Guillermo Pendino: «Creo en los equipos. No concibo el éxito sin un buen equipo» – GENTE Online
 

Guillermo Pendino: "Creo en los equipos. No concibo el éxito sin un buen equipo"

A los 51 años y tras varias décadas de experiencia televisiva en nuestro país y Brasil, deslumbra como VP de Contenidos y Programación de Telefe y Brand Head de ViacomCBS Cono Sur, llevando al canal a cifras históricas de rating y encendido. Incansable, creativo, arriesgado, así se define: “Nunca le tuve miedo a los nuevos desafíos. Yo siempre fui hacia donde me guió la pasión”.
Entretenimiento
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"Tenía diez años cuando de repente, casi mágicamente, el camino se la materializó delante suyo en forma de cables y cables que avanzaban a lo largo de metros y metros, desde “un enorme camión de exteriores” hacia la entrada de la disco New York City, en la Avenida Álvarez Thomas al 1390, a tres cuadras de su casa de Zárraga y Heredia. ‘Casi’ mágicamente, porque Guillermo Pendino (51), fruto de la curiosidad, de su devoción por la tele o de la negativa de los compañeros de colegio –que estaban revolucionados por la movida pero no se animaban a ir–, decidió pedirle permiso a su mamá y salir a indagar. “Cuando crucé el umbral de la disco y vi que ahí se grababa parte del programa Hola Julieta, hola, de Julieta Magaña, ¡quedé fascinado!”, expresa con aquella sonrisa de nene, el mismo hombre que, con números trascendentes de audiencia, en la actualidad guía los destinos de Telefe.

“¿QUIEREN QUE SALGAMOS DE RECORRIDA POR LOS ESTUDIOS…?”
“… Me parece interesante –propone adentrarnos en las instalaciones de Televisión Federal S.A., ubicada en Sir Alexander Fleming 1110, Martínez–. Porque estos que visitaremos son justamente los viejos estudios Sonotex, luego Teleinde, donde vos me entrevisaste en la época de Chiquitas”, disfruta el rosarino ante el recuerdo del periodista y mientras desanda sus pasos por los laberínticos pasillos que recorriera en tantas etapas de su carrera. “Llegué acá con Juan Chotsourian, un ícono de la televisión de los Ochenta, quien cuando era gerente de Programación de Canal 13 había tomado la dirección artística de Teleinde para hacer unas series que se vendieron al exterior pero no salieron acá. Y seguí cuando llegó Raúl Lecouna, para quien trabajé en la novela Inolvidable, estelarizada por María Aurelia Bisutti. Luego, apenas Eduardo Eurnekián lanzó el proyecto América Televisión (que vio la luz en 1991), Chotsourian asumió como número uno del canal y me nombró jefe de Promociones. Me quedé un año. Hasta que en el ’92 recibí, a través de Lecouna, un llamado de Gustavo Yankelevich. ¡Quería conocerme! Ahí me pasó algo más loco aún…”.

–¿Más que ser convocado por el pope del momento?
–Más. Porque al mismo tiempo que él buscaba a alguien para sumar a Jugate conmigo, sin saberlo, Celina Amadeo, mujer de Lecouna en aquella época, le había hablado de mí a Cris Morena… Lo cierto fue que me entrevistó Yankelevich. “¿Y vos qué hiciste?”, me preguntó. Y le conté del magazine electrónico Max, que en 1989 salía los domingos a la tarde por Canal 11, con Marcelo Bello, ex conductor de Música total, y Marisa Mondino. “Yo editaba los clips de moda. Me quedaba la noche entera armándolos”. “¡¿En serio?! Me acuerdo perfecto”, reaccionó Gustavo sorprendido. Claro, en esos tiempos –época estatal–, él ya era gerente de Programación de Telefe. También me habló de las promociones que llevábamos a cabo en América, y me comentó que le gustaría que participara en las promos del canal. ¡Me abría las puertas del Seleccionado! Porque Telefe era ir a las grandes ligas, el deseo. Quedé congelado… Tras su entrevista tuve una con Cris. Y así me sumé a Jugate conmigo, que revolucionaba y revolucionaría la pantalla para siempre. Trabajé desde 1992 al ’95, año en que se llamó Jugate con todo. Continué en otros ciclos; y me ascendieron a productor ejecutivo cuando se relanzó Chiquititas, allá por 1997, ¡y vos me reporteaste justo acá, en el estudio que ahora ocupa Pasapalabra (abre sus brazos mostrándolo)! Continué en el programa hasta la última temporada, en 2000, cuando decidí salir de Telefe y trabajar e forma independiente.

–¿Cuánto le duró el alejamiento? Porque conociendo a Gustavo Yankelevich…
–(Risas) Al año me llamó y sumé a RGB, para trabajar en la producción de Popstars. Después, en las novelas Abre tus ojos, con Romina Yan, y Cachorra, con Natalia Oreiro. Ahí también fui productor ejecutivo de Gasalla en pantalla, el último ciclo de sketches de Antonio. Sin embargo, para fin de año Gustavo y Cris me llamaron e invitaron a irme.

–¿Irse? ¿Qué macana se mandó?
–Irme del país (carcajada). Habían cerrado con Brasil la producción de Floribella (el fenómeno Floricienta acá) y necesitaban una persona de confianza que se encargara. Debía armar un team de cero, implementar nuestra cultura de trabajo y mudarme por seis meses, desconociendo el idioma. Pasa que yo siempre me mandé ante los nuevos desafíos. Más que temor siempre tuve inconciencia. Aparte, andaba en los 34 años y era una buena oportunidad para la aventura. Acepté. Y entonces los seis meses se convirtieron en ¡una década!

–¿En serio?
–Porque Elisabetta Zenatti, a cargo de la dirección general de Floribella, una vez que terminó el ciclo ingresó a TV Bandeirantes como responsable de Contenidos y Programación, y me llevó para que me encargue de las promociones, desarrollar nuevos contenidos e implantar ciclos extranjeros. La misma Elisabetta que, cuando llegué a Río de Janeiro, había amenazado al equipo: “El primero que hable con Pendino en español o entienda y responde cuando él lo pronuncie, está despedido”. Pronto llevamos allá, de Cuatro Cabezas, E24, Caiga quien caiga, La liga y Policía 24 horas y propusimos un importante cambio de calidad en el prime time local. En lo profesional y personal se trató de un imborrable aprendizaje y de una experiencia única de adaptación.

–¿Cuándo retornó al país?
–En 2011 Tomás Yankelevich asumió la dirección de Contenidos de Telefe y me acercó la loca propuesta de que lo acompañara: me había ido como productor ejecutivo y volvía como gerente de Programación y Producción. De regreso me encontré con aquel macanudísimo asistente de cámara que me dio charla el día que aparecí con diez años en la grabación de Julieta Magaña. Hablo de Daniel Selmo, la primera persona que vi en un set de TV, quien me enseño a manejar las cámaras y luego la vida profesional quiso que lo encuentre como parte de mi equipo en Telefe. Experiencias increíbles que pudimos compartir (respira hondo)… En 2012 ingresó Darío Turovelzky y, ya con un volumen relevante de grilla en el canal, se hizo cargo de Programación. Yo seguí con Producción. A los tres años me invadió cierta nostalgia y volví a Brasil. Bandeirantes me convocó ahora como director artístico. Hasta que Darío, que pasaba a manager general de Telefe, en 2019 me pidió asumir la dirección del canal… ¡y acá estoy!

–Pero hubo una sustancial diferencia, aparte del cargo, en su vuelta a Buenos Aires, ¿verdad?
–Cierto. Volví casado.

“DE CHICO JUNTABA LOS PLAYMOBILS Y ARMABA SETS DE TELEVISIÓN”
–¿Con cuánta gente trabaja usted? –le consultamos ya dentro del estudio de MasterChef Celebrity (a la vuelta, en Cuyo al 1800), al tiempo que varios de los participantes van saliendo y saludan, el jurado almuerza –un poco tarde– al costado de donde brindan el veredicto, sobre dos mesitas redondas pegadas; y una tropa de limpieza pone a nuevo un set deliciosamente invadido por tentadores aromas a comida.
–La estructura de ViacomCBS se separa en distintos núcleos. Mis reportes directos son las siguientes personas, que se van desprendiendo en cincuenta: Ángela Mandel (directora de Programación), Federico Levrino (asesor artístico de Programación), Hernán Sampo (director de Contenidos Digitales), Gastón Bruno (director Creativo), Mercedes Feü (directora de Adquisiciones) y Sol Tomaselli (directora senior de Comunicación de Marcas). Como las decisiones que tomamos afectan a todas las áreas, finalmente tienen ingerencia, en forma directa o indirecta, en unos cien profesionales. Igual, lo primordial no es el número en sí, sino el trabajo en comunión entre todos los sectores (de programación, comercial, producción, operaciones, finanzas…).

–Ya que nos encontramos en el estudio desde donde se elabora el fenómeno del año, ¿a qué ingredientes suelen enfocar cuando arman la grilla de Telefe?
–Preparamos lo que creemos mejor para la pantalla y el público, siempre apuntando a las nuevas tendencias. Buscamos ser disruptivos, la mejor calidad de realización, cierto diferencial, dar un nuevo paso.

–¿Y cómo se cocina tal plato?
–Siendo respetuosos y humildes con nuestro público, y apostando a la variedad. Porque ya no hablamos sólo de Telefe, sino de un potente ecosistema. ViacomCBS es muy fuerte en eso: permite que convivan y hagan sinergia la tele abierta con los otros canales y plataformas que posee. Y nos abre un abanico de posibilidades para generar, buscar y producir contenidos cada vez más exigentes.

–Las cifras de rating, volviendo a Telefe, reflejan números impactantes. Entre otros, que llevan cuarenta y un meses seguidos en el número uno de la TV nacional y que vienen liderando de manera consecutiva cada día de 2021… ¿La pandemia resultó un aprendizaje?
–Más que el cuánto, a mí me pone orgulloso el resultado del cómo, de lo que proyectamos en la pantalla, de los productos que exhibimos, de la grilla, del todo. Porque sin dudas podemos transitar este momento gracias al trabajo en equipo. Claro que fue un desafío enorme y resultó relevante contar con una compañía como ViacomCBs, en la que había protocolos marcados: una semana antes del lockdown de 2020 ya teníamos ensayado cómo sería el mundo virtual. Y a la semana de ocurrido, más del ochenta por ciento de nuestra planta trabajaba en forma remota.

–¿Cuánto husmea el minuto a minuto, el rating, la competencia?
–El minuto a minuto y el rating son un termómetro que te permite ver el cuadro. Lo importante es buscar el mejor contenido y la mejor manera de hacerlo. Al principio, con la idea de adaptarnos a los momentos que traía la pandemia, ampliamos los slots de noticias, para que la gente se mantenga bien informada de todo lo que sucedía. Luego, de a poco, pudimos ir produciendo entretenimiento. Y así llegó MasterChef, que volvió a reunir a la familia adelante del televisor y nos hizo crecer el encendido. Respecto a la competencia, es una referencia. Como cuando manejás y relojeás a los costados para ver quién viene. Hay que estar atentos…

–¿Para que no los pase?
–Hay que mirarla. Yo miro la tele como telespectador. No me pongo a decir: “Lo hubiese hecho así o asá”. A veces la disfruto.

–¿Cómo transita, por ejemplo, un debut como el de La Academia (de Marcelo Tinelli, por eltrece) versus MasterChef Celebrity?
–Admito que cuando se estrena un programa fuerte que nos compite, siempre te invaden unas cosquillitas. Pero me parece bien. La competencia va a existir, está bien que exista y es bueno que exista. Lo fundamental es que la industria siga viva y la podamos hacer crecer entre todos. Disputar un partido de once contra uno no está bueno para el público.

–Nos quedamos pensando… Recién señaló “¿a veces disfruto la tele?”. ¿De chico no tenía otra pasión?
–De hecho, iba fascinado a tomar la leche en la casa de Martín, mi mejor amigo de la primaria, para ver su Sony color (aunque esas teles funcionaban oficialmente desde 1978, pocos contaban con una). Poníamos El Chavo a la seis de la tarde, y después nos sumergíamos en su cuarto repleto de Playmobils con distintas temáticas. ¿Y adiviná que montaba yo? Sets. Los juntaba, armaba un far west, ponía las cámaras alrededor y jugábamos a grabar las distintas escenas que sucedían.

–Ya estaba produciendo…
–(Se tienta) De chico jugué al básquet en Argentinos Juniors. Lo hacía bien. El problema era que me aburría. Cuando descubrí la televisión me volqué al cien por ciento. Después de lo de New York City, los domingos, de 11 a 21, iba a Canal 9, en Gelly 3378, donde se completaba en estudio la grabación de Hola Julieta, hola. Papá me dejaba temprano e iba a buscar de noche. Yo pasaba el día en-te-ro. Me apasionaba. En la semana, salía del colegio en el que terminaría la secundartia, en Callao y Corrientes, a dos cuadras de donde nos habíamos mudado, y enfilaba a ver grabaciones. Ya me conocían. Decía “¿Qué tal?”, y pasaba.

–¿Jamás se lo cruzó a Alejandro Romay, el jefe máximo?
–Lamentablemente no. Me hubiese encantado.

–Cuidado, él hubiera dicho que lo inventó a usted.
–Quizá sí, me cruzaba a todos los actores.

–¿Cómo es el jefe Pendino?
–Trabajo en mí para trasmitir la importancia de trabajar en equipo. Integro, pido opiniones, promuevo esa cosa de “hagámoslo juntos”. Desde mis comienzos descubrí y aprendí que siempre necesitás de alguien para poder hacer algo. Y no sólo en éste, sino en cualquier ámbito. Los demás te acompañan, te abren los ojos, te ubican en tiempo y espacio, te escuchan, los escuchás, te nutren, te acercan vivencias, te complementan, te actualizan. No concibo mi trabajo sin equipo. La clave es el equipo… Así que tu pregunta deberías formulársela a los integrantes del mío.

“LA PANDEMIA TRAJO NUEVOS APRENDIZAJES PARA HACER TELE”
De retorno al edificio de Flemming, nos invita a ingresar en el estudio de La Voz Argentina. Soledad Pastorutti ensaya; al instante filma un comentario de prueba. El ciclo conducido por Marley y con la Sole, Ricardo Montaner, Lali Espósito y Mau y Ricky como coaches es una de las próximas grandes apuestas pinchadas en el mapa de Pendino, “a las que –añade- se sumarán el estreno de la comedia dramática El primero de nosotros –con Benjamín Vicuña, Paola Krum, Luciano Castro, Jorgelina Aruzzi, Damián de Santo y Mercedes Funes– y el regreso de Susana Giménez”. Tras observar la imponente escenografía que lo rodea, conversar con los integrantes de la producción y posar en la deshabitada tribuna, Guillermo avanza hacia el camarín que suele ocupar Lizy Tagliani, para terminar la nota con GENTE.

–¿Cómo es un día en la casa de Benavidez del caballero que, entre otros y de manera remota, suele manejar los hilos de Telefe?
–Arranca a las 7:30. Desayuno, juego un poco con los perros, Miel (una labradora chocolate que venía conmigo) y Queiroz (un bullgog francés medio cabrón, que trajo Rafael: somos una familia ensamblada). Les doy de comer, o lo hace Marcela, que ayuda en las tareas del hogar. A veces me tocan clases de inglés, otras, hago ejercicios (carraspea) y, desde a las 9, 10 arrancan las, también 9, 10 reuniones por Zoom. Chequeamos la agenda del día, hablo con el equipo y ponemos en la mesa lo que debemos ver en el corto, mediano y largo plazo. La pandemia trajo nuevos aprendizajes y nos permitió transformarnos. Todos los equipos se cargaron al hombro la meta de seguir adelante con el canal, adaptando cada contenido a las necesidades y los protocolos. No sé si esto cambia para siempre la manera de hacer nuestro trabajo, pero seguro trajo nuevos aprendizajes. Acá, al edificio, ahora vienen los esenciales. Yo, algunas veces… Termino a las 21, 22. Apago la tele a la medianoche o tipo 1AM.

–¿Su televisor está encendido desde que se levanta?
–Un poco sí (acepta a regañadientes).

–¿Qué tamaño tiene?
–¿Cuál de todos?

–¿Cuántos televisores tiene?
–Cuatro. En el escritorio donde monté mi oficina, uno de 32 pulgadas y diversas plataformas, desde donde veo diferentes pantallas. Uno de 65 en el living. Otro igual en mi habitación. Y un cuarto, por ahí. No están siempre en Telefe ni todas encendidas. El celular vibra bastante, con los mensajes que entran. Hablo poco por teléfono, aunque me gusta. Mando audios. Uso un iPhone 11 Pro Max desde el que me saco muchas fotos con Rafael y con los perros. Él es de Corinthians y me hizo de ese club. Ahora soy de Corinthias y de Racing.

–¿Rafael le lanza opiniones sobre televisión?
–¿Sabés que sí? Y le doy bolilla. Tiene la mirada de una persona que sólo se sienta a verla. También me ha pasado de que coincidiera exactamente con mi parecer.

–¿No será que usted mantiene aún la mirada común del espectador que se sienta “sólo” a ver tele en su casa?
–¡Ojalá! Y espero no perderla nunca.

–A propósito de “nunca”: ¿Un programa que jamás olvidará?
–Feliz domingo, del 9. Me marcó porque lo pude vivir desde chico y desde la cocina, cuando me escapaba del estudio de Julieta. Incluso, en el ‘83 mi hermana –quizá me mata por contarlo– se presentó ahí para la elección de las reinas de la primavera, salió segunda princesa y la contrataron por un año como secretaria. ¿Imaginate quién la acompañaba?… Y claro, metido, como siempre fui, ayudaba en la trastienda, tocaba la campana, ponía las letras en Forme la palabra, y entretanto chusmeaba en otros estudios. Por ejemplo, cómo se grababa la novela de María Noel y Juan José Camero (Mi hermano Javier), que se pasaba en la semana. Lo cierto es que Feliz domingo atravesaba a cualquier persona y a todas las familias. ¿Vos qué edad tenés?

–52.
–¿Y fuis…?

–Dos veces, en 1986. Por la Escuela de Educación Media Nº4 “Manuel Dorrego”, de Hurlingham.
–¡Yo también, por la Escuela Normal N°9 “Domingo Faustino Sarmiento”, de la Capital Federal! ¿Te acordás que se hacía la cola en la plaza (República del Perú), entre Salguero y Figueora Alcorta, para no molestar a los vecinos, ya que la convocatoria era a las siete de la mañana? Ese programa, con sus valores, tenía el espíritu de Telefe: un contenido que podías compartir con cualquier integrante de la familia. El año que mencionaste yo tuve mi primera oportunidad concreta, como pasante, en Argentina Televisora Color (ATC), de La casa de Patricia (Lage), donde imprimía las rutinas y armaba las cartulinas. Y al siguiente, en 1987, fui con mi colegio a participar en Control remoto, un ciclo de estudiantes de Floro Producciones, con Guillermo Mazzuca, que iba por el 13…

–¿Sabe que, de una u otra manera, usted trabajó en todos los canales de aire, no?
–Mmmm. ¿Sí?

–Sí.
–¡Epa!, ¡¡¡verdad!!!

–¿Y la televisión lo llevó al sicólogo?
–Para nada. Al psicólogo a mí me llevó la vida.

Por Leonardo Ibáñez
Fotos: Christian Beliera y gentileza de G.P.
Producción general: Mariano Caprarola

Retoque digital: Gustavo Ramírez y Mariano Speroni
Asistente de producción: Sofía Esther Ortiz
Agradecemos a Sol Tomaselli

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