a abrir sus puertas luego de permanecer cerrado durante casi un año por la pandemia de coronavirus.

Jairo interpretará ese día dos canciones. Una de ellas, Milonga del trovador, que Piazzolla le había escrito a él y que el viernes 12 será reversionada por el músico junto a Eruca Sativa y Abel Pintos. La misma forma parte del nuevo disco Jairo: 50 años de música.

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