Carla Quevedo: “Al interpretar a Alicia comprendí el alcance de la violencia machista” – GENTE Online
 

Carla Quevedo: “Al interpretar a Alicia comprendí el alcance de la violencia machista”

Cine y Series
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La actriz que encarna a la víctima del femicida y ex campeón de boxeo en la serie Monzón (Space) cuenta cómo fue construir la curvatura dramática de un personaje basado “en un caso tan emblemático”, responde acerca de la grieta dentro del colectivo Actrices Argentinas y “lo frustrante que es quedar afuera de un proyecto por tener pocos seguidores en las redes sociales”.

Instalada en Los Angeles, California, Carla vive de casting en casting pero sigue cuestionándose la profesión: "De ser actriz sólo me gusta lo que pasa entre que dicen acción y corte".

Está en su apartamento de Los Angeles, de donde sale para ir de casting en casting, o cruzarse con Natalie Portman, a quien le pidió una foto “y ella se negó con cara de mirar a un perrito mojado”. No sólo es “la argentina que trabaja poco en Estados Unidos”, como bromea en su perfil de Twitter. Carla Quevedo es también la chica que levanta muebles usados y después los restaura en un santiamén mientras muestra tutoriales step by step en sus historias de Instagram. También es la Alicia Muñiz de la serie Monzón (Space), que mientras atiende la llamada por WhatsApp baja el volumen de Como la cigarra cantada por Mercedes Sosa, se golpea con una lámpara y charla mientras pinta una pared de rosa bebé. “Mejor contame tu ritual doméstico más ridículo”, le preguntamos mientras se la escucha lijar.

Hace una semana regresó a vivir a L.A. y esta vez la actriz de El secreto de sus ojos (film ganador del Oscar) y El maestro asegura que se dio cuenta de que tiene una manía por “construir hogares que no habito”. Es que lleva una vida nómade, “de ir y venir”, tanto cuando abandona Buenos Aires por algunos meses –no sin “consecuencias fuertes en mi psiquis y en mi cuerpo y estado de estrés permanente”– y es por eso que se puso a rehacer su casa. “Descubrí mi veta decoradora de interiores”, dice con su carcajada contagiosa, tatuada con una imagen fusionada entre Jesús y María en la cruz, una pila de gatitos, un cuarto de helado y el nombre de Nicholas Cage.

"Me cuesta mucho enamorarme y dejar entrar a una persona en mi vida", asegura Carla, quien se considera "muy fiel a las personas a las que quiere" y alguna de sus vivencias sentimentales las volcó en su libro de poemas Me peleé a los gritos con el manager del spa.

¿Sus últimas obsesiones de la deco? “Compré madera y me construí una biblioteca de pared a pared. Me encanta: el otro día sentí amor por un pedazo de madera. Yo levanto mucho de los clasificados... Vos viste que esto es la cumbre del capitalismo del descarte, y la basura de uno es el tesoro de otro”, lanza. No lo hace sólo con sus cosas: sus amigos y su ex Pedro Rosemblat –con quien tiene “una relación hermosa”– también le encomiendan su buen gusto y pragmatismo para resolver hasta el mismísimo empapelado de un living. 

–¿Sos de tener buenas relaciones con todas tus ex parejas? 

–Podés tener malas experiencias y de golpe no es lo que era. En ese sentido me cuesta mucho enamorarme y dejar entrar a una persona en mi vida. Una vez que me entrego, se quedan para siempre en mí. Soy muy fiel a las personas que quiero. 

–¿Algunas de esas experiencias las volcaste en tus poemas (publicados en su reciente libro Me peleé a los gritos con el manager del spa)?

–Para mí se da siempre una suerte de exorcismo o catarsis, que tiene que ver con que vi siempre a la escritura como una forma de entierro. Es como enterrar esas palabras y poder ir a visitarlas cuando quiero, pero ya no las llevo en mí. Es algo que me permite saber que eso no desapareció. Y fue en la novela (inédita) en la que se me hizo evidente, donde volqué una historia que había atravesado y me di cuenta de que superarlo no significaba que dejara de existir. Así que ahora recolecto sentimientos y muebles (risas). Me río con mi psico, que me dice: “La novela es mucho mejor. En la vida se la pasan cagándola”

"Era un riesgo enorme comprometerme con un proyecto emblemático y tan polémico como éste, así que quise leer hasta el último capítulo de la serie", dice Carla.

–Me has dicho que te bajaron de proyectos por no tener los suficientes seguidores. 

–¡Ay, sí! Las redes sociales son otra herramienta para la que no sirvo. La otra vez me dijeron que una marca estaba interesada en mi perfil, pero que no les cerraba lo de los poemas. Me niego a transformarme en un producto. Ojo, tal vez debería ser más inteligente. Por los seguidores me bajaron de miles de proyectos y es muy frustrante. La vida no se termina si Polka no te elige como protagonista, como acaba de suceder. Cuando me vengan a llamar diré que estoy ocupada con los muebles (risas)

–¿Te sorprendiste cuando fuiste la elegida en Monzón?

–Había viajado sólo por tres días a Buenos Aires, porque mi abuela estaba muy mal, y ella me pedía que me quedara, pero no tenía trabajo. Antes de volverme me dicen que me querían para hacer de Alicia Muñiz. Quedé helada y sólo pregunté qué tenía que hacer. Ahí volví y aunque faltaban miles de aprobaciones, le dije a mi nona que me tenían que teñir, iba a usar lentes de contacto y me iba a quedar seis meses laburando en esto. 

Quevedo en una de las escenas de Monzón, con quien interpreta al femicida y ex campeón, Jorge Román.

–Se dijo que para aceptar el papel querías comprobar que el tema fuera abordado como corresponde, con el tratamiento de un femicidio, tal como fue. 

–En muchas notas quedó como que yo había exigido que el tema fuera tratado así, pero ese poder sólo lo tiene Darín, ponele. Era un riesgo enorme comprometerme con un proyecto emblemático y tan polémico como éste, así que quise leer hasta el último capítulo. Y en el guión estaba muy claro que estaba posicionado y construido a partir del femicidio de Alicia. Por eso con más razón me sumé. 

–¿Cómo construiste el rol de Alicia?

–Estudié mucho a Alicia como actriz. La asesinó Monzón a los 33, yo tengo 31 y quiero creer que lo mejor de mi carrera está por llegar. Tenía mucho futuro obviamente, pero no llegó a experimentar su carrera actoral. Sin spoilear demasiado, lo lindo de la historia de Alicia es que llegamos a verla desde antes de que lo conozca a él, y cómo esa relación violenta modifica su temperamento. Pude empezar a hacer una Alicia más joven y naïf y mostrar toda la curva, hasta que termina hiper medicada, con ansiedad y depresión. También fue muy importante el vínculo con su hijo: ella creía que cuando naciera la iba a rescatar. Muchas mujeres como ella, resisten y tienen paciencia pensando que el hombre cambia. Lamentablemente no pasó. 

El 14 de febrero de 1988, Alicia Muñiz Calatayud (rebautizada Muñiz) era asesinada por Carlos Monzón en un chalet marplatense. El término femicidio no era usado por aquel entonces, pero sí fue el primer caso mediático de violencia de género. Para componer a Alicia, Quevedo se inspiró en algunas producciones de GENTE.

–¿Por qué creés que en las internas políticas y después de haber ganado las calles, el tema del aborto se diluyó?

–Como actrices somos mujeres trabajadoras autoconvocadas y no partidarias. Y para hacer política es todo diplomacia, transar, dar y ceder. Lamentablemente las mujeres no somos una prioridad para esta sociedad. Históricamente, cada vez que hubo un cambio de paradigma, hubo resistencia. Nos hace luchar cada vez más fuerte. El aborto legal es cuestión de tiempo, algo que no vuelve atrás. 

–¿Sentís que a Actrices Argentinas se las politiza porque conviene diluir la lucha? Sobre todo cuando se habla de la grieta y la separación hacia otro grupo, “Las Bolten”...

–No voy a salir a negar nada, porque es información vieja. Esas actrices se fueron cuando arrancó todo esto, no es de ahora. Lo hermoso es que el feminismo es algo diverso y estas cosas comprueban que nos tienen miedo.

Por Karina Noriega.

Fotos: Diego García y archivo Atlántida.

Estilismo: Fernando San Martín. Make up: Cata Dulce para Mechi Miqueo Studio con productos Lancôme. 




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